toxoplasmosis

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La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa provocada por un parásito (Toxoplasma gondii). Es difícil saber si ya la has pasado porque no provoca síntomas o, como mucho, se manifiesta de forma parecida a una gripe.

El problema es si se contrae durante el embarazo, ya que este parásito tiene la capacidad de atravesar la placenta y puede afectar al feto.

Por eso en la primera analítica que te pide hacer el ginecólogo a las 10 semanas de embarazo se mira si tienes anticuerpos de la toxoplasmosis. Si es así, significa que estás inmunizada y no tienes por qué preocuparte.

Un 85% de las mujeres no están inmunizadas de toxoplasmosis

Pero en el caso de que no la hayas pasado, debes tomar precauciones para evitar el contagio.

De todas maneras, la ginecóloga Laura Cortés, de Women's Health Institute Barcelona, asegura que "no hay que alarmarse en exceso porque solo 1 de cada 1.000 mujeres se contagian durante el embarazo. Y si la mujer se infecta, también es poco probable que pase al feto. Además, el parásito que tenemos en nuestro medio no es muy virulento, mientras que en otros lugares como en Sudamérica sí es lo es".

Precauciones para evitar el contagio

Existen varias vías por las que puedes contraer la enfermedad:

Los gatos… si están infectados

Vale la pena que este punto quede claro porque muchas mujeres embarazadas que tienen gatos temen contagiarse, asegura Cortés.

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  • El gato puede contraer la toxoplasmosis por ejemplo comiendo carne cruda infectada por el parásito. Una vez contraída, el gato libera el parásito a través de las heces (este proceso dura un mes aproximadamente). Por tanto, el riesgo de contagio solo existe si entras en contacto con dichas heces contaminadas durante ese tiempo. Además, el gato solo puede pasar la enfermedad una vez porque luego ya está inmunizado.

La vía de contagio más común es la carne cruda, no los gatos

  • Pero si el gato no está infectado no hay ningún problema en convivir con él. Así que si tu gato no sale de casa, no come carne cruda, no tiene contacto con otros animales, ni caza animales vivos, no hay mayor problema.
  • Como precaución, evita limpiar las heces del arenero del gato durante el embarazo o hazlo con guantes y lávate bien las manos.

La carne cruda

De hecho la vía más común de contagio es el consumo de carne cruda o poco cocinada que contiene el parásito. Esto suele ocurrir cuando el animal de granja entra en contacto con heces de un gato infectado y, en consecuencia, los parasitos contaminan tejidos como la musculatura.

  • Se aconseja cocinar bien la carne o congelarla 24 horas para eliminar el parásito.
  • Hay que evitar el consumo de embutidos y fiambres, huevos crudos, carnes ahumadas y leche cruda.

Cocina bien la carne o congélala primero

  • Y si manipulas carne cruda, lávate bien las manos y los utensilios que utilizas para evitar el contacto con las mucosas.


Frutas y verduras frescas

Pueden contagiar la enfermedad si han crecido en tierra infectada.

  • Como medida preventiva, lava bien los vegetales, pela la fruta antes de comerla y limpia bien los cuchillos utilizados.

Cómo puede afectar al bebé

La Dra. Laura Cortés asegura que todo depende de en qué momento la mujer contraiga la infección:

Si es al principio del embarazo

El riesgo de que se infecte el bebé es muy bajo. La razón es que las conexiones entre madre e hijo a través de la placenta son mucho menores, pero también es verdad que si el feto llega a infectarse el daño puede ser mayor porque está en pleno proceso de formación.

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  • En estos casos, la toxoplasmosis puede provocar un aborto espontáneo o bien lesiones en el cerebro (cabeza muy grande o calcificaciones en esta zona) y en los ojos (sobre todo afectaciones de la retina que pueden provocar ceguera). Este parásito puede afectar a cualquier tejido, pero tiene predilección por el ocular y por el sistema nervioso central.

Si la gestación está avanzada

En estos meses hay más riesgo de que el bebé se contagie si la madre contrae la toxoplasmosis, pero el daño que le puede producir el parásito es menor porque ya está más formado.

  • En esta etapa hay menos riesgo de lesión cerebral, pero sigue existiendo el de afectación ocular, que de hecho es el más común en esta enfermedad.


Atento a los síntomas del bebé al nacer

Normalmente, el 85% de los niños contagiados no presentan síntomas al nacer. Esto solo ocurre en pocas ocasiones y es más habitual en bebés prematuros o que se han infectado muy al principio del embarazo. Las señales que pueden aparecer son las siguientes:

  • Cabeza anormalmente grande
  • Ictericia (piel y ojos amarillentos)
  • Fiebre
  • Ganglios linfáticos inflamados
  • Hígado agrandado
  • Anemia
  • Moratones

Pero, como avanzábamos, esto solo ocurre en un 15% de los casos. El resto de niños infectados nacen sin síntomas, pero deben controlarse durante al menos 2 años porque hay riesgo de problemas de retina a largo plazo. También hay riesgo de pérdida auditiva, deficiencia mental…

Solo un 15% de los niños presenta síntomas al nacer

De todas formas, tal y como asegura la Dra. Cortés, "si no hay síntomas al nacer lo normal es que no aparezca nada grave más tarde, pero hay que llevar un control y tener presente que lo más habitual es la afectación ocular".


¿Cómo saber si el feto está afectado de forma grave?

Si no has pasado la enfermedad y, por tanto, no estás inmunizada te harán una analítica en cada trimestre. En caso de que sean negativas no hay mayor problema. Pero si en algún momento el resultado es positivo querrá decir que te has infectado durante el embarazo.

  • En estos casos, se suele dar un tratamiento antibiótico y, para comprobar si está infectado el feto, se hace una amniocentesis (se toma una muestra de líquido amniótico y se analiza si está el parásito).
  • Si no se detecta el parásito puedes estar tranquila, porque implica que es poco probable que el bebé se infecte.

Si la analítica sale positiva a mitad de embarazo se prescribe antibiótico para reducir riesgos

  • Pero si el parásito está en el líquido amniótico, se opta por un tratamiento antibiótico, en este caso destinado a reducir al máximo la afectación de la placenta.
  • Además, se lleva un control mucho más estricto haciendo una ecografía específica de la cabeza cada mes para detectar cualquier anomalía que revele afectación en el sistema nervioso central. En casos muy graves, la ley permite realizar una interrupción del embarazo de forma tardía.