DHA

Es un ácido que forma parte de la familia de las grasas omega 3. En la gestación ayuda a mejorar el desarrollo cerebral y visual y en la vejez previene la demencia. De hecho, se ha relacionado el consumo de DHA con mejoras en los niveles del aprendizaje y la memorización.

¿Qué es?

El ácido docosahexaenoico (DHA) es un ácido graso poliinsaturado de cadena larga que pertenece a la familia de las grasas omega 3. En principio, el DHA no se considera un nutriente esencial porque el organismo lo puede producir a partir de los ácidos linoleico (omega 6) y, especialmente, del alfa-linolénico (omega 3), que sí se consideran esenciales (ninguno de estos dos nutrientes puede ser producido por el cuerpo por lo que se deben obtener a través de la dieta o de los suplementos nutricionales).

Sin embargo, debido a que la formación del DHA a partir del ácido alfa-linolénico es muy limitada (1–5%) y a que las funciones que desempeña sobre el desarrollo visual y neurológico (y sobre otros sistemas) son de vital importancia, actualmente se considera un nutriente condicionalmente esencial en etapas tempranas de la vida, así como en la prevención de la enfermedad cardiovascular.

¿Qué beneficios TIENE EL DHA?

Los ácidos grasos omega 3 (el DHA y también el ácido alfa-linolénico y el eicosapentaenoico) forman parte de las membranas celulares, por lo que resultan necesarios para el crecimiento y la reparación de las células. Además, el cuerpo los utiliza para producir otros compuestos y también son los precursores de algunas sustancias implicadas en la regulación de la presión arterial, la respuesta inflamatoria y la coagulación sanguínea.

Por su parte el DHA, aunque se encuentra en la mayoría de los tejidos, está presente en mayor concentración en el cerebro, la retina y otros tejidos nerviosos. De hecho, es un componente mayoritario de las membranas de las células cerebrales y participa en el desarrollo, crecimiento y mantenimiento neuronal.

No en vano, varias investigaciones han asociado el consumo alto de DHA con un mejor aprendizaje y una mejor memorización. También, algunos estudios han observado que las personas que tienen niveles elevados en la sangre de DHA muestran menos encogimiento cerebral y mejores capacidades mentales.

Por tanto, este nutriente ejerce un efecto neuroprotectorpor lo que su ingesta se asocia con una mayor protección de las funciones cerebrales.

Este ácido graso también se encuentra en gran proporción en la retina (constituye entre un 30 y un 40% del total de ácidos grasos que hay en este tejido) por lo queinterviene en la regeneración y mantenimiento de la salud de los tejidos visuales y la visión. De hecho, parece ser que la deficiencia de DHA podría estar implicada en el origen de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), principal causa de ceguera en las personas mayores, aunque hacen falta más investigaciones en esta línea para obtener resultados concluyentes.

Por tanto, y según numerosas investigaciones, el aporte adecuado de DHA durante el embarazo y la lactancia, a través de la dieta o como suplementación, produciría beneficios en los recién nacidos, especialmente en las funciones cognitivas y visuales, mientras que una alta ingesta de este mismo nutriente durante el envejecimiento ayudaría a prevenir el deterioro cognitivo.

Aparte, existen muchos estudios que demuestran que el DHA ofrece otros efectos positivos para la salud. Entre estos destaca su efecto protector ante las enfermedades cardiovasculares debido a que contribuye a reducir los niveles de triglicéridos y de colesterol de la sangre, tiene actividad antitrombótica y vasodilatadora y ayuda a regular la presión arterial.

También está probado su efecto antiinflamatorio y su efecto positivo en la respuesta inmunitaria. De hecho, algunos investigadores aseguran que intervienen en la prevención de enfermedades como la obesidad, la diabetes tipo 2, la artritis reumatoide y ciertos tipos de cáncer. Recientemente, algunos estudios también han señalado que tiene un efecto positivo en enfermedades como en el déficit de atención e hiperactividad.

TOMARLA EN SU JUSTA MEDIA

Déficit

En general, los síntomas que produce la deficiencia de ácidos grasos omega 3, como el DHA, incluyen alteraciones en la piel con erupciones secas y escamosas, retraso  en el crecimiento de los bebés y niños, mayor riesgo a infecciones y mala cicatrización de heridas.

La carencia de DHA también se ha relacionado con problemas visuales. Y algunos estudios realizados en animales señalan que su deficiencia está implicada en el deterioro del aprendizaje y la memoria.

Exceso

A través de la dieta no se suele alcanzar un exceso de DHA.  Y en caso de tomar aceite de pescado o suplementos de DHA, el efecto adverso más común que puede tener lugar es un desagradable gusto a pescado.

En dosis demasiado altas, pese a que este tipo de grasa se suele tolerar muy bien, podrían producirse molestias gástricas y heces blandas o diarrea. También se podrían dar eructos y acidez.

Fuentes principales DE DHA

La fuente principal de DHA es el pescado, especialmente el azul (salmón, sardina, boquerón, caballa, etc.). También se puede obtener por medio de suplementos de este ácido graso: aceites de pescado (desodorizados, estabilizados y concentrados), aceite de krill o microalgas. Además, existen muchos alimentos funcionales que lo incluyen en su composición (leches, yogures, zumos y huevos, entre otros).