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Aunque agosto sigue ganando por goleada, dicen los expertos que los españoles cada vez hacemos las vacaciones más repartidas a lo largo del verano. Y son muchos los que las disfrutan en julio.

La primera operación salida coincidió este año en fin de semana y, según la Dirección General de Tráfico (DGT), entre el 1 y el 2 de julio hubo unos 4.350.000 desplazamientos en las carreteras españolas.

Tanto si estás ya a punto de cargar las maletas como si tienes previsto irte de vacaciones dentro de unas semanas y coger el coche, te conviene tomar una serie de precauciones para evitar riesgos innecesarios.

QUE NO TE ENTRE EL SUEÑO

Tendemos a asociar los accidentes de tráfico con un exceso de velocidad, imprudencias, consumo de alcohol, distracciones como coger el móvil... pero entre todos estos factores se esconde uno muy importante y en el que no solemos reparar: la somnolencia.

Según la Sociedad Española de Sueño, el 20% de los accidentes de tráfico están relacionados con la somnolencia directa o indirectamente, es decir, que el conductor se duerme al volante o tiene sueño y disminuyen su nivel de atención y sus reflejos.

La somnolencia está detrás del 20% de los accidentes de tráfico

Este peligro existe todo el año, pero en verano se dan algunos factores que pueden acentuar el sopor, como las altas temperaturas, el deslumbramiento por el sol, los desplazamientos largos, los atascos y la circulación lenta, así como los horarios irregulares de sueño y un mayor consumo de alcohol.

Las señales que te alertan

Dormirse o entornar los ojos tan solo unos segundos puede ser suficiente para sufrir un accidente que puede tener graves consecuencias. Pero normalmente no caemos redondos de golpe, la somnolencia da señales antes y reconocerlas es el primer paso para prevenir un accidente. Estos son los avisos que no debes dejar pasar nunca:

  • Parpadeas y bostezas con más frecuencia de lo habitual.
  • Notas picor o escozor en los ojos.
  • Te sobresaltas al dar cabeceos.
  • Te pesan los párpados y el movimiento de los ojos es más lento.
  • Das volantazos al darte cuenta de que te sales del carril o al oír el ruido de las bandas rugosas de la carretera.
  • Notas fatiga y tu capacidad de reacción es más lenta.

Cómo prevenir la somnolencia

Para no llegar a esta situación, en la que los reflejos ya están algo disminuidos, es necesario tomar las siguientes precauciones, y sobre todo detenerse en caso de notar algunos de los síntomas mencionados.

  • Procura descansar bien y dormir 7-8 horas la víspera. Según una investigación realizada en EE. UU., dormir solo 4-5 horas multiplica por 5,4 veces las probabilidades de sufrir un accidente de coche.
  • Planifica con antelación el viaje y fracciona la distancia en etapas para realizar paradas cada 2 horas y descansar un rato.
  • Evita siempre que puedas conducir en las horas de máximo calor, así como por la noche.
  • No tomes ninguna bebida alcohólica, ni medicación con efecto sedante o inductor del sueño.
  • Consulta con el médico si sufres apnea u otro trastorno del sueño.
  • Si notas señales de somnolencia o al menor cansancio, para lo antes que puedas, sitúa el coche en una sombra y descansa o duerme un rato; o cede el volante a otro conductor que esté descansado.

SI TE HIDRATAS ESTÁS MÁS ATENTO

Además de aumentar el sopor y la somnolencia, las altas temperaturas también incrementan el riesgo de sufrir deshidratación. Y según la Sociedad Española de Neurología (SEN) y la Fundación del Cerebro, tener una deshidratación superior al 2% del peso corporal provoca una pérdida de atención y concentración, mientras que el tiempo de respuesta o de reacción es mayor.

Se considera una deshidratación leve cuando el cuerpo ha perdido el 1-2% de líquidos, cantidad suficiente para que ya se reduzca la capacidad cognitiva de la persona.

Es más, una investigación de la Universidad de Loughborough (Reino Unido) y el European Hydration Institute demostró que una mala hidratación puede ser tan peligroso como conducir bajo los efectos del alcohol y que los conductores levemente deshidratados cometen el doble de errores que los que están adecuadamente hidratados. Y el peligro aumenta cuanto mayor es el nivel de deshidratación.

Conducir deshidratado es tan peligroso como haber consumido alcohol

Los expertos que participaron en este estudio comprobaron que el principal motivo por el que los conductores no suelen beber agua o refrescos, sobre todo en desplazamientos largos, es para no tener que hacer paradas para ir al lavabo.

Cómo evitarlo

Si recuerdas que, como te hemos explicado antes, para prevenir la somnolencia y la fatiga es imprescindible hacer paradas cada 2 horas, no existe ningún impedimento (léase, lavabo) para que no te procures una buena hidratación:

  • Bebe suficiente agua, zumos, refrescos... en las horas previas a ponerte al volante.
  • Asegúrate de que en el coche llevas agua y bebidas sin alcohol. Ponlas en una neverita portátil y déjala en un sitio accesible para que el resto de pasajeros puedan ir bebiendo a lo largo del trayecto. Si viajan niños o ancianos es especialmente importante que beban a menudo, ya que en ellos el riesgo de deshidratación es mayor.
  • Para evitar distracciones mientras conduces, aprovecha para dar pequeños sorbos cuando detengas el coche en atascos, semáforos o realices las paradas para descansar.
  • A la hora de comer, elige alimentos ricos en agua y refrescantes, como ensaladas, sandía, melón, etc. Y evita las comidas copiosas y muy condimentadas.
  • Pon el climatizador o aire acondicionado a una temperatura confortable (22-24º) para evitar el calor dentro del coche. Pero ten en cuenta que el aire acondicionado también favorece la deshidratación, así que igualmente debéis ir bebiendo durante todo el viaje.

Cuidado con el sol de frente

Los rayos solares y el exceso de luminosidad provocan fatiga ocular, peor visibilidad y un aumento de la somnolencia y el cansancio físico. Conducir con el sol de frente es tan peligroso como hacerlo con lluvia o niebla, aseguran los expertos.

Además, según la Dirección General de Tráfico (DGT), el 5% de los accidentes de tráfico en España se producen por deslumbramiento en las horas crepusculares (amanecer y atardecer).

Si tienes que circular con sol, sigue estas recomendaciones de la DGT:

  • Utiliza gafas de sol polarizadas y homologadas. Para conducir en verano, lo ideal es que tengan un filtro solar 3, con una absorción del 80-90% de los rayos ultravioletas. Y los cristales, mejor que sean de tonalidades azuladas, marrones o grises, que no distorsionen el color de las señales de tráfico o de los semáforos. Cuando las lleves, ten cuidado con los cambios de luz y contraste (por ejemplo, al entrar o salir de un túnel).
  • Baja el parasol abatible inclinándolo a modo de visera, de manera que te proteja los ojos pero que no te impida ver bien la carretera. Utilízalo solo en momentos puntuales, ya que siempre reduce algo el campo de visión.

Usar unas gafas de sol polarizadas y con filtro 3 reduce el deslumbramiento

  • Mantén el cristal del parabrisas limpio, ya que la suciedad aumenta el riesgo de deslumbramiento y reduce visibilidad.
  • Si usas parasoles adherentes en las ventanillas laterales o trasera, asegúrate de que no sean opacos ni te quiten visibilidad.
  • Si te deslumbra el sol, mantén la trayectoria del coche y reduce la velocidad, pero no frenes en seco.
  • Enciende las luces cortas para que tu coche sea más visible para los otros conductores.
  • Si el sol es muy intenso y está situado frontalmente, haz una parada en un área de descanso o lugar adecuado y espera unos minutos a que el sol cambie de dirección.

Y antes de salir de viaje...

Recuerda que debes tomar las siguientes precauciones para asegurar el buen funcionamiento del vehículo:

  • Revisión. Lleva el coche al mecánico unos días antes para que le haga una puesta a punto completa: estado de la batería, aceite, frenos, dirección, neumáticos (Incluido el de repuesto), limpiaparabrisas, etc.
  • Luces. Comprueba antes de salir que todas funcionan y que llevas otras de recambio.
  • Asientos. Regúlalos a la altura y distancia adecuada antes de arrancar.
  • Retrovisores. Asegúrate de que estén en la posición correcta, que no haya ángulos muertos y que el equipaje no impida la visibilidad por el retrovisor interior.
  • Señalización. Revisa que lleves los dos triángulos de señalización en caso de avería y el chaleco reflectante homologados.
  • Ropa. Para conducir, viste prendas holgadas y cómodas y usa siempre un calzado adecuado, bien sujeto al pie. Evita las chanclas.
  • Gafas. Si usas lentes graduadas, lleva unas de repuesto.