mal aliento

En términos médicos sufrir mal aliento de forma habitual (no cuenta tras haber comido ciertos alimentos) se conoce como halitosis. Solemos pensar que se produce por un problema en la cavidad oral, pero no siempre es así.

A veces el mal olor en la boca puede dar información muy útil sobre alteraciones que afectan a otros órganos del cuerpo.

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Trastornos relacionados con LA HALITOSIS

Hay varias causas que pueden esconderse tras un mal olor de boca y no siempre el origen está en la propia cavidad bucal.

Alteraciones en el sistema digestivo

El mal aliento a veces puede indicarnos que existe algún tipo de trastorno relacionado con el estómago o los intestinos, el proceso de digestión o la mala absorción en algún punto del proceso digestivo.

  • Alimentos “escondidos”: El esófago tiene unas capas musculares que ejercen la presión necesaria para “tragar”. En ocasiones en esa musculatura existen (o se forman por algún motivo) unos “saquitos” o divertículos que si se llenan de alimento pueden emanar mal olor.
  • Ácido que se escapa: El ácido del estómago sirve para descomponer los alimentos y se supone que no debe salir de ahí pero en algunos casos, por determinadas circunstancias (como una hernia de hiato), el ácido “sube” del estómago hasta la boca y su olor es fuerte.

Comida fermentada en los intestinos o ácido del estómago pueden causar mal aliento

  • Una obstrucción intestinal: Es poco común pero el mal aliento también puede ser provocado por la presencia de alguna obstrucción de estómago o intestinos.

Problemas en el sistema respiratorio

Algunas alteraciones que afectan a los diferentes tejidos y órganos que conforman el aparato respiratorio también pueden ser las que causen el mal aliento. Los pulmones son los encargados de gestionar el aire que aspiramos y también el que exhalamos, así que cualquier problema en ellos puede traducirse en una "alteración" en la calidad de este aire que, en este caso, afectaría al olor.

  • Por la presencia de bacterias: las infecciones pulmonares (abscesos, o tuberculosis) o las dilataciones permanentes en los bronquios que conllevan la presencia de bacterias pueden condicionar la presencia de mal aliento.
  • Respirar mal influye: las personas que respiran por la boca tienen más riesgo de sufrir halitosis porque hacerlo así afecta a la composición bacteriana de la saliva.
  • Presencia de moco. Hay personas en las que, tanto por una malformación como por una alergia estacional, sufren un goteo nasal que en lugar de ir hacia fuera va hacia la parte trasera de la boca (rinorrea posterior) y eso hace que se acumule mucosidad en la parte interior de la lengua. Las bacterias de esas gotitas de moco pueden provocar también mal olor.

ENFERMEDADES QUE pueden CAUSAR MAL ALIENTO

Un fallo en otros órganos o funciones corporales que nada tienen que ver con la salud oral pueden dar origen a una alteración del aliento. El tipo de olor puede dar pistas sobre ello:

  • Por un problema en el hígado. Una alteración crónica en la función del hígado puede acompañarse de la expulsión de un aliento bastante característico, similar al del olor del pescado. Al médico no le resulta difícil llegar a un diagnóstico porque suele acompañarse de otros síntomas secundarios asociados.
  • Puede venir del riñón. Una insuficiencia renal en un estadio bastante avanzado puede provocar que se produzca un aliento cuyo olor es similar al del amoníaco.

Un aliento con olor a pescado puede ser por una alteración en el hígado

  • Una alteración de la glucosa. Cuando el organismo no tiene insulina, ante la imposibilidad por parte de la glucosa de entrar a las células para “nutrirlas”, produce energía a partir de otros nutrientes (como los lípidos). Este proceso se llama cetoacidosis diabética y produce un olor característico, similar al que emanan las manzanas. Es sintomático de la diabetes 1 y su aparición suele constituir una urgencia médica.

CONOCER EL ORIGEN DEL MAL ALIENTO

Para descartar que el mal olor proceda de otras partes de tu organismo, coloca un pañuelo limpio cerca de tu boca, pinza la nariz con los dedos y exhala. Fíjate en el olor. Haz lo mismo cerrando la boca y sacando el aire por la nariz.

Si el olor desprendido aparece tanto cuando exhalas por la boca como cuando lo haces por la nariz puede ser un indicador de que el problema no está originado en la cavidad bucal si no que se debería de otro problema del cuál habría que encontrar el origen para dar con la solución.