pecho2. No escondas (sin querer) el pecho

1 / 10 No escondas (sin querer) el pecho

Muchas mujeres que tienen los senos grandes tienden (a menudo de forma inconsciente) a encorvarse hacia abajo, bien por ocultarlos o simplemente porque “dejan caer” el peso hacia delante. Y esa tendencia al final del día acentúa la sensación de espalda cargada.

  • Tu espalda estaría mucho más relajada si echaras los hombros hacia atrás, sacaras pecho y encogieras ligeramente el abdomen.
  • Rectifica esa postura poco a poco. Es posible que hayas mantenido la tendencia a ocultar tu pecho desde la adolescencia y necesitarás asimilar el cambio paulatinamente.
caer sofa. ¿Tienes costumbre de dejarte caer en el sofá?

2 / 10 ¿Tienes costumbre de dejarte caer en el sofá?

A menudo, cuando llegamos agotadas a casa, solo pensamos en "tirarnos" en el sofá. Pero cuidado con tomártelo al pie de la letra, porque...

Si la espalda no está alineada, las cervicales y las lumbares sufren. Así que siéntate cómodamente pero no de cualquier manera.
Lo ideal es que tu sofá permita sentarte apoyando bien la espalda en el respaldo y los pies en el suelo sin forzar las rodillas. Si el tuyo no es así, ayúdate de cojines para corregir la postura.

Asegúrate de leer sin contracturarte

La tarde-noche es propicia para leer algo para relajarte y desconectar. Pero ten cuidado de no inclinarte demasiado cuando lo haces. Es mejor que subas el libro, revista, periódico... a la altura de tus ojos, en lugar de bajar la cabeza. Si lees en una tableta, también te ayudará usar fundas que se puedan poner como atril. De lo contrario, podrías sobrecargar hombros y cervicales.

  • Si necesitas gafas, no las olvides. El dolor cervical puede deberse a la costumbre de leer proyectando el cuello hacia delante cuando se necesitan gafas correctoras pero no se usan. Eso hace que fuerces la postura, alargues el cuello y la cabeza no quede alineada con el tronco.
pulgar2. El "truco del pulgar" para eliminar nudos

3 / 10 El "truco del pulgar" para eliminar nudos

Si al terminar el día pasas la mano y sientes las contracturas musculares como nudos evidentes al tacto, puedes intentar disminuir el malestar.

  • Presiona con el pulgar sobre el punto contracturado durante más de un minuto. Llegará un momento en que sentirás como si el nudo se deshiciera.
  • Si no logras acceder a ese epicentro del dolor, pide ayuda a alguien para que presione en ese punto inaccesible para ti.

Y, si puedes, pídele a alguien que te dé un masaje que te permita "soltar" los músculos y eliminar la tensión.

  • Para relajar las cervicales: inclina el cuerpo hacia delante y apoya la frente sobre una almohada. Pídele a tu "masajista casero" que se sitúe detrás y masajee el cuello como si estuviera amasando algo, pero de forma suave y sin provocar dolor en la zona.
  • Para aflojar las lumbares: estírate boca abajo con una almohada bajo el vientre, los brazos colocados a ambos lados del cuerpo y la cabeza ladeada. La persona que te dé el masaje no debe apretar los dedos, sino más bien deslizarlos sobre la piel y los músculos y moverlos en todas las direcciones.
smartphone. Revisa cómo utilizas tu smartphone

4 / 10 Revisa cómo utilizas tu smartphone

Solemos revisar el móvil entre 30 y 40 veces al día y eso, si no se hace bien, puede provocar dolor cervical. La mayoría de nosotros inclinamos la cabeza unos 60º para mirar el móvil y eso supone un sobreesfuerzo para tus cervicales, ya que es como si tuvieran que soportar 27 kilos y se acaban dañando.

  • Al hablar, sostener el teléfono entre la cabeza y el hombro te perjudica sobre todo si lo haces durante mucho rato. Siempre es preferible coger el aparato con la mano o la aplicación "manos libres".
pies pared2. Antes de acostarte, pies en la pared

5 / 10 Antes de acostarte, pies en la pared

Pon en práctica este truco para "alisar" tu espalda:

  • Échate en el suelo o en la cama, lo más cerca que puedas de la pared y pega tu coxis (tus glúteos) en ella. A continuación, sube las piernas y descánsalas en la pared.
  • Mantén esta postura pero sin tensionar los músculos en ningún momento, centrándote en la eficaz sujeción que hace la pared del final de tu espalda.
  • Aguanta todo el tiempo que desees si te encuentras a gusto y relajada. Si te resulta más fácil, puedes estirar los brazos en cruz a ambos lados del cuerpo.
tecnologia cama2. No te lleves la tecnología a la cama

6 / 10 No te lleves la tecnología a la cama

A estas alturas del día, seguramente tus cervicales ya sufren las consecuencias de que los móviles y tablets estén tan presentes en nuestras vidas. Al menos, trata de no revisar estos dispositivos tumbada o con ellos en el regazo: estas son las posturas más perjudiciales para la espalda y el cuello, puesto que la tensión de los músculos del cuello es entre 3 y 5 veces mayor, según un estudio realizado por la Universidad Estatal de Washington.

