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Tener unos buenos niveles de ácido fólico es algo que la mayoría de las mujeres que planean quedarse embarazas saben que es necesario. Pero, ¿podríamos decir lo mismo del yodo? Este mineral es esencial para un correcto funcionamiento de la tiroides de la madre… y también para el desarrollo del feto.

Sin embargo, no se le presta tanta atención. De hecho, tal y como afirma la nutricionista Sonia Ruiz, de Clínica Mi Tres Torres y Centro Médico Teknon, se sabe que existe un déficit de este mineral entre la población general y, por supuesto, entre las embarazadas.

¿Por qué es tan importante el yodo?

“Todos deberíamos vigilar los niveles de yodo, pero en el caso de la mujer que desea tener un hijo todavía es más importante controlarlo para llegar al embarazo con unos niveles óptimos”, afirma Sonia. Y la razón es de peso:

  • Durante el primer trimestre de embarazo, el feto no es capaz de fabricar hormonas tiroideas, por tanto depende totalmente de la tiroides de la madre que, a su vez, tiene que hacer un trabajo extra y consume más yodo.

¿Qué riesgos conlleva un déficit?

Si hay un déficit de este mineral, sobre todo durante los primeros tres meses de gestación, puede provocar:

  • Alteraciones en la formación del sistema nervioso del bebé que pueden provocar una disminución del coeficiente intelectual, o que el niño presente hiperactividad u otros trastornos neurocognitivas.

La falta de yodo puede afectar al coeficiente intelectual del bebé

  • También puede provocar un parto prematuro o que el bebé nazca con bajo peso.

Cuándo empezar a “cuidar” los niveles de yodo

Obviamente, lo saludable es hacerlo siempre, pero en el caso de una mujer que desea tener un hijo se aconseja que incluso un año antes empiece a tener un control más minucioso para llegar al embarazo sin ningún tipo de carencia.

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Los tres primeros meses de embarazo también son cruciales y hay que procurar que no falte.

Un año antes del embarazo habría que vigilar los niveles de yodo

Durante el resto de la gestación y la lactancia tampoco debe descuidarse. Ten en cuenta que, igual que en el adulto es clave el yodo que se ingiere a través de la dieta, también es esencial en el bebé y su alimentación es la leche materna.

¿Y si hay hipotiroidismo?

Unos niveles bajos de yodo durante el embarazo pueden deberse a un hipotiroidismo subclínico. Se trata de una forma leve hipotiroidismo, generalmente sin síntomas, que se agrava durante el embarazo porque la glándula tiroidea tiene que hacer un esfuerzo mayor.

Por eso el consejo es revisar la función tiroidea tanto antes como durante el embarazo. “Debería controlarse igual que se controla la diabetes gestacional, y no se hace”, alerta Ruiz.

Debería controlarse la tiroides durante el embarazo como se controla la diabetes

En el caso de que haya hipotiroidismo, es el endocrino quien tiene que pautar los miligramos de yodo que se necesitan.

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  • De todas maneras, la causa de unos niveles bajos de yodo entre la población en general y, en concreto, en las embarazas, no tiene porqué ir relacionada con un hipotiroidismo.
  • Muchas veces el origen es simplemente una alimentación incorrecta.

cómo es la dieta rica en yodo

La clave para unos niveles adecuados de yodo está en la dieta, en segundo lugar y si lo considera el médico, puede recomendarte la toma de suplementos. “No hay que invertir nunca este orden porque muchos médicos se 'saltan' la alimentación y pasan directamente a los suplementos pero esto es un error. Así no educas al paciente, y es importante educar a la gente sobre cómo seguir una dieta rica en yodo”, asegura la nutricionista.

Los alimentos que más te lo aportan

Un persona adulta necesita 150 microgramos (mcg) de yodo al día y 200 mcg las embarazas. Para conseguirlos, el médico puede recomendar:

  1. Consumir pescado marino una vez al día. Todo lo que viene del mar es una gran despensa de yodo. Lógicamente, el pescado de piscifactoría tiene unos niveles mucho menores.
  2. Añadir un puñadito de algas a tus ensaladas o como guarnición de segundos platos. Son otra grandísima fuente de este mineral. La kelp o la wakame son las más recomendables.

En las zonas de mar los niveles de yodo en la población suelen ser más altos

  1. Aderezar con sal yodada. Es un auténtico tesoro de salud. “Si tomáramos este tipo de sal, habría mucho menos déficit de este mineral. Las autoridades sanitarias deberían promover que se yodara toda la sal”, afirma la nutricionista.
  • Tomar dos lácteos desnatados al día.

No pierdas yodo al cocinar

Ten en cuenta que la preparación de los alimentos provoca una pérdida de yodo:

  • Con la cocción se elimina un 58% del yodo, y con la parrilla y la fritura un 20% aproximadamente.
  • Por eso lo ideal es añadir la sal al final de la preparación.