crisis posvacacional

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¿Notas que el síndrome postvacacional se está apoderando de ti? Este año te ayudamos a esquivarlo o a superarlo sin demasiados efectos colaterales.

El otoño se relaciona siempre con la melancolía, el fin del buen tiempo, días más cortos y el regreso a las rutinas diarias. Estos días piensas que te encantaría vivir en un verano de vacaciones permanente, ¿no? Falso. Las estadísticas dicen que los habitantes de los trópicos no son más felices.

El cambio de estación evita la sensación de monotonía

Sin embargo, sobre todo en las grandes ciudades, el estrés de los horarios ajustados, las multitudes en el transporte y las largas horas laborales pasan factura a nuestro ánimo. Se calcula que hasta un 35% sufre algún tipo de crisis postvacacional según la Sociedad Española de Neurología.

no ES una enfermedad

Lo primero que hay que dejar claro es que no estamos ante una enfermedad como tal. Se trata de un trastorno transitorio que puede durar hasta unas semanas”, señala el doctor José Luis Marín, presidente de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia.

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Existen métodos para conseguir evitar ese estado de ánimo o que pueden ayudarnos a solventarlo con mayor rapidez. En todo caso, “siempre hay que tener presente que si pasados tres o cuatro meses seguimos en un estado que interfiere nuestra vida diaria hay que acudir al especialista, pues puede tratarse de una depresión”, añade el doctor Marín.

Claves para combatir el estrés postvacacional

  • Planifica otra salida. En lugar de ver que falta un año para volver a tener unas largas vacaciones, fíjate en el siguiente puente o en el día que te has dejado libre y planea una escapada especial. Y si no, haz planes para que el fin de semana sea alentador.
  • Retoma el contacto con amigos. Recuerda que el regreso al colegio tenía algo bueno: volver a ver a los amigos. Los adultos no somos distintos. Queda con los amigos, aunque sea solo un rato. Las relaciones sociales siempre suben el ánimo.
  • Mira la parte alegre de la vida. Parece una tontería, pero en la que caemos a menudo. Ponemos la tele para ver pelearse a contertulios o ver una serie dramática. Nada de eso. Repasa los libros y películas de humor. Busca motivos para reírte.

Hacer planes para el fin de semana y quedar con amigos puede ayudar

  • Haz deporte. No es necesario apuntarse a un gimnasio. Recuerda que basta con metas cortas pero efectivas. Un paseo de media hora cada día a buen ritmo puede ser suficiente. El deporte es una manera de sacar estrés y recuerda que liberarás endorfinas, que ayudan a mejorar el ánimo. También puede ser igual de efectivo bailar.
  • Duerme algo más. Los neurólogos aconsejan dormir las horas necesarias e incluso alargarlas un poco. Esto es especialmente significativo en el caso de los niños, que tienen que adaptar sus horarios durante al menos una semana antes. La semana anterior al inicio de las clases ya deberían retomar los horarios anteriores al período vacacional para que el cambio no sea tan brusco.
  • Búscate nuevos retos. Los deseos y proyectos que nos hacemos en Nochevieja se han trasladado a septiembre. La gente se apunta a gimnasios, a cursos o se propone metas como perder los kilos que ha ganado en verano, ahorrar para un nuevo viaje o encontrar un trabajo estable (sobre todo los jóvenes). Nada de esto es malo, todo lo contrario. Las metas son una buena manera de buscar sentido al nuevo periodo que empieza.

quÉ puedes hacer en el trabajo

Durante las vacaciones, usamos la visión lejana y el ojo se encuentra más relajado. A la vuelta al trabajo, volvemos a forzar la vista. Exponemos demasiado los ojos a los brillos intensos de las pantallas. Entre los síntomas del regreso al ordenador se encuentran la irritación ocular, la visión borrosa, la sequedad ocular y el dolor de cuello y hombros.

  • Da pausas a los ojos. Apartar la mirada durante medio minuto, cada 20 o 30 minutos enfocando a una distancia de al menos 6 metros. Cuando ponemos toda la atención en la pantalla del ordenador o la tableta parpadeamos con menos frecuencia. Parpadea con regularidad para evitar la sequedad.
  • Presta atención a la luz. Mejor cuantas más horas disfrutes de luz natural. Pero evita los reflejos en la pantalla. Es aconsejable las fuentes de luz al lado de la pantalla no delante o encima.
  • Haz una lista de pros y contras de tu trabajo. Así aclararás tus ideas, ya que normalmente nos quedamos con lo negativo. Quizá te sorprenda ver que hay más aspectos positivos de lo que creías y no eres tan infeliz.

Los síntomas habituales del regreso

  • Cansancio. El síntoma más claro es el agotamiento aunque no hayas hecho ningún esfuerzo, la somnolencia y el bajo ánimo.
  • Dolor de cabeza. También es frecuente, debido en gran parte a la vuelta al ruido, a la contaminación y a las rigideces del horario, que nos obligan a volver a madrugar.
  • Insomnio. La vuelta al estrés laboral y los cambios de horario pueden también quitarnos horas de sueño.
  • Dificultad para concentrarse y disminución de la libido. Dos consecuencias muy relacionadas con lo anterior. Cansados y con falta de sueño, no es fácil concentrarse, y si uno está disperso tampoco es que el sexo de pareja sea fácil.
  • Irritabilidad y tristeza. Forman parte del cóctel psicológico del malestar. También puede haber melancolía, falta de interés, nerviosismo y sensación de angustia.
  • Bajada de defensas. No suele haber síntomas físicos como fiebre, pero sí más predisposición a contraer infecciones.

Las mujeres, que afrontan la conciliación familiar, son más propensas a sufrir este estrés

Todos estos síntomas son más frecuente entre las mujeres que en los hombres, porque se le suman dos factores que ya de por sí provocan cansancio: la conciliación de la vida laboral y familiar y la bajada de estrógenos en la menopausia.

Plantas que te activan

De la misma manera que una depre (tristeza pasajera) no es una depresión diagnosticada, tampoco este bajón postvacacional requiere de atención médica (si no se alarga en el tiempo y pasa a ser, entonces sí, depresión). Por tanto, tampoco requiere medicación, pero de todas formas existen opciones naturales que pueden echarte una mano para recuperar esa falta de energía. Los más