  • Para corregirlo, túmbate boca arriba y coloca un cojín bajo las rodillas para relajar la musculatura de la espalda.
  • Puedes tener la cabeza elevada con la ayuda de almohadas, sin inclinar demasiado el cuello y con los codos apoyados en la cama.
paladar. Al dormirte, pon tu lengua en el paladar

7 / 10 Al dormirte, pon tu lengua en el paladar

La mala oclusión de la mandíbula es una de las posibles causas del dolor cervical, porque esa mordida, además de tensar la musculatura cervical, puede provocar que la persona duerma con la cabeza inclinada.

  • Colocar la punta de la lengua justo detrás de los dientes, donde empieza el paladar es un truco que ayuda a soltar la mandíbula cuando está demasiado tensa.
  • Compagínalo con la respiración: cierra la boca, inhala por la nariz y cuenta hasta 4. Aguanta la respiración 7 segundos y suelta el aire durante 8.
  • Si te suele pasar, hazlo antes de dormir para relajar la mandíbula. Y si necesitas una férula de descarga, no olvides usarla cada noche para evitar que tu espalda se resienta.
edredon. Escoge edredones que no pesen

8 / 10 Escoge edredones que no pesen

En invierno es preferible un edredón a muchas mantas, ya que resulta más saludable descansar sin soportar pesos adicionales.

  • Si eres friolera, cúbrete con un edredón tipo nórdico algo menos ligero pero con el que te sientas bien abrigada, porque si percibes frío te encogerás y la musculatura de tu espalda lo acusará negativamente.
  • Si prefieres una manta, opta por una de lana de oveja merina, que retiene muy bien el calor que la piel produce y evapora la humedad.
tos noche. Si toses por la noche, remédialo

9 / 10 Si toses por la noche, remédialo

Toser de forma repetitiva puede presionar las vértebras dorsales. Cada vez que lo haces con fuerza realizas una presión externa sobre los discos situados entre las vértebras de la columna vertebral.

  • Si estás resfriada, cortar una cebolla por la mitad y ponerla en la mesilla de noche puede ayudarte ya que emana sustancias con efecto calmante.
  • Si sufres tos crónica, es importante que acudas al médico para que trate de averiguar qué la causa y le ponga remedio, pues podría ser el origen de tu dolor de espalda.
posicion fetal. Intenta dormir en posición fetal

10 / 10 Intenta dormir en posición fetal

Es la postura más anatómica (rodillas y caderas flexionadas y espalda recta, sin agachar la cabeza) y que proporciona mayor descanso a toda tu espalda.

  • Evita colocarte boca abajo porque la columna queda en sobreextensión y los músculos en una posición acortada. Además, el cuello y la cabeza rotan hacia un lado.
  • Dormir boca arriba con un cojín grande bajo la cara posterior de las rodillas es adecuado si tienes tendencia a sufrir lumbago, porque el peso recae sobre la columna.

Alivia el dolor de espalda y logra dormir mejor

Algunos gestos cotidianos que sueles hacer al volver a casa, y que en principio parecen inofensivos, pueden llegar a empeorar tu dolor de espalda. Si los identificas, trata de evitarlos y en cambio, incorpora otros hábitos que te harán sentirte mejor.

Sentarnos mal en el sofá, bajar la cabeza al leer un libro o al revisar el móvil... son hábitos diarios que, generalmente, realizamos por costumbre de manera incorrecta.

Asimismo, toser por la noche, una mala oclusión de la mandíbula, usar mantas demasiado pesadas o adoptar malas posturas que fuercen tu columna mientras duermes son gestos cotidianos que, día tras día, hacen que nuestra espalda acumule tensión y que el dolor se acrecente.

Si poco a poco vas cambiando estos hábitos y te liberas de tensiones antes de ir a dormir, con masajes y trucos para alisar y descansar tu espalda (como el que te hemos propuesto en el número 5), conseguirás tener una columna más sana y un descanso placentero y reparador.