anorgasmia

Existe una gran variedad de disfunciones sexuales, aunque en el caso de las mujeres la falta de deseo sexual está en el primer puesto. El estrés, la tensión, el trabajo y las responsabilidades diarias son factores que pueden reducir el deseo sexual.

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Pero en muchos casos las mujeres evitan los momentos íntimos porque no disfrutan de ellos y pueden haber mil razones que influyan en este aspecto. La anorgasmia y el dolor en el coito son problemas de la sexualidad femenina que pueden llevar a esa inapetencia y que, sin embargo, tienen solución.

cuando el sexo no da placer

Cuando una mujer no siente placer al hacer el amor se culpa a ella misma o a su pareja. En cualquier caso hay que saber que si las dos personas se proponen volver al cauce del placer, es una situación que se puede revertir. Y es que todas las mujeres están capacitadas para sentir un orgasmo (o varios).

  • Alrededor del 20% de las mujeres en España padece anorgasmia. Eso puede significar que no ha experimentado nunca un orgasmo (anorgasmia primaria) o que los ha tenido con anterioridad pero, por algún motivo, ha dejado de experimentarlos o los tiene de vez en cuando (anorgasmia secundaria).

En ninguno de los dos casos existe una incapacidad física para sentir el orgasmo. Solo hay que encontrar las herramientas para volver a estimular (¡la mujer tiene infinidad de puntos erógenos repartidos por todo el cuerpo!), sentir y disfrutar de la sexualidad.

Se puede recuperar la capacidad de sentir orgasmos

"Entre el 80 y el 90% de las mujeres que acuden a mi consulta vienen para encontrar solución a la anorgasmia. Estas mujeres vienen con infinidad de dudas e inseguridades, y en muchos casos piensan que tienen una disfunción física, cuando realmente no es así", explica para Saber Vivir la sexóloga Valerie Tasso.

el origen de la anorgasmia

Es cierto que tomar determinados fármacos o ingerir alcohol puede afectar a la capacidad de sentir orgasmos en la mujer. Sin embargo, es muy común que la anorgasmia en la mujer esté relacionada con determinados "bloqueos" mentales.

Una educación muy estricta por parte de los padres, el desconocimiento del propio cuerpo por una cuestión de "tabús", el miedo a perder el control, las influencias de la pareja... son factores que pueden llevarle a no disfrutar plenamente de su sexualidad.

Con las herramientas adecuadas la mujer vuelve a disfrutar

En la mayoría de los casos la mujer se "agobia" cuando empieza a no gozar plenamente de los encuentros sexuales, lo que empeora su capacidad de sentir orgasmos y eso puede llevarle a entrar en una especie de círculo vicioso. Mirar a los ojos al problema e implicar a la pareja puede ser suficiente para corregir la situación y empezar a sentir orgasmos.

  • Explorar la propia sexualidad. "Animo a todas mis pacientes a que utilicen estimuladores de clítoris, ya que les ayuda a experimentar con su propio cuerpo y descubrir su sexualidad. De esta forma se conocen mejor a sí mismas y son capaces de obtener un mayor placer y alcanzar el orgasmo", recomienda Valerie Tasso.
  • Hablar del sexo abiertamente. Muchas veces la mujer no llega al orgasmo porque no está recibiendo la estimulación que querría. Hablar a la pareja sobre cómo le gustaría que fueran los juegos preliminares, contarle qué cosas solían excitarla o qué zonas del cuerpo le proporcionan más placer... puede ser suficiente para realizar algunos cambios que faciliten el orgasmo.
  • Y ser paciente. Un estudio reciente publicado en Gynecological Endocrinology sugiere que los niveles de oxitocina (hormona que permite la excitación y el orgasmo en la mujer) aumentan en función de las experiencias previas de orgasmo. Eso significa que en cuanto se logra tener uno, el siguiente puede llegar con más facilidad. Así pues, cada vez va cuesta menos obtener placer.

La oxitocina aumenta y cada vez es más fácil llegar al orgasmo

  • O acudir al especialista . En este caso el sexólogo o sexóloga puede guiar a la mujer para que descubra su propia sexualidad, ayudándole a superar miedos y bloqueos mentales. "Es importante ver el sexo como un valor y no como un problema. Y los sexólogos tratamos el sexo como un gran valor", aconseja Valerie Tasso.

El coito no tiene por qué doler

El dolor durante el coito en las mujeres puede implicar ardor, quemadura, contracción o dolor cortante en la parte interior o exterior de la vagina, en la región pélvica o en el abdomen.

Es lógico que sentir estas molestias de forma crónica al hacer el amor, lleve a evitar las relaciones sexuales. Pero es que el sexo no tiene que doler. Y si lo hace, hay formas de evitar esas molestias, según sea su origen.

Los sentimientos pueden influir

Hay que tener en cuenta que la falta de excitación puede llevar a sentir dolor. Y es que con la excitación la vagina produce un fluido que hace que la penetración sea fácil y placentera.

Es lógico entonces entender que el origen del dolor durante el coito está muchas veces en lo que se siente (ya que eso impide la correcta excitación y la lubricación): haber perdido el interés por la pareja, hacer el amor por "rutina", pensar en la satisfacción de la pareja sin detenerse en la propia, la ansiedad... pueden llevar a una inadecuada excitación.

En este caso, claramente la solución al problema pasa por garantizar una suficiente excitación antes de pasar a la penetración para que el coito no resulte doloroso. Y hay muchas formas de facilitar este aspecto:

  • Prolongar los juegos eróticos. Es importante dedicar tiempo para alcanzar un mayor nivel de excitación, que en el caso de la mujer se traduce en una mejor lubricación natural. Así, cuando el origen del dolor parece ser este es esencial hacer partícipe a la pareja para solucionar el problema.
  • Utilizar lubricantes. Muchas veces, en caso de que la lubricación natural no se produzca de forma satisfactoria, se puede recurrir a lubricantes adicionales con base acuosa (no aceitosa) con el fin de facilitar la penetración y evitar dolores.

Los lubricantes pueden facilitar la penetración

  • Explorar otras opciones. Es importante entender que la penetración no es la finalidad en sí de una interacción sexual. El sexo en una pareja puede ser igualmente satisfactorio sin coito. "En la sociedad actual parece que si no hay penetración, no hay sexo completo. Es absolutamente erróneo, por supuesto", explica la sexóloga Valerie Tasso.

¿Y si "algo más" dificulta la penetración?

Las causas del dolor pueden ser de origen orgánico: agentes infecciosos, enfermedades genito-urinarias, irritaciones por el material de los anticonceptivos de barrera (preservativos, diafragma, dispositivo intrauterino -DIU-, espermicidas), una vaginitis senil...

Tampoco hay que descartar la posibilidad de sufrir alguna infección de transmisión genital.

  • Descartar la dispareunia. Si la mujer no tiene ninguno de los problemas expuestos, habría que ver si sufre de dispareunia: es una disfunción que tiene como principal síntoma sentir dolor o molestia antes, después o durante la penetración. En este caso, es posible que haya que realizar tanto un tratamiento de desensibilización para aprender ejercicios de relajación vaginal (con dilatadores) como una terapia sexual para alejar el miedo a la penetración.

La dispareunia requiere tratamiento médico y psicológico

  • Una visita al ginecólogo. No hay que tener miedo a comentar este problema con el ginecólogo. Si existe alguna patología que está propiciando el dolor antes durante o tras el coito, el especialista puede diagnosticar el problema y recomendar un tratamiento que mejore la situación.