Xantoma

Aparentemente, tener pequeños bultitos de grasa bajo la piel no presenta mayor problema que el puramente estético, pues sabemos que hay quien tiende a generarlos de forma frecuente sin mayor trascendencia. Sin embargo, en ocasiones revela que hay un problema mayor detrás, como puede ser una elevación de los niveles de lípidos o grasas que circulan por la sangre.

¿Qué es?

Se trata de depósitos de grasa bajo la piel que se manifiestan como una lesión de forma redondeada, ligeramente elevada y de coloración amarillenta. Su tamaño es variable, pudiendo ser prácticamente inapreciables o llegar a alcanzar varios centímetros de diámetro. Si bien pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, es más común visualizarlos en el tronco, en los glúteos, y en las articulaciones y tendones, sobre todo a nivel de codos y rodillas.

Sus señales

La aparición brusca o progresiva de uno o varios bultos de color amarillento por el cuerpo, que generalmente no duelen (aunque en ocasiones la zona se muestra más sensible y puede picar levemente), sin presentar rugosidades al tocarlos y con los bordes bien definidos, es signo de xantoma con casi total probabilidad, sobre todo si se da en personas mayores (al ser el envejecimiento un factor de riesgo para padecerlos).

Dentro de los xantomas hay varias clases que no presentan los signos típicos descritos por lo que, aunque no suele ser necesario, si no hay certeza diagnóstica, o existen dudas, tomar una muestra de la lesión y analizarla (biopsia) confirmará si se trata o no de un depósito de grasa.

¿Cómo me puede afectar?

Presentar estas lesiones puede significar tener los niveles de grasas elevados en sangre, lo que debe confirmarse o descartarse mediante una analítica convencional que recoja perfiles lipídicos. El problema de tener el colesterol elevado es que constituye un factor de riesgo para el desarrollo de las denominadas enfermedades cardiovasculares.

En ocasiones, el xantoma surge en el contexto de otras enfermedades, como la diabetes, por problemas en el hígado, o por trastornos metabólicos familiares (hereditarios), lo que hace obligado su estudio si aparecen.

No obstante, conviene recordar que también es frecuente que surjan sin tener ninguna patología oculta, por lo que su hallazgo no debe alarmarnos en un primer momento.

¿Xantoma o xantelasma?

Los términos xantoma y xantelasma suelen utilizarse indistintamente, sin embargo, el xantelasma es un tipo de xantoma que se localiza a nivel de los párpados y que es común observar en adultos de más edad, sin que por ello tengan problemas de colesterol alto.

En definitiva, el xantelasma es el tipo de xantoma más frecuente en la población general.

No son lesiones peligrosas de por sí que puedan derivar en cáncer, es decir, son catalogadas como benignas, pero sí deben de tenerse en cuenta por la probabilidad de que sean signos de otras patologías que hay que tratar.

¿Cómo se trata?

Si se ha detectado una enfermedad subyacente como causante de la aparición de los xantomas, lo primero es tratarla adecuadamente. Una vez erradicado el problema de base, las lesiones de menor tamaño suelen dejarse sin tratamiento si no suponen un verdadero problema estético para la persona.

Si, por el contrario, el tamaño es grande, o bien están localizados en zonas en las cuales dificultan la movilidad articular, la solución pasa por la terapia con ácidos específicos para quemarlos, la cirugía convencional para su extirpación, o la aplicación de láser médico. El problema está en que no son terapias definitivas ya que pueden volver a reaparecer pasado un tiempo.

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