entrevista alergia

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Las enfermedades alérgicas se han duplicado en los últimos 15 años. Uno de cada cuatro españoles padece alguna y factores relacionados con la industrialización y el cambio climático están incrementando su incidencia.

Saber Vivir ha hablado con el Doctor José Manuel Zubeldia, Jefe del Servicio de Alergia del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, quien nos da las claves para entender cómo funciona esta enfermedad que cada día afecta a más personas.

¿Por qué hay más alérgicos ahora que hace unos años?

La respuesta es multifactorial. Por un lado, el cambio climático prolonga el período de polinización -la primavera dura más tiempo-, y la contaminación urbana, en especial las partículas que emiten los motores diésel, alteran la estructura del polen y aumenta su agresividad.

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El estilo de vida propio de los países desarrollados ha traído consigo un aumento en la concentración de alérgenos en el interior de los domicilios: ácaros del polvo (por las mejoras en el aislamiento y el ahorro de energía en las casas), hongos ambientales (procedentes de los sistemas de aire acondicionado) y mascotas.

  • A esto se unen los cambios en la alimentación, tales como disminución de la lactancia materna y la introducción precoz de alimentos sólidos. También se ha disminuido el consumo de antioxidantes y se ha modificado la ingesta de ácidos grasos.

Hay quien desarrolla alergia en la infancia y quien lo hace de adulto. ¿De qué depende?

La mayoría de las enfermedades alérgicas tienen una base genética. Por eso, hay una alta incidencia en hijos de padres alérgicos.

Un hijo de alérgicos tiene más posibilidades de serlo

No obstante, una persona puede mostrar los síntomas a cualquier edad, ya que hay otros factores que determinan su aparición como los hábitos higiénicos o una exposición alta o temprana a elementos sensibilizantes, a contaminantes y al humo del tabaco.

¿Se heredan las alergias?

En general, sí. Concretamente, la rinitis y el asma alérgicas tienen un componente hereditario muy importante. La posibilidad de que un hijo tenga asma si uno de sus progenitores es asmático es del 25-50%, y del 75% si ambos son asmáticos.

Por el contrario, otras enfermedades, como la alergia a los fármacos o la urticaria, se comportan de modo distinto, siendo poco importantes los efectos de la herencia.

Al margen de la predisposición genética, ¿podemos hacer algo para reducir el riesgo de padecer una alergia?

En muchos casos, sí. Por ejemplo, mediante el mantenimiento de la lactancia materna al menos los 4 - 6 primeros meses de vida e introduciendo alimentos sólidos a partir de los seis meses, de manera progresiva, según las recomendaciones del pediatra.

Se recomienda no introducir los alimentos sólidos a los bebés hasta los 6 meses

Sin embargo, no es posible prevenir la alergia a un medicamento. En el caso de los pacientes ya diagnosticados, se puede prevenir o minimizar la aparición de los síntomas mediante medidas higiénicas o de evitación del contacto con la sustancia (alérgeno) que produce los síntomas.

Una misma sustancia, ¿puede provocar reacciones diferentes?

Efectivamente. La enfermedad alérgica, aunque en un paciente se manifieste como rinitis, asma o urticaria, se trata de una enfermedad sistémica, generalizada, que puede afectar a cualquier órgano o a varios al mismo tiempo.

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Por regla general, los síntomas de la alergia a los ácaros son, en la mayoría de casos, de tipo respiratorio: rinitis y asma. En el caso de la rinitis el paciente sufre episodios, preferentemente matutinos al levantarse de la cama, de estornudos en salva (más de 10 estornudos consecutivos), picor nasal, goteo acuoso nasal y obstrucción nasal intensa.

  • Estos síntomas suelen acabar al salir de casa para reaparecer por la noche al acostarse, o cuando manipula grandes cantidades de polvo. Aproximadamente un 30% de estos pacientes puede presentar también síntomas de asma que se manifiestan en forma de accesos de tos, opresión torácica, pitos en pecho e intolerancia al ejercicio físico o a la risa.

Por lo que respecta a las alergias alimentarias...

En ese caso, la gravedad dependerá de la respuesta inmunológica del paciente, de la reactividad del órgano afectado y de las características físico-químicas del alimento, principalmente su resistencia o no al cocinado y a la digestión.

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Las manifestaciones clínicas más frecuentes de la alergia a los alimentos son las cutáneas, generalmente en forma de urticaria. Las reacciones localizadas en la mucosa oral y faríngea que cursan con picor local también son muy comunes, especialmente en adultos con alergia a alimentos vegetales asociada a la alergia al polen.

¿Podemos dejar de ser alérgicos?

Va a depender del tipo de enfermedad alérgica y del paciente. Por regla general, una vez que se han desarrollado anticuerpos IgE el sistema inmunitario mantiene una memoria inmunológica responsable de que reaparezcan los síntomas en cada exposición.

No obstante, respecto a la alergia a la leche y al huevo, que suele aparecer en los primeros años de vida, puede desaparecer espontáneamente en un elevado número de casos.

  • A los 5 años de edad, cerca del 80% de los niños alérgicos a la leche y más del 50% de los alérgicos al huevo han superado su alergia. Sin embargo, la alergia al cacahuete parece remitir sólo en 1 de cada 5 pacientes.

no te quedes con la duda...

Para saber más consulta el Libro de las enfermedades alérgicas de la Fundación BBVA y la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica.