Flúor

El flúor es esencial para los huesos, y especialmente para mantener los dientes blancos y sin caries. Pero se ha de tomar con precaución o se vuelve perjudicial. Por eso la pasta de dientes infantil no puede contenerlo y hay que vigilar las aguas con exceso de flúor.

¿Qué es?

El flúor es un mineral esencial para el organismo. En el cuerpo se encuentra en pequeñas cantidades, pero aún así es imprescindible por el papel que desempeña en la formación y fortalecimiento de la estructura ósea y, en especial, en la salud dental.

Sí, este micronutriente es importante para fortalecer los dientes, mantener el esmalte dental y garantizar su blancura. Por eso, se considera básico en la prevención de la caries dental.

Ahora bien, este oligoelemento solo es necesario en pequeña cantidad siendo su margen de seguridad muy estrecho. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), su consumo diario no debe superar los 5 miligramos, ya que en cantidades superiores se convierte en un compuesto muy tóxico que perjudica seriamente la salud.

¿QUÉ PASA SI TE FALTA O TE EXCEDES?

Déficit

Niveles demasiado bajos de flúor conducen a un déficit de este mineral que puede favorecer el desarrollo de caries dental, así como alguna alteración en el proceso de endurecimiento de los huesos.

Exceso

Al igual que una cantidad deficitaria de flúor influye de forma negativa en la salud, su exceso también es muy perjudicial. Si se toma en unas cantidades muy altas (que varían en función del peso de la persona) dará lugar al desarrollo de fluorosis dental, una enfermedad que produce manchas en los dientes, salivación deficiente, dolor de estómago o alteración del gusto. Muchos de los casos de fluorosis son atribuibles al agua que se bebe, como es lo que pasa en China. En este país asiática hay más de 26 millones de personas que padecen esta enfermedad dental como consecuencia de las altas concentraciones de fluoruro ingeridas por medio del agua que han ingerido.

Pero aparte de la fluorosis dental, con el tiempo el exceso de flúor puede irse acumulando en el organismo, en concreto en los huesos, y provocar la aparición de una fluorosis esquelética cuyos principales síntomas son cambios en la estructura ósea  y huesos más frágiles y quebradizos. Si no se frena la exposición crónica a un exceso de flúor, también se ha demostrado que puede producir efectos muy nocivos sobre otros sistemas del organismo, especialmente sobre el sistema nervioso, así como trastornos cardíacos y psíquicos.

Actualmente se está estudiando cómo afecta el exceso de flúor sobre al cerebro. Y, según diversos trabajos clínicos, parece ser que este mineral puede alterar la morfología y bioquímica cerebral afectando al desarrollo neurológico de la persona (por ejemplo, afecta funciones relacionadas con el aprendizaje y la memoria).

Precisamente por el impacto negativo que tiene sobre el desarrollo del sistema nervioso, se aconseja evitar el uso de productos enriquecidos con flúor en niños pequeños, como por ejemplo, la pasta de dientes infantil no debe contener flúor.

FUENTES PRINCIPALES DE FLÚOR

En la naturaleza se pueden encontrar trazas de flúor en los suelos y las plantas. Pero, nuestra fuente principal es el agua de bebida, el , el pescado de mar y el marisco. Las verduras y las frutas lo contienen según sea el contenido de flúor del suelo. La sal fluorada también es fuente de flúor, así como el uso de productos enriquecidos en él como son las pastas de dientes, enjuagues bucales, chicles, algunos medicamentos, etc.

En España, desde el año 2004 las aguas minerales que contienen una concentración de flúor superior a 1.5 miligramos/litro deben señalarlo en su etiqueta, así como resaltar de forma visible la leyenda "no es adecuada para el consumo regular de los lactantes y niños menores de siete años". Además, en la composición analítica que debe figurar en la etiqueta se debe indicar el contenido real de flúor.

Sabes que…

La dosis diaria recomendada, según el Comité de Nutrición y Alimentos del Instituto de Medicina de Estados Unidos, es de 4 miligramos/día para el hombre, 3 miligramos/día para la mujer y entre 2-3 miligramos/día para niños y adolescentes.

En la década de los 50 se introdujo el flúor en la composición de los dentífricos, pero también en la red de distribución de agua, ya que era considerado un mineral muy eficaz para prevenir las caries. De hecho, enriquecer con flúor diferentes productos se convirtió en una práctica habitual desde 1970. Sin embargo, ahora se considera que las cantidades altas de este mineral constituyen un riesgo importante para la salud. Por este motivo, en algunos países se ha interrumpido la fluorización del agua (por ejemplo, en Alemania, Finlandia, Japón, Suecia y Suiza). Incluso hace pocos años la Unión Europea aprobó un reglamento que autoriza y fija las condiciones de un nuevo tratamiento destinado a eliminar los fluoruros en las aguas minerales naturales y de manantial.

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