Blefaritis

Es una inflamación del párpado que aunque no reviste gravedad es algo incómoda.

Además, si tienes tendencia a tenerla conviene mantener una buena higiene de los ojos a diario.

¿Qué es la blefaritis?

No es más que la inflamación de los párpados a nivel de los folículos pilosos, es decir, justo en el borde donde nacen las pestañas.

En condiciones normales, tenemos unas bacterias en la piel que está cerca de los ojos que no originan ningún problema pero, otras veces, estas bacterias se desplazan hasta ellos, se multiplican, y pueden obstruir las glándulas de los folículos, provocando la blefaritis o inflamación del párpado. Aunque la causa no es siempre del todo clara, se cree que estas bacterias pueden ser las causantes del cuadro en la mayoría de los casos.

¿Cuáles son sus síntomas?

Es una alteración frecuente que se caracteriza por un párpado inflamado por el borde, acompañado de picor, escozor, sensación de quemazón o ardor.

Se diferencian tres tipos de blefaritis, según la zona afectada del párpado, anterior, mixta y posterior, y cualquiera de ellas pude evolucionar hacia patologías más importantes y molestas. Puede dar lugar, por ejemplo, a la aparición de orzuelos, inflamación de la conjuntiva (conjuntivitis), e incluso la formación de úlceras en la córnea.

A veces también puede desencadenar un ojo lloroso, legañoso y enrojecido que son síntomas que se podrían confundir con la conjuntivitis cuando el tratamiento para cada una es diferente. Por ello, es importante acudir al oftalmólogo para obtener un buen diagnóstico y por tanto, el tratamiento más eficaz.

¿Puede afectar a la vista?

Los síntomas más comunes son los que hemos explicado anteriormente y provocan molestias leves en los afectados. Además, hay formas de aliviarlo con ciertos tratamientos o hábitos de vida. Puede ocurrir que, a causa de la inflamación que se produce, la blefaritis provoque mala visión o visión borrosa. Esto, obviamente, afecta mucho la calidad de vida de quien la sufre, pero una vez resuelta la inflamación son alteraciones que no se mantienen.

¿Cuál es el tratamiento para la blefaritis?

No tiene cura, pero su aparición puede ser controlada. Aunque puede aparecer a cualquier edad, es más común verla a partir de los 50 años. Hay personas que tienen tendencia a sufrirla, así que es común que en ellas brote y desaparezca con frecuencia a lo largo de su vida. 

El objetivo del tratamiento, por lo tanto, es aliviar los síntomas y prevenir su aparición. Para ello, los párpados deben mantenerse limpios y secos a diario.

Pautas para una buena higiene ocular

Para lavar los párpados hay que utilizar una gasa, una toalla o una esponja bien limpios, nunca algodón ni otra tela que pueda desprender partículas y favorecer una infección.

  • Se debe frotar de manera suave, nunca enérgicamente porque provocaría más inflamación, y siempre hacerlo desde el lagrimal hacia la parte externa.
  • Aplicar paños calientes en la zona mientras se mantiene el ojo cerrado durante 5 ó 10 minutos un par de veces al día, alivia los síntomas y ayuda a que se resuelva con mayor rapidez.
  • Para el lavado cuando la inflamación es importante o hay legañas se puede usar suero fisiológico a chorro o a presión sobre el ojo abierto. También se pueden usar toallitas oftálmicas, de venta en farmacias e indicadas para la higiene diaria.  Puede aliviar el uso de lágrimas artificiales varias veces al día, para mantener una hidratación y lubricación adecuadas.
  • Los antibióticos tópicos, es decir, las pomadas con medicamento, no deben utilizarse (si no lo ha indicado el médico) pues podrían ejercer el efecto contrario y empeorar la evolución. La consulta con el oftalmólogo es obligada. 

¿Cómo prevenir la blefaritis?

No es una enfermedad infecciosa por la blefaritis no se contagia de una persona a otra. Sufrir ojo seco, dermatitis seborreica o rosácea pueden ser alteraciones que predispongan a la aparición de blefaritis.

Aunque no se sabe con certeza, hay médicos que hablan de que una alimentación carente de ácidos grasos omega 3 y 6 puede afectar a la secreción normal de las glándulas sebáceas que hay en el ojo produciendo secreciones anormales y favoreciendo la hinchazón del párpado. Por ello, es aconsejable incorporar a la dieta productos ricos en dichos ácidos, como las semillas, los frutos secos o el pescado azul.

El maquillaje de ojos (rímel, lápiz, sombras…) y los cosméticos no aptos para nuestro tipo de piel que se aplican en el rostro, incluyendo aquéllos en mal estado y/o caducados, también pueden favorecer la hinchazón de esta zona del párpado.

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