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De todas las infecciones que se transmiten por vía sexual, seguramente la que más alarma provoca es la del virus del papiloma humano (VPH), porque es cierto que, en algunos casos, puede evolucionar hacia un cáncer de cuello de útero.

Sin embargo, esto ocurre en contadas ocasiones y la incidencia de este tumor en Occidente es baja. Ten en cuenta que las lesiones que puede provocar dicho virus en el cuello del útero o cérvix pueden detectarse en un estadio inicial mediante pruebas sencillas como la citología y, por tanto, es posible controlarlo y evitar que evolucionen.

  • De hecho, uno de los peligros sobre los que alertan los especialistas es que el 40% de los casos de cáncer de útero se detectan en estadios muy avanzados (en mujeres que no se hacen sus controles periódicos) y eso afecta negativamente a las posibilidades de tratamiento.

Una infección muy común

Las cifras que rodean al virus que provoca ese tumor de cérvix o cuello de útero –el VPH– sí son elevadas: cerca de un 80% de las personas sexualmente activas se infectan en algún momento de su vida, pero hay que matizar que…

  • Existen más de 200 cepas de VPH y solo unas 20 son potencialmente cancerígenas.
  • Además, en un 90% de los casos el virus desaparece sin causar ningún tipo de problema porque tu sistema inmune le gana la batalla.
  • La incidencia de este tummor es de entre 8 y 9 casos por cada 100.000 habitantes. Y normalmente solo en mujeres que tienen la infección durante varios años se originan células anormales que pueden acabar provocando cáncer de cérvix, cosa que es difícil que ocurra si llevas un control ginecológico.

cómo prevenir el contagio

El VPH se contagia por contacto, en concreto por fricción de la piel (no a través de los fluidos) durante las relaciones sexuales. Por tanto el uso de preservativo te protege, pero no totalmente ya que cubre solo parte de la piel del tracto genital. Eso sí, si lo usas siempre la protección es mayor: si lo utilizas el 100% de las veces que tienes relaciones, disminuyes el riesgo de infección por VPH entre un 30% y un 70%.

El preservativo te protege entre un 30 y un 70% del VPH

Ten en cuenta que otros tipos de contacto genital sin penetración (como el contacto oral, manual y genital) también pueden causar el contagio si la pareja está infectada y tiene verruguitas en la zona púbica (hay cepas del VPH que provocan estas verrugas).

Es importante tener en cuenta este aspecto si no tienes pareja estable. De hecho, tener parejas sexuales distintas, así con un inicio precoz en las relaciones y un sistema inmunnitario débil son factores de riesgo ante un posible contagio.

Es clave llevar un control médico

El VPH no da síntomas intenso, a excepción de las cepas que provocan verruguitas genitales (protuberancias en la piel que, a veces, tienen el aspecto de pequeñas coliflores) y que generan picor o sensación de quemazón. Por tanto, es clave que vayas regularmente al ginecólogo para realizarte la pruebas de cribado pertinentes y detectar a tiempo cualquier anomalía. El Dr. Damián Dexeus, director médico de Women’s Helth Institute Barcelona, aconseja dos opciones:

  • A partir de los 25 años, se aconseja realizar una citología cada 3 años. Esta prueba detecta cualquier indicio de lesión que pueda hacer sospechar de la existencia del virus.
  • Una alternativa a la citología es realizar un test del VPH (para identificar si tienes el virus y qué cepas en concreto) a partir de los 30 años. Si es negativo no hay que volver a repetirlo hasta al cabo de 5 años.
  • Este cribado debe mantenerse hasta los 65 años.

La citología y el test de VPH son claves para identificarlo

No olvides que estos controles son la mejor arma para identificar el trastorno a tiempo. De hecho, se sabe que más del 60% de las mujeres que han desarrollado cáncer de cérvix no se han sometido a estos controles.

¿Y si te detectan el virus?

Es frecuente que el contagio se produzca en la juventud, permanezca en un estado latente y se reactive al cabo de un tiempo. Esto explica el porqué hay mujeres a las que se les detecta el virus aunque hayan tenido una relación monogámica durante mucho tiempo.

De hecho las mujeres a partir de los 35 años son el grupo tiene más riesgo de desarrollar problemas porque, tal y como asegura el Dr. Dexeus, "demuestran que tienen más dificultad para vencer el virus".

Ante la presencia del VPH, lo normal es que el ginecólogo te derive a un unidad de patología cervical donde se actúa según la gravedad:

  • Si aparecen verrugas: Las cepas 6 y 11 del VPH con frecuencia causan verrugas genitales que raramente dan problemas. Salen en forma de pequeños granitos individuales o en grupo en la vulva, la vagina o el ano. A veces desaparecen sin necesidad de tratamiento, aunque también puede ir aumentado de tamaño. Se pueden eliminar con láser, a través de crioterapia, con tratamiento tópico...
  • Si se sospecha de cáncer. Las cepas 16 y 18 del VPH son las que tienen más riesgo de derivar en tumor maligno, aunque tampoco ocurre siempre. Solo si hay una sospecha de cáncer se realizan las pruebas pertinenentes (colposcopia, biopsia de la zona…) para confirmar el diagnóstico.
  • Según datos del último estudio "Las cifras de cáncer en España 2018" elaborado por la SEOM el cáncer de cérvix se encuentra en el número 18 de la lista de los 20 tumores más frecuentes en nuestro país. Lista que encabezan el colorrectal, próstata y pulmón.

LA VACUNA DEL VIRUS DEL VPH

Existe una vacuna, no exenta de polémica, que se aplica a modo de prevención. Esta vacuna no protege frente todas las cepas del virus, lo hace frente a cuatro tipos: 6, 11 (están detrás del 90% de los casos de verrugas genitales), 16 y 18 (provocan el 70% de los cánceres de cuello de útero).

Hace unos años que la Asociación Española de Pediatría (en consenso con otras sociedades científicas españolas) recomienda la vacunación en niñas de 12 años como estrategia de prevención. Por ello ya hay comunidades autónomas que la incluyen en su calendario de vacunación, aunque de todos modos depende de cada familia la decisión final sobre su administración.