fotoprotector

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El sol puede reportar multitud de beneficios a nuestro organismo si lo tomas con moderación, pero también puede resultar muy peligroso si te excedes. Puede provocar quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel, daños oculares e incluso cáncer, si no protegemos nuestra piel correctamente.

De hecho, el sol es el principal causante de melanoma, el tipo de cáncer de piel más peligroso y responsable del 80% de las muertes asociadas a un tumor maligno de la piel, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Para evitar riesgos, hay una serie de hábitos que deberíamos seguir a la hora de tomar el sol para hacerlo con seguridad y que nuestra piel no sufra. Además de evitar la exposición solar durante las horas centrales del día, es imprescindible usar un fotoprotector, tu mejor aliado contra los efectos dañinos del sol.

Cómo usar correctamente el fotoprotector

  1. Póntelo antes de salir de casa: Es importante que te apliques el protector solar, al menos, 30 minutos antes de la exposición, pues es el tiempo que tardan los filtros químicos en actuar (entre 20 y 30 minutos). Así que lo mejor es ponerlo en casa, antes de salir hacia la piscina o la playa.
  2. Cantidad generosa: Para obtener el nivel de protección indicado en el envase debes aplicar 30 ml de producto por todo el cuerpo y en cada aplicación. Esto equivale al tamaño de una pelota de ping-pong. Por tanto, un envase de 200 ml debería servir para 8-10 aplicaciones. Si consideras cada zona por separado (la cara, el brazo, etc.) aplica en cada una el equivalente a una moneda de 2 € (si el fotoprotector es una emulsión) y si usas uno en spray, entre 8-10 pulverizaciones.
  3. Extiéndelo de manera uniforme: Los filtros físicos (óxido de zinc y dióxido de titanio) dejan un acabado blanquecino que permite ver dónde se ha aplicado la crema. En cambio, si contiene filtros químicos (invisibles) presta más atención porque puedes dejar zonas sin crema. En la espalda usa uno en spray. Y no dejes de poner crema en "las zonas olvidadas": orejas, nuca, dorso de las manos, ingles, interior de las rodillas y sobre los pies.
  4. Con frecuencia: Renueva la aplicación cada 2 horas y cada vez que salgas del agua aunque uses un fotoprotector waterproof ya que pierde eficacia al absorber la radiación, y el sudor y el roce con la toalla arrastran parte del producto.

Aprende a descifrar la etiqueta

Además de indicar el factor de protección, hay otros aspectos en la etiqueta del protector solar que deberías tener en cuenta cuando adquieras este producto:

  • SPF: es el grado de protección frente a los rayos UVB. Se clasifica en baja (de 6 a 12), media (de 15 a 25), alta (de 30 a 50) y muy alta (50+). El número indica cuánto tiempo podría exponerse al sol una piel protegida sin quemarse, en comparación de una sin crema.
  • Protección UVA: si el símbolo UVA aparece rodeado por un círculo es que cumple la recomendación europea (debe ser mínimo un 1/3 del SPF).
  • Protección infrarroja: indicado como IR, contiene antioxidantes y reflectores de la luz que protegen de estos rayos, responsables del envejecimiento prematuro. Muy recomendado para pieles sensibles.
  • Textura: los fluidos oil-free son idóneos para pieles grasas. Lociones, aceites o sprays van bien para el cuerpo. Los sticks, para el contorno de ojos y labios.
  • Water-resistant: resistente al agua. Quiere decir que tras una inmersión de 40 minutos queda el 70% del valor del SPF.
  • PA: es otra manera de expresar el grado de protección UVA. A más signos ‘+’, mayor protección.
  • Filtro fotoestable: significa que la protección UVB y UVA se mantiene tras una hora de exposición solar.
  • Sweatproof y Rubproof: el primer término indica que es resistente al sudor –ideal para deportistas– y el segundo al roce.

Qué fotoprotector te conviene según tu tipo de piel

- Depende de tu fototipo: si tienes la piel muy blanca y los ojos claros, usa un SPF50+; si es clara y los ojos castaños, un SPF30; y si piel y ojos son oscuros o ya estás bronceada, un SPF20-15.

- Precaución si estás tomando fármacos: hay algunos medicamentos (antihistamínicos, antiinflamatorios, diuréticos, etc.) que pueden ser fotosensibilizadores. Si los tomas usa un SPF50+.

- Si tu piel es sensible y reactiva: utiliza fotoprotectores que estén formulados únicamente con filtros físicos e hipoalergénicos. A diferencia de los filtros químicos, que son sustancias que penetran en la piel y mediante reacciones químicas logran que la radiación dañe menos, los filtros físicos están compuestos por polvos minerales que, sobre la piel, actúan como minúsculos espejos que hacen rebotar los rayos solares. Este tipo de protección solar, que debe aplicarse más a menudo y es más untuosa, por lo que deja en la piel una capa blanquecina, provoca menos alergias y está especialmente indicada para niños.

Lo que no sabes del protector solar

- Hay poca diferencia entre factores altos y muy altos. Un SPF15 bloquea el 93% de los rayos UVB; un SPF30, el 97% y el SPF50, el 98% de los rayos UVB.

- La expresión "pantalla total" no está permitida. Ningún fotoprotector bloquea el 100% de los rayos.

- Los SPF no se suman ni se dividen. Una crema solar con un SPF15 que se aplica 2 veces seguidas no se convierte de esa manera en una SPF30.

- Es la mejor crema antiarrugas. Usar a diario fotoprotector reduce un 24% los signos de envejecimiento.

- La caducidad de la crema solar (y que se indica en la etiqueta) está ligada a la pérdida de eficacia de su protección que, normalmente, pasado un año puede reducirse. Pero no es necesario que tires el fotoprotector que te sobró el verano pasado, puedes utilizarlo cuando ya estés morena o bien como crema hidratante.

Situaciones que engañan

Muchas veces las quemaduras solares se producen en el momento más inesperado, cuando creemos estar ‘falsamente’ protegidos.

  • Si el día está nublado, es importante protegerte de la misma manera que un día de sol, ya que el 90% de las radiaciones solares logran atravesar las nubes y llegan intactas a tu piel.
  • Si estás en el agua o hace viento, la sensación de falta de calor puede hacerte olvidar que los rayos siguen incidiendo en tu piel de forma intensa.
  • Bajo una sombrilla también debes ponerte protección pues, aunque estés a la sombra, sigue penetrando hasta un 35% de la radiación solar.
  • Si ya estás morena no descuides aplicar la crema solar ya que el bronceado, aunque evita que te quemes, no te protege frente a los UVB ni bloquea los efectos de las radiaciones UVA y los rayos infrarrojos.