genes salud corazon

Actualizado el

Si tu padre o tu madre han sufrido alguna enfermedad coronaria es casi inevitable que en algún momento te preguntes si tú, por herencia, la sufrirás también.

Los estudios sobre genética son el futuro de la medicina y lo que se sabe hasta ahora es que, aunque hay personas con predisposición a sufrir ciertas dolencias, no tiene por qué ser algo inevitable.

Cómo romper la tendencia de las cardiopatías

El estilo de vida puede llegar a cambiar los 'designios del destino' que vienen marcados en nuestro ADN, como demuestran diversas investigaciones. Así, según el experto del Departamento de Genética de la Universidad de Navarra Francisco J. Novo, “las grandes enfermedades de nuestro entorno son el resultado de combinar los factores genéticos y los ambientales”.

Tus hábitos de vida te marcan más que la herencia

A continuación te damos las claves para comprobar si tienes mayor predisposición familiar a padecer patologías coronarias y para poner en práctica unos hábitos de vida adecuados que ayuden a frenar tu tendencia a sufrirlas.

Si algún familiar ha sufrido alguna cardiopatía

Se calcula que entre un 10 y un 15% de las personas afectadas por cardiopatía isquémica (un trastorno en el que no llega suficiente sangre a alguna zona del corazón) tiene antecedentes familiares.

Relacionado con este artículo

  • Para romper esa tendencia... Si en tu familia hay tendencia a padecer colesterol e hipertensión debes extremar los cuidados. El alcohol y el tabaco no son buenos compañeros, así como tampoco las carnes rojas, los embutidos y la bollería industrial. Proponte en serio cambiar las tardes de sofá por una buena caminata y tu corazón estará más en forma.

Si en tu entorno familiar se padece hipertensión

El 95% de los casos diagnosticados se clasifican como hipertensión idiopática, o sea, que no se sabe qué la produce. En gran medida se debe al tipo de dieta, la obesidad, la inactividad, el estrés… La presión aumenta también por factores genéticos, pero puede que estos sean agravados a su vez por situaciones familiares de ambientes estresantes, formas de ser familiares heredadas y repetidas en el ambiente familiar.

  • Si es tu caso... Limita no solo la cantidad de sal que consumes (no más de 2.400 mg diarios) sino también la de azúcar: estudios recientes apuntan a que su consumo excesivo produce un aumento del ácido úrico en la sangre que podría incrementar tu presión sanguínea.

Si tus familiares cercanos sufren colesterol

Según un extenso estudio de la Universidad de Boston (EE. UU.), el 40% de la población tiene el colesterol alto alguna vez en su vida. Los genes influyen, sin duda, en este porcentaje, pero no lo son todo. Con unos buenos hábitos puedes no formar parte de este grupo pese a que en tu familia exista una cierta predisposición a que el colesterol se dispare.

Si tienes "colesterol hereditario" debes cuidarte más

  • Si es tu caso, debes extremar las precauciones y cuidar muchísimo tu dieta. La Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación recomienda que el consumo de colesterol no supere los 100 mg al día y que los menús sean ricos en cereales integrales y legumbres.

Si tienes antecedentes de Diabetes 2

Aunque hoy por hoy es imposible evitar la diabetes tipo 1 (en la que el páncreas deja de fabricar insulina, y que suele aparecer en la infancia o la adolescencia), el caso de la diabetes 2 (en la que sí se produce insulina, pero el organismo no es capaz de asimilarla) es distinto. En este caso la incidencia entre familiares de afectados es mayor.

  • Para impedir que tú la padezcas, es básico no perder de vista dos objetivos: huir de la obesidad con una alimentación sana y hacer ejercicio físico. Además, presta especial atención al azúcar oculto que llevan muchos alimentos aunque no te des cuenta. De modo que procura leer bien las etiquetas y descarta los productos acabados en "osa" (maltosa, sacarosa, frutosa, glucosa...).

Si entre los tuyos hay obesidad

La que se considera una de las mayores plagas de este siglo también puede evitarse aunque tu familia sea propensa. Y es que los genes aumentan en un 50% el riesgo; el otro 50% depende de factores ambientales.

Relacionado con este artículo

  • Si combinas una dieta saludable con la práctica de un deporte adecuado (nadar o caminar 4 días a la semana) conseguirás no tener sobrepeso o al menos reducirlo.

Si tu madre o tu padre sufrió un ictus

Hoy sabemos que existe un tipo de arritmia del corazón muchas veces silenciosa (se llama fibrilación auricular) que es la causa más importante de ictus.

  • Si tienes antecedentes familiares de accidente cerebrovascular, explícaselo a tu médico. Quizá decida averiguar si sufres alguna arritmia de este tipo analizando tu historial y con una ecografía cardiaca.

Las raíces de una dieta poco cardiosaludable

Si consideras que tu alimentación no es demasiado saludable para tu corazón, deberías saber que esto puede ser una debilidad heredada:

  • La apetencia por la sal podría estar ligada a un gen. En concreto, al llamado TAS2R38, cuyas variaciones aumentan la percepción de los sabores amargos de una persona y por tanto su tendencia a "camuflarlos" con un exceso de sal, según un estudio del Colegio de Enfermería de la Universidad de Kentucky (EE. UU.).

La necesidad de comer más sal o azúcar puede ser genética

  • El gusto por las grasas puede tener un origen familiar. Un estudio de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) señaló que las personas con mayor apetencia por los platos grasientos tienen alterado el receptor de melacortina 4, el gen MCR4, una condición que sufre entre el 1% y 5% de la población con obesidad severa.
  • La adicción al azúcar puede estar escrita en tu ADN. La apetencia por el sabor dulce posiblemente está condicionada por una herencia genética ligada al instinto de supervivencia.