Por Pablo Cubí, periodista

carnet inmunidad covid19

Desde hace días se habla de la posibilidad de que los departamentos de Sanidad de las diferentes administraciones implanten un carnet de inmunidad para el coronavirus.

La primera que hizo una propuesta seria y pública fue la Junta de Castilla y León. De hecho, su consejera de Salud, Verónica Casado, anunció que ya se podía empezar a descargar el programa en los móviles.

Sin embargo, luego matizaron que hasta que no se apruebe a nivel nacional no podría ponerse en marcha.

De momento todo es incertidumbre entorno a este carnet

Al mismo tiempo, el plan de desconfinamiento que estudia el Govern catalán también incluye esta propuesta.

Y de nuevo se matizó desde la consejería de Presidencia que aún son solo propuestas.

¿EN QUÉ CONSISTiría ESTE CARNET?

La tarjeta o carnet de inmunidad sería un certificado que la persona ya ha pasado el coronavirus que provoca la enfermedad COVID-19.

  • Al haber estado infectado, independientemente de los síntomas que tuviera, habría podido desarrollar defensas específicas contra él.
  • En teoría, esto le otorgaría una inmunidad, al menos temporal, ya que no podría volver a contraer la COVID-19 ni infectar a otros.
  • Este carnet le permitiría hacer una vida totalmente normal, puesto que no supone ningún riesgo para los demás.
  • La manera de dar el carnet podría hacerse al obtener el alta o hacerse un test.

Hay una prueba rápida, el test serológico, que permite saber si la persona tiene o no los anticuerpos contra este coronavirus.

Basta una gota de sangre. Si da positivo, se le podría expedir el certificado.

UNA PROPUESTA NADA CLARA

Lo cierto es que este posible carnet de inmunidad ya levanta dudas desde su fundamento científico.

  • No hay aún una evidencia segura al cien por cien de que efectivamente uno se inmuniza del todo contra el coronavirus.

No se sabe cuánto te protege haber pasado la COVID-19

  • Es cierto que no se constatado que nadie que se haya tenido la COVID-19 haya podido volver a contagiarse.
  • Pero eso no significa una seguridad plena. De hecho, a los enfermos que se les da el alta, se les pide que mantengan 14 días de aislamiento para asegurarse que no reaparece.

Nuevos estudios de la Organización Mundial de la Salud apuntan que el grado de inmunidad es menor del esperado.

Tampoco los test serológicos son fiables. Solo se garantizan un 40% de aciertos. Por tanto, algunos no diagnosticados con anticuerpos se quedarían sin carnet.

NO SE SABE CUÁNTO DURA LA INMUNIDAD

Y en caso de que se confirme esta inmunidad, a día de hoy nadie sabe durante cuánto tiempo dura.

Hay virus, como el de la gripe, con una inmunidad de meses y otros, como el del sarampión que son prácticamente de por vida.

Por tanto, sería un carnet con una fecha de caducidad aún por determinar.

EL GOBIERNO ESPAÑOL LO DESCARTA

El Gobierno español ya ha dicho que de momento no se va a implantar ningún carnet inmunitario a nivel nacional.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, lo ha descartado.

También ha mostrado sus dudas al respecto el doctor Antoni Trilla, jefe de epidemiología del hospital Clínic de Barcelona y asesor del presidente Pedro Sánchez en la crisis de la pandemia:

Este carnet o pasaporte inmunitario tiene sobre el papel algunas ventajas a nivel epidemiológico, pues indica quien está inmunizado y quien no. Pero también comporta una serie inconvenientes de segregación, discriminación, protección de los derechos de las personas que se han de sopesar”.

El estudio de seroprevalencia sí es una realidad

De momento, lo único parecido, por decirlo de alguna manera, que sí está en marcha es el estudio de seroprevalencia ENE-COVID que se está realizando en España y que pretende ser una herramienta para estimar el número de personas que se han infectado con el SARS-CoV-2, incluso los asintomáticos.

Pero de eso a que se empiecen a otorgar carnets de inmunidad hay un trecho.

A la espera de los resultados a nivel de toda España, de momento solo podemos fijarnos en el primer estudio de seroprevalencia finalizado en nuestro país.

Lo ha realizado el Equipo de Atención Primaria Sardenya en personas del barrio del Guinardó de Barcelona y ha llegado a la conclusión que solo un 5% de los residentes tiene anticuerpos.

  • Extrapolando los datos, eso significaría que apenas 2,5 millones de habitantes, de los casi 47 que tiene España, estarían inmunizados.

UNA OPCIÓN DE ÉTICA POLÉMICA

El debate del carnet de inmunidad va más allá de su posible eficacia real desde un punto de vista médico.

Invade el secreto médico y la intimidad de la persona

Hay también una vertiente ética y moral dentro de la sociedad que también se debate.

El director de la Red Internacional de Derechos Humanos, Ramón Muñoz, ha hecho unas declaraciones muy críticas con la propuesta.

  • Invade la privacidad de la persona, porque la salud es un tema privado que incumbe a la persona y a sus médicos
  • Puede dar lugar a actos de discriminación. “Por ejemplo, si no tengo ese certificado, ¿qué implicaciones puede tener eso para mi derecho al trabajo o a moverme libremente por la ciudad o el país en que yo vivo?”, explica Muñoz.
  • Puede ser contrario a las normas establecidas en todos los tratados internacionales.

Según opina el doctor Trilla, tiene que haber una discusión muy clara y abierta con todos los actores, no solo los sanitarios, también los juristas, bioéticos, etc.

UNA PROPUESTA VOLUNTARIA

Se trata de decisiones que pueden ser muy trascendentes -explica el epidemiólogo Trilla-. Creo que en nuestra sociedad estos derechos son muy apreciados y en caso de tener que rebajarlos o suspenderlos durante un tiempo, se tendría que hacer con muchas garantías de que no lesionan futuras incidencias en la vida de las personas”.

Lo ideal, a pesar de que resulte algo utópico, es que este tipo de propuestas fueran voluntarias y nunca obligatorias.

Es algo parecido a otra polémica puesta en marcha: la opción de que se nos pueda rastrear el móvil para saber, si damos positivo de COVID-19, todos los posibles contactos que podamos haber contagiado en los días previos.

UNA DISCUSIÓN MUNDIAL

Se trata al final de una discusión que va más allá de una comunidad autónoma o incluso de nuestro país.

Es un debate que tendría que ser lo más general posible. Sobre todo implicar a los países con los que tenemos más contacto.

De implantarse, debería ser una decisión europea

Espero que se sopesen todos los factores y si se acaba implantando, a mi entender, tiene que ser una decisión europea”, opina el doctor Trilla.

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