dolor regla u otra cosa

El dolor en la zona pélvica es el que se produce en el bajo vientre y casi todas las mujeres lo han sufrido en algún momento de su vida. Normalmente está relacionado con la ovulación y la regla pero puede ser la manifestación de otros trastornos que tal vez requieren tratamiento.

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La causa del dolor pélvico puede ser gastrointestinal (apendicitis, diverticulitis, cólico renal, estreñimiento...) o musculoesquelética (una fractura en el coxis o en el sacro, contracturas, artrosis de cadera…) pero en más de la mitad de las ocasiones se debe a algún trastorno de tipo ginecológico.

si tu dolor se debe a un PROBLEMA ginecológico

En este caso, las molestias se perciben en la zona baja del ombligo y a menudo se localizan en un solo lado.

La Dra. Magda Durán, ginecóloga del Hospital Clínic de Barcelona, afirma que, ante cualquier duda, hay que acudir al médico. "Las mujeres, en general, conocemos bien nuestro cuerpo y reconocemos el dolor de la menstruación y el que se experimenta a veces asociado a la ovulación. Cualquier variación en ellos obliga a consultar con el especialista".

"Si el dolor no te resulta familiar, ve al médico"

En la consulta el ginecólogo hará su diagnóstico basándose en los síntomas y en una serie de pruebas. "Es imprescindible una detallada historia clínica y un examen pélvico. El tacto vagino-abdominal nos orienta hacia el diagnóstico que se puede confirmar con una ecografía vaginal y una analítica. En algunos casos será necesaria también una resonancia magnética", explica la doctora Durán.

Las pruebas habituales pueden no revelar la causa del dolor pero los síntomas y la descripción de la molestia pueden ayudar a establecer su origen.

SI el dolor aparece de repente y con fiebre

En caso de sufrir este tipo de molestia de forma repentina y acompañada de fiebre u otros síntomas debes consultar enseguida con un especialista, ya que puedes padecer alguna patología de cierta gravedad, que precise cirugía de urgencia u hospitalización. Las causas del dolor en el bajo vientre pueden ser múltiples:

  • Un quiste ovárico ha crecido en exceso y se ha roto. Los quistes ováricos aparecen con mucha frecuencia en la mujer pero también es cierto que por lo general desaparecen espontáneamente. Solo si crecen con rapidez o se llenan de sangre pueden romperse y es entonces cuando aparecen las molestias. Se trata de un dolor no localizado (no sabes exactamente en qué punto te duele) y es leve o moderado. Para tratarlo es necesaria la cirugía.

La rotura de un quiste ovárico pueden ser la causa

  • El ovario o las trompas se han girado sobre sí mismos. Este tipo de torsiones, aunque son poco comunes, ocurren espontáneamente. En este caso el flujo arterial, venoso y linfático queda interrumpido. Y eso provoca que el ovario se inflame causando una molestia intensa a un solo lado de la pelvis que empeora al coger peso. También puede ocurrir que la trompa de Falopio se haya roto. En ambos casos se trata de una urgencia ginecológica que se resuelve con cirugía.
  • Una infección ha hecho que se inflamen las trompas de Falopio. Las mujeres que usan dispositivos intrauterinos (también conocidos como DIU, debido a sus siglas) se encuentran especialmente expuestas a sufrir una infección que se inicia en la vagina y se extiende hacia el útero y las trompas de Falopio. La inflamación causa un dolor repentino en la parte inferior del abdomen que cada vez se hace más intenso y que puede ir acompañado de otros síntomas como náuseas o vómitos. Se suele tratar administrando antibióticos.

Si usas DIU la causa podría ser una infección

  • Se ha producido un embarazo fuera del útero. La implantación del óvulo fecundado fuera del útero (embarazo ectópico) se produce normalmente en la trompa de Falopio y, en este caso, la presión proviene de la distensión de la trompa y su eventual rotura. El inicio del dolor es repentino y se irradia hacia el abdomen o el hombro derecho.

Si la molestia DURA más de seis meses

Se considera que se trata de un problema crónico cuando dura hasta 6 meses y va acompañado de dolor o molestias en otras partes del cuerpo pero nunca de fiebre. Se trata de una de las consultas ginecológicas más frecuentes y puede haber varias patologías que originen el trastorno:

  • Endometriosis: el tejido que recubre el útero ha llegado a la pelvis. Afecta a un 30% de las mujeres en edad fértil y ocurre cuando el tejido endometrial (que recubre el útero) crece fuera de él. El tejido llega a la pelvis a través de las trompas de Falopio y se hincha y sangra durante el periodo, tal como lo hace el que recubre el útero. Por eso puede aparecer una molestia intensa en la zona pélvica que se suele tratar con anticonceptivos.

La endometriosis y los fibromas no suelen ser patologías graves

  • Fibroma: un tumor no canceroso en la pared uterina. Compuestos de tejido muscular y fibroso, los fibromas pueden ser de tamaño microscópico o llegar a dimensiones enormes y, aparte de provocar hemorragias menstruales intensas, pueden causar dolor leve en la zona pélvica. La mayoría de los fibromas no necesitan tratamiento, solo hay que controlarlos cada 6 o 12 meses para comprobar si aumentan de tamaño.

¿el dolor coincide con la ovulación?

Si la molestia se repite cada mes, coincidiendo con la ovulación o la menstruación, suele deberse a un aumento anormal de las prostaglandinas (sustancias que hay en las paredes del útero). Este exceso causa contracciones uterinas y un dolor que se irradia hacia las lumbares. Se trata con analgésicos o con anticonceptivos orales.

Ve al médico. No te resignes a una menstruación dolorosa pensando que no se puede hacer nada para evitarlo, porque existen herramientas contra las molestias. Acude al ginecólogo y explícale lo que te ocurre.