Legionela

España es uno de los países de Europa que más casos de legionela por año registra. Se contrae con la inhalación de gotas de agua contaminada. Dado que se trata de una enfermedad que puede ser muy grave, hay que tomar las medidas de prevención oportunas para no contagiarse.

¿Qué es?

Se trata de una enfermedad producida por una bacteria llamada Legionella Pneumophilaque. En condiciones normales, esta bacteria vive y se desarrolla en ambientes de humedad, y sobre todo en de verano y en otoño, que son las épocas de más riesgo.

Es muy contagiosa. Para adquirirla basta con inhalar o respirar gotas de agua infectadas, sin necesidad de tener un contacto muy estrecho con el microorganismo.

Hasta el momento no se ha visto que la transmisión persona a persona sea posible. Tampoco por beber agua contaminada, sólo por inhalación.

¿Dónde se contagia?

La forma más habitual de llegar al ser humano hoy en día es desde los sistemas principales de distribución de aguas. A través de ellos va a las salidas como por ejemplo piscinas, duchas, fuentes, aerosoles, aparatos de aire acondicionado y las torres de refigeración de los edificios.

También puede haber riesgo de encontrarse en aguas estancadas, y en ambientes húmedos y calurosos (superiores a 25º C) como los que se crean en los spa y en los circuitos termales.

¿Cuáles son los síntomas de la legionela?

El período de incubación varía de 2 a 14 días, desde que se tiene contacto con la bacteria hasta que se enferma. Ataca al sistema respiratorio, y los síntomas típicos son:

  • La tos seca.
  • Dificultad para respirar correctamente.
  • Malestar general como los de una gripe, con dolores musculares y cansancio extremo, fiebre, escalofríos y dolor de cabeza.
  • Pocas ganas de comer, pérdida de peso y, en ocasiones, diarrea.

Todos estos síntomas también son propios de una neumonía. Se hará pues necesario hacer una radiografía de tórax para ver que estamos ante un caso de neumonía o legionela, y para poder tener la confirmación de que se trata efectivamente de la bacteria de la legionela, se necesita hacer un análisis a partir de una muestra de esputo o de orina.

A tener en cuenta…

Se conoce también como Enfermedad del Legionario por su afectación a una convención estatal de la legión americana allá por el año 1976, lo que provocó numerosos casos de legionela que tuvieron una gran repercusión mediática.

La denominada Fiebre de Pontiac, es una variante menos grave de la enfermedad cuya clínica es más liviana y que, por lo general, cura sola en menos de una semana.

La legionela es una enfermedad de declaración obligatoria por lo que debe consultarse con el médico ante la mínima sospecha, o si se tiene conocimiento de algún caso no revelado.

¿Se puede prevenir?

Lo cierto es que no se puede hacer nada a nivel particular para evitar su aparición. Eso compete a los organismos y empresas que vigilan las grandes líneas de distribución del agua. En general, cuando aparece un brote, es por un mal mantenimiento higiénico de una gran instalación.

A nivel individual, la recomendación es:

  • Fortalecer el organismo, a través de una dieta sana y equilibrada, para que nuestras defensas hagan de barrera natural.
  • No fumar.
  • Limpiar los filtros y difusores de los grifos. Pero no hay que preocuparse de los equipos de aire acondicionado de la casa, puesto que no utilizan agua estancada.

¿A quién puede afectar?

Ningún grupo de población está exento de verse contagiado por legionela, aunque tampoco hay que ser alarmistas. No es tan habitual que las personas sanas la adquieran.

Sí se ha comprobado que estadísticamente hay más casos entre hombres que entre mujeres, en una proporción de tres a uno. Hay que estar especialmente atentos en los grupos considerados de más riesgo. Estos son:

  • Personas ya enfermas en el momento del contagio.
  • Las que toman medicamentos de forma crónica, como pueden ser los corticoides.
  • Ser fumador o tener una edad avanzada son factores que influyen negativamente tanto en las probabilidades de contagio como en las de recuperación.

La legionela puede ser tan grave que llegue a provocar la muerte de quien la sufre. De hecho, hasta un 15% de los pacientes que la contraen fallece. Los que corren más riesgo de mortandad son sobre todo quienes tengan otras enfermedades ya previas y, en sobre todo, los que tienen las defensas muy debilitadas.

¿Cómo se trata?

La toma de antibióticos específicos (eritromicina, azitriomicina) es el único tratamiento para acabar con la bacteria.

Cuanto antes se instaure la terapia, mejor pronóstico. En casos graves es necesaria la administración hospitalaria de los medicamentos por vía intravenosa y una estrecha vigilancia en la Unidad de Cuidados Intensivos.

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