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El caso de Kiko Rivera, que ha reconocido que padece una depresión, apenas unos meses después de que haber pasado por quirófano para tratar su obesidad, ha vuelto a recordarnos la estrecha relación entre el cerebro y nuestro sistema digestivo.

Desde Saber Vivir queremos averiguar si tomar medidas para adelgazar (sean quirúrgicas o con dietas estrictas) y la afectación sobre el ánimo puede ser tan directa.

Hace casi dos décadas que aparecen más y más estudios que ratifican la importancia de la flora bacteriana, la llamada microbiota, en nuestro bienestar y cómo un desequilibrio en nuestro sistema digestivo puede tener relación con cambios de nuestro comportamiento o con enfermedades como la depresión o el alzheimer.

reaccionamoS CON EL ESTÓMAGO

El hecho de que en momentos de estrés se nos cierre el estómago, o que en el enamoramiento sintamos como mariposas dentro evidencian una relación estrecha.

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Más de cien millones de neuronas se reparten por nuestro tubo digestivo, y principalmente por el intestino delgado.

Durante años se pensó que la información la enviaba el cerebro a nuestras tripas. Sin embargo, ahora se sabe que esa comunicación es bidireccional. Las bacterias que forman la flora bacteriana y las neuronas envían información al cerebro.

Las bacterias y neuronas de nuestro intestino mandan información al cerebro

  • Esta comunicación se produce en varios niveles: hormonal, emocional y metabólico. Es decir, es muy complicada y todavía se desconoce buena parte de cómo interactúan.
  • Pero sí se ha comprobado que si se estimula de una u otra manera el sistema digestivo, se puede causar ansiedad, o todo lo contrario, un sentimiento de bienestar.

LA IMPORTANCIA DE LA MICROBIOTA

La importancia de nuestro cerebro digestivo la divulgó en 1999 el profesor Michael Gershon, de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) y abrió una nueva rama de la ciencia, la Neurogastroenterología.

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“Nuestro segundo cerebro es la mayor fábrica de producción y almacenamiento de sustancias químicas que regulan nuestro ánimo”, explica la doctora Irina Matveikova, autora del libro “Bacterias, la revolución digestiva”.

El sistema digestivo es la mayor fábrica de sustancias que regulan nuestro ánimo

La flora intestinal supone casi dos kilos de nuestro peso. Billones de bacterias que conviven con nosotros y estimulan la producción de neurotransmisores.

LA PRINCIPAL FUENTE DE SEROTONINA

La serotonina, conocida popularmente como la hormona de la felicidad, es uno de los neurotransmisores más importantes que produce. Participa en múltiples mecanismos neuronales y físicos del cuerpo.

“La dopamina nos induce la sensación de calma, de relajación, nos activa los circuitos cerebrales de recompensa y satisfacción, estimula el deseo sexual y favorece la creación de dopamina, otra hormona fundamental para la salud mental”, cuenta la doctora Matveikova.

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Pues el sistema digestivo genera más del 90% de la serotonina que circula por nuestro cuerpo. Y también produce el 50% de la dopamina, que se relaciona con la capacidad para experimentar emociones.

SI ESTÁS MAL DEL ESTÓMAGO, TE SIENTES MAL

Pruebas de que nuestro estado de ánimo está influenciado por lo que ocurre en la barriga hay muchas. Por ejemplo:

  • Los enfermos con una gastroenteritis, no es raro que se muestren más decaídos y con ganas de llorar.
  • Cuando se tiene hambre, muchas personas se muestran especialmente malhumoradas.
  • Las personas con el síndrome de intestino irritable sufren en mayor porcentaje casos de ansiedad o depresión.
  • Por el contrario, es usual que después de haber tenido una buena comida nos sintamos más alegres.

QUÉ HACER POR ESTE SEGUNDO CEREBRO

Según señala la doctora Matveikova, un funcionamiento perfecto del sistema digestivo es clave para el bienestar.

Evitar el estrés y una alimentación que cuide la microbiota nos darán equilibrio

No existe un alimento liberador de serotonina. Nuestro funcionamiento es más complejo. Sin embargo, hay cosas que sí pueden favorecer un equilibrio:

  • Las rutinas. Comer a la misma hora ayuda al cuerpo a segregar las enzimas digestivas cuando toca y asimilar mejor lo comido.
  • Evitar el estrés. Una situación tensa alargada en el tiempo puede hacer que se deteriore la mucosa intestinal y altera la flora bacteriana. Igualmente, comer rápido sin masticar bien dificulta una buena digestión y asimilación de alimentos.
  • Una dieta variada y fresca. Con alimentos probióticos (como el yogur), que favorecen la flora intestinal, y los prebióticos (como los cereales integrales), que son el alimento de esa flora.

LOS PELIGROS DE UNA DIETA ESTRICTA

Los médicos y nutricionistas no se cansan de repetir que las dietas milagro, muy estrictas, que prometen adelgazar en pocos días, o basadas en un solo producto, no son eficaces.

  • Provocan desequilibrios nutricionales y tienen un fácil efecto rebote que hace que se recupere el peso. Y pueden afectar a nuestro carácter.

No se puede asegurar una relación directa entre adelgazar y una enfermedad tan seria como la depresión. Pero si alguien se ha sometido a una operación como una reducción de estómago o la colocación de balón intragástrico y también ha seguido una dieta poco equilibrada, todo podría tener influencia sobre su estado de ánimo.