Mujeres Agotadas

¡No tengo tiempo para mí!

¿Te has parado a pensar en...? Un momento. No, no te has parado a pensar porque no tienes tiempo ni de eso. Así, se sienten muchas mujeres que viven por y para todo lo que les rodea menos para ellas. Esto puede (y debe) cambiar.

Pilar Benítez

Pilar Benítez

Experta en hábitos saludables y cocina terapéutica. Autora de los libros “Mujeres agotadas” y “¡Siéntete Radiante! en 8 semanas”.(Ed. Grijalbo)
www.sienteteradiante.com

no tengo tiempo para mi

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Cristina plantea algunos temas y dudas que a lo mejor te suenan, porque su situación es parecida a la de muchas mujeres de nuestro país. Voy a compartir algunos consejos prácticos para ofrecer ideas útiles a todas las que os identifiquéis con ella. ¿Lo vemos juntas?

¿Por qué hace 10 años las mujeres tenían más tiempo libre?

¿Sabías que hace solamente 10 años las mujeres teníamos más tiempo libre que hoy en día? Las razones son numerosas, pero el motivo principal es el siguiente: estamos más preparadas, cada vez tenemos un mayor nivel cultural y queremos participar activamente en la sociedad, tanto en el mundo de la empresa como en el de la política. ¡Y eso es fantástico!

Las mujeres conquistamos cada día terrenos nuevos, y esto no sólo nos beneficia a nosotras, sino también a toda la sociedad.

Trabajo compartido ¿de verdad?

Sin embargo, todo logro tiene su precio, y el problema principal es que todavía no hemos alcanzado un nivel de paridad suficiente en el hogar. ¿Qué significa esto?

  • Que, restando a muchos hombres que ya asumen sus compromisos dentro de las tareas domésticas, aún son muchos los que simplemente “ayudan”. Y eso no es suficiente para que las mujeres seamos, al final, las que acabamos haciendo la mayor parte del trabajo.

Los padres más jóvenes ya no "ayudan", hacen

  • Afortunadamente, entre las parejas jóvenes ya se puede observar un cambio en esta tendencia. Los nuevos padres participan activamente en la vida familiar, cuidando de los niños, haciendo la compra y compartiendo la limpieza de la casa con su pareja. Pero la generación que va de los 35 a los 45 todavía arrastra muchos vicios del pasado.

el caso de cristina

"Soy periodista y tengo 40 años, tres hijos y un marido que trabaja en horario de tarde-noche. Así que él se ocupa de la casa por las mañanas. Yo me encargo de recoger a los niños en el cole y, a partir de ahí, todo lo demás.

Esto me impide hacer horas extra en el trabajo, o quedarme hasta tarde cuando hay una situación excepcional. Mi sueño era llegar a ser directora de sección, pero fue mi propio jefe el que me dijo que si quería un ascenso tenía que organizarme de otra manera, porque los jefes de sección no se marchan a casa hasta que se cierra la edición del día siguiente, y eso suele ser muy tarde.

  • Mis tardes consisten en preparar cenas y desayunos, hacer la compra y ayudar a los niños con los deberes.
  • Me duele la espalda, me siento cansada y en ocasiones no puedo reprimir algún grito innecesario por culpa de mi malhumor constante.
  • La última vez que fui al médico me dijo que tenía que hacer deporte. ¡Casi me da la risa! ¿Cuándo voy a hacer deporte si no me queda tiempo ni para depilarme?
  • Los fines de semana, claro. Sin embargo, los sábados acompañamos a Carlitos a sus competiciones de basquet y el domingo es el día que me reservo para dormir todo lo que puedo, siempre que la pequeña Ana no venga a despertarme.
  • El tiempo libre que me queda procuro aprovecharlo para estar con Jorge, mi marido, porque si no habláramos los fines de semana ya nos habríamos convertido en dos desconocidos.

Me encantaría poder escaparme de vez en cuando a cenar con mis amigas y tener tiempo para recuperar un hobby que dejé abandonado hace mucho tiempo: la restauración de muebles antiguos. Pero, ¿cómo lo hago?!”

Cristina

cómo conseguir tu tiempo

Voy a proponerte soluciones que te sirvan para estar mejor: más tranquila, con más claridad mental, con más energía y con la sensación de estar viviendo la vida que tú quieres.

  1. Y para empezar con el cambio, te voy a proponer algo, no te asustes… nada radical, todo lo contrario. Lo que te sugiero es empezar por algo muy sutil: te propongo empezar el reto de pararte a menudo, y disfrutar de lo que tengas entre manos, sin dejarte llevar por la sensación de que hay algo más por hacer, algo mejor esperando.
  2. Vamos a enfocarnos en lo que ya tenemos, no en lo que queremos alcanzar. Y para ello, usaremos un arma infalible: el agradecimiento.
  3. Igual te parece extraño…¿agradecer cuando estoy expresando tanto cansancio y falta de tiempo para mi? Pues sí, es el primer paso para empezar a tomar las riendas.
  4. Nos vamos a parar y a agradecer lo que damos por descontado: Agradeceremos despertarnos cada mañana. Agradeceremos estar sanas. Agradeceremos el espacio y el tiempo para meditar, si lo hacemos. El bol de cereales del desayuno, lo saborearemos y nos pararemos a disfrutarlo. En el camino hacia el trabajo, disfrutaremos del sol en la cara en el semáforo, agradeciéndolo. Agradeceremos el trabajo de los que nos rodean, las comodidades de la ciudad, los árboles que nos encontremos y cada sonrisa que nos dediquen.

EMPEZAR A SENTIR, DEJAR DE PENSAR

El agradecimiento nos situará en el momento presente, nos llevará a sentir más y a pensar menos.

Nos ayudará a apreciar los momentos entre las cosas. Son tan importantes como la próxima tarea. Agradecer nos apartará de estar tan centradas en nosotras mismas, a no estar tan enfocadas en hacer y hacer compulsivamente.

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El espíritu del agradecimiento nos llevará a darle al momento plena atención, sintiéndolo completamente y abriendo nuestro corazón. Esto es un antídoto al espíritu cotidiano de correr, hacer, más, más...

Me propongo practicar desde hoy el espíritu del agradecimiento y lo haré sobre todo, cada vez que note que mi mente se desata. En ese momento, llevaré mi atención a ese momento, y agradeceré con todo el corazón lo maravilloso de estar ahí, compartiendo, sintiendo, siendo.

Y te propongo que lo hagamos juntas. Hagámoslo durante los próximos 7 días, y entonces vemos qué ha pasado, cómo nos hemos sentido.

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