Diverticulosis

La diverticulosis es la aparición de bultos en el aparato digestivo, normalmente en el intestino. Suelen surgir con la edad y especialmente en personas con antecedentes familiares o con estreñimiento. Aunque no es habitual que provoque síntomas, hay que vigilarlos para evitar que originen complicaciones más graves.

¿Qué es?

A lo largo del tubo digestivo, en la capa externa que lo recubre, pueden crecer unas protuberancias de pequeño tamaño, con forma de pera. Estos bultos reciben el nombre de divertículos y, en su conjunto, dan lugar a una enfermedad denominada diverticulosis.

Los divertículos predominan en el colon descendente y en sigma (la zona del intestino que desemboca en el recto). Ambos están situados en la parte izquierda del intestino grueso, de ahí que sea el primer sitio que se mira, pero pueden encontrarse en cualquier otra parte del tracto digestivo.

Los síntomas de la diverculosis

Si no se complica, no es común la presencia de síntomas. Cuando se detecta suele ser más bien como un hallazgo casual al realizar pruebas digestivas por otro motivo, como al hacer una colonoscopia rutinaria para prevenir el cáncer de colon.

Un mínimo porcentaje de personas sí se queja de molestias, e incluso de dolor abdominal, sobre todo en el lado izquierdo, además de cambios en el ritmo intestinal (ya sea por la aparición de estreñimiento o, por el contrario, de diarrea) y abdomen más globuloso. Cuando se dan estos efectos normalmente suele indicar que la diverticulosis ya ha dado lugar a la aparición de complicaciones.

Las posibles complicaciones

Tener divertículos supone un riesgo para la persona por la posibilidad de que a partir de ellos se desarrollen enfermedades más serias.

  • Si los divertículos se inflaman o se infectan, se habla de diverticulitis. Cuando el divertículo se complica o se rompe, la persona puede tener fiebre, dolor en el abdomen (sobre todo en el lado izquierdo), anorexia o ausencia de ganas de comer, sangrado abundante de color rojo (que no tiene por qué acompañarse de dolor), y un cambio en la consistencia de las deposiciones. Los síntomas se alivian con analgésicos habituales, como el paracetamol, y fármacos antiespasmódicos, que disminuyen las contracciones de la zona.
  • Una de las complicaciones es que se produzcan fístulas, que son como tubos, comunicaciones no deseadas entre diferentes órganos. Si se conectan dos órganos como el intestino y la vejiga, lo cual es frecuente, puede hacer que se viertan líquidos gástricos y provocar infecciones.
  • Otro posible problema serio sería la formación de abscesos o aglomeraciones de pus. Tanto estas como la obstrucción intestinal precisan un tratamiento médico más serio que puede requerir el ingreso hospitalario del enfermo para ponerle antibióticos vía intravenosa y, a veces, la intervención en el quirófano para eliminar los divertículos y reparar las posibles lesiones que se hayan producido.

¿Cómo se trata?

Una vez que surgen, los divertículos no pueden desaparecer por sí mismos, ni tampoco existe medicación alguna que acabe con ellos. 

Sin embargo, seguir una dieta con alimentos que provoquen suficiente cantidad de residuo (y que así haga trabajar a buen ritmo el intestino), es fundamental para que no aparezcan nuevas lesiones y, lo más importante, para evitar que las que hay se compliquen.

¿Cómo prevenirla?

Así, se aconseja aumentar el consumo de:

  • Productos integrales de grano entero (como trigo, avena o cebada).
  • El salvado, que es la capa externa del grano.
  • Verduras de hoja verde oscuro y frutas con piel.
  • Beber agua, en una cantidad suficiente para ablandar el bolo fecal y permitir su expulsión. Las necesidades variarán en función de la dieta, la persona y la deshidratación que sufra por el calor o por hacer mucho ejercicio. Como idea general habrían de ser unos ocho vasos al día.

¿Por qué aparece?

Es muy común que aparezca según se van cumpliendo años, afectando por igual a ambos sexos. Y la realidad es que se desconoce el motivo por el que surgen.

Sin embargo, se cree que es debido a una menor resistencia en algunas zonas de la pared intestinal. Hay dos factores que harían debilitar las paredes del intestino: la aparición de contracciones anormales durante el proceso digestivo, y el estreñimiento provocado por llevar una dieta pobre en fibra, situación que contribuye a un incremento de la presión en la zona del colon con la consiguiente fragilidad de su pared.

Al parecer, la diverticulosis tiene una base genética, de ahí que pueda verse en varios miembros de una misma familia al mismo tiempo, y tengan mayor riesgo de sufrirla sus descendientes. Es importante consultar a nuestros progenitores.

Tags relacionados con Diverticulosis