Faringitis

Que se inflame la garganta no es nada inusual, al contrario, es una de las consultas más frecuentes que se le hacen al médico de cabecera a diario.

En condiciones normales y en la mayoría de las ocasiones, la faringitis se cura en un máximo de 5 a 7 días sin complicación ni necesidad de tratamiento específico.

¿Qué es?

Esta afección inflamatoria de la garganta a menudo es confundida con otras como la amigdalitis pero, a pesar de que ambas tienen una localización cercana, la faringitis recibe su nombre por afectar a la zona de la faringe, y la amigdalitis a las amígdalas o anginas.

Lo habitual es que, en la mayoría de los casos, sea causada por la acción de determinados virus (como ocurre en el resfriado común o en la gripe) o, más raramente, por colonización de bacterias tipo estreptococo o estafilococo.

Otras veces, la infección no existe y simplemente la zona está irritada e inflamada debido a causas externas como el frío, el aire acondicionado, el humo del tabaco, algunos productos de limpieza, el consumo frecuente de alcohol, la contaminación ambiental, el abuso de alimentos picantes y/o excesivamente calientes…  o bien surge como consecuencia de otras enfermedades, como el reflujo gastroesofágico o el hipotiroidismo, o incluso por usar y forzar la voz con frecuencia, como en ocasiones les ocurre a profesores y cantantes.

Síntomas de faringitis

Su inicio a menudo es brusco, en forma de leves molestias en la garganta, sequedad, carraspera, picor, sensación de inflamación y aumento de la mucosidad para dar lugar, en pocas horas, a la aparición de verdadero dolor,  que empeora al hablar y al tragar, acompañado muchas veces de tos irritativa, de febrícula o fiebre, dolor de cabeza y malestar general. Los ganglios cercanos pueden estar inflamados y ser dolorosos. Zonas próximas, como la nariz y el oído, también pueden doler por irradiación.

Al examinar la garganta ésta se muestra enrojecida, inflamada y, si además hay infección, aparecen placas blanquecinas purulentas en la zona. La campanilla es frecuente que se vea aumentada de tamaño.

¿Cómo me puede afectar?

La inflamación es molesta y puede influir a la hora de comer por aumentar el dolor al tragar los alimentos, y también al hablar por incrementarse las molestias al forzar la voz. Si, además, existe infección, el cuadro puede llegar a ser más incapacitante pues la fiebre y la sensación de enfermedad acompañantes impiden desempeñar una vida normal durante unos días.

Si los episodios de faringitis son habituales y no se curan correctamente, la enfermedad puede cronificarse por lo que es necesario consultar con un médico si duele la garganta con frecuencia o el dolor no cede en un máximo de 10 días, aun con tratamiento. Es posible curar una faringitis crónica pero siempre bajo supervisión médica.

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO?

Si la causa es una infección vírica, que es lo más habitual, el tratamiento es puramente sintomático, no estando indicados los antibióticos, sólo los analgésicos tipo paracetamol para mitigar el dolor, y los AINES como el ibuprofeno, para ayudar a que la inflamación disminuya. Es importante beber abundante líquido, que no esté ni muy frío ni muy caliente, mejor en forma de agua, infusiones o caldos, para evitar la sequedad faríngea.

Si hay una infección bacteriana, tomar antibióticos será el tratamiento de elección, siempre prescritos por el médico, pues automedicarse puede crear resistencias farmacológicas y dejar de ser efectiva la medicación cuando verdaderamente sea necesario. La penicilina intramuscular suele ser lo más utilizado. En caso de que la infección no cure, hay que tomar una muestra faríngea y realizar un cultivo que determine cuál es el germen implicado y así poder poner el fármaco específico para acabar con él.

Si el origen son agentes irritantes, hay que evitar la exposición a los mismos y, al igual que en la faringitis vírica, tratar los síntomas, sin tomar antibióticos.

Como medida preventiva, y mientras duren los síntomas, se deberían dejar el tabaco y el alcohol, evitar forzar la voz, y no frecuentar lugares con ambientes resecos y cargados, además de beber suficiente agua al día para mantener hidratada la garganta.

Es importante completar la medicación pautada por el médico aunque desaparezcan los síntomas pues, si se deja de tomar antes de tiempo, podría haber una recaída e incluso extenderse la infección a otras zonas con consecuencias mayores.

¿Cómo evitar el contagio?

Las infecciones causadas por virus y bacterias se contagian a otras personas por medio de las gotitas de saliva que se expulsan al hablar o al toser y estornudar por lo que hay que tener cuidado si se tiene contacto con enfermos y lavarse las manos a menudo después de tocar utensilios que hayan podido utilizar.

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