Neurología

¿Son normales mis despistes o esconden algo más?

Últimamente sufro pequeños despistes y estoy algo preocupado. ¿Hasta qué punto es normal experimentar una cierta pérdida de memoria con el paso de los años?

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Por el Dr. Guillermo García-Ribas - Neurólogo

Es normal sufrir cierta pérdida de memoria asociada a la edad. Sobre todo en las cosas que exigen muy poquita memoria, como son los recuerdos mínimos (recordar dónde has dejado uno las llaves, dónde has puesto determinadas cosas, si tenías una cita con el médico....).

Estos “lapsus” de memoria nos deben preocupar cuando no tenemos luego capacidad o estrategia de recuerdo (a lo que llamamos “claves”) para poder recordar. Así, la diferencia entre un olvido benigno y una alteración como el alzhéimer es la incapacidad para recordar los hechos, aunque se le den pistas al sujeto.

Hay otros síntomas que también pueden dar pistas sobre una posible alteración de la memoria, como la apatía (diferente de la depresión) o la desgana. Por otro lado, hay que tener en cuenta la pérdida de la capacidad de relación de cosas con el espacio, es decir, las alteraciones viso-espaciales, que hacen que la persona sea incapaz de relacionar varios objetos en el mismo entorno.

En todo caso, siempre es el especialista el que debe diagnosticar una alteración como el alzhéimer. Para ello, se suele realizar una muy buena entrevista clínica. A ser posible, deberían ir acompañados de alguien, una persona cercana, a la que poder hacer preguntas sobre ejemplos del día a día que nos permitan ver si estos olvidos que la persona aqueja son algo más que olvidos benignos y pueden esconder algo más.

Se hace una valoración neurológica de las capacidades cognitivas (memoria, lenguaje, capacidad de abstracción y planificación) y una exploración neurológica general (reflejos, capacidad para seguir objetos en el espacio, etc). Con esto, que lleva su tiempo, el médico se hace una idea general de si hay un problema médico subyacente o la pérdida de capacidad de memoria es debida, simplemente, al envejecimiento.

A partir de ahí, si hay sospecha de que la persona pueda estar padeciendo una alteración patológica, solemos hacer estudios analíticos de sangre (para descartar enfermedades nutricionales que pueden hacer que las neuronas estén muriendo por falta de nutrientes) u hormonales. Y una prueba de imagen para ver que no haya ninguna lesión cerebral que esté dañando las zonas que tienen que ver con la memoria.