tatuaje toxico

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Tatuarse es una moda muy extendida, aunque quizá no sea tan “inofensiva” como se cree. Al menos así lo aseguran científicos del Sincrotón Europea de Grenoble y la Universidad de Múnich.

La tinta PUEDE AFECTAR A los ganglios

Lo que han visto estos investigadores, tras analizar lo ganglios linfáticos de personas tatuadas, es que en ellos se observa la presencia de determinadas sustancias potencialmente peligrosas para la salud.

Ya se sabía que algunos componentes de los tintes podían llegar a la sangre pero en este caso han confirmado que algunas de sus partículas nano partículas, al ser inyectadas en la piel, pueden viajar a través de la sangre y los fluidos linfáticos y ser "capturadas" por las células inmunes, lo que les permite depositarse incluso en los ganglios linfáticos, de cuyo buen funcionamiento depende el sistema de defensas del organismo.

Los efectos sobre la salud a largo plazo de estas nanopartículas depositadas en los ganglios linfáticos son desconocidos hasta el momento, aunque la lógica lleva a pensar que no serán buenas. De momento, ya han podido observar que sí provocan algunos importantes cambios biomoleculares en ellos.

El níquel y el cromo del tinte, sustancias carcinógenas, pueden llegar a los ganglios

“Entre otras sustancias, encontramos níquel y cromo en los ganglios (impurezas que a menudo forman parte de los pigmentos de los tintes) que se sabe que son sensibilizantes y carcinógenos”, explica para Saber Vivir Ines Schreiver, coatora del estudio e investigadora del Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos.

¿hay un color de tinta más tóxico?

La mayoría de las tintas que se utilizan en el tatuaje contienen pigmentos orgánicos naturales, pero también algunos contaminantes, por lo que todas ellas pueden provocar que se acumulen tóxicos en el organismo.

“El tamaño y el grado de sombreado del tatuaje determinará la cantidad de tinta inyectada en el cuerpo. Por lo tanto, la cantidad de sustancias tóxicas dependerá del tamaño del tatuaje", explica la investigadora alemana.

Cuánto más zonas del cuerpo se tatúan, más tóxicos se acumulan

No se sabe, de momento, si el lugar del cuerpo que ocupa el tatuaje (más cercano o lejano a los ganglios) determina la mayor presencia de tóxicos en ellos, aunque los investigadores sí saben que el color del tinte está relacionado con el tipo de toxicidad y las repercusiones que tiene sobre el organismo.

Los colores tierra tienen más restos metales

“Se sabe que las impurezas metálicas son más habituales en las tintas que contienen pigmentos de óxido de hierro. Estos son más comúnmente utilizados en las tintas permanentes o para los tonos de color tierra”, explica la científica Schreiver.

Hay que tener en cuenta que el óxido de hierro es una sustancia considerada peligrosa y que la alta exposición a esta se ha relacionado con una enfermedad respiratoria seria, conocida como neumoconiosis.

El color rojo provoca reacciones alérgicas intensas

Independientemente de esa toxicidad, según el estudio alemán, los tintes de tonos rojos y rosados ​​se asocian a menudo con reacciones alérgicas de los tatuajes. Eso significa que quizá conviene hacer pruebas de alergia antes de realizarse un tatuaje de este color.

El color negro se relaciona con la presencia de "bultos"

Una de las cosas que han podido observar los investigadores es que en los ganglios de personas tatuadas se presentaban granulomas, que son pequeñas masas de células inmunes que aparecen cuando el sistema inmune intenta eliminar sustancias extrañas del organismo. Esa acumulación de células, ese bulto, puede ocasionar una inflamación crónica del ganglio. Y estos granulomas están más presentas si se utiliza una tinta de color negro.

El blanco afecta más a la piel

Además del carbón negro, el segundo ingrediente más común usado en tintas de tatuaje es el dióxido de titanio (TiO2), un pigmento blanco que se aplica para crear ciertas sombras.

Al parecer, y según los resultados del estudio, las heridas que provocan los tatuajes con esta tinta se curan más tarde y provocan más picazón y otros problemas cutáneos (sobre todo al exponerlos a la luz solar), precisamente por la presencia de este dióxido.

LA INVESTIGACIÓN SIGUE

Los responsables del estudio sugieren que todavía queda por determinar qué implicaciones tiene a largo plazo para la salud la presencia de estas sustancias dañinas en los ganglios linfáticos.

De momento, tienen previsto investigar en el futuro si la carga de estos metales pesados también se deposita sobre otros órganos y tejidos internos más lejanos. Estos datos permitirán evaluar los verdaderos riesgos para la salud asociados a los tatuajes en la piel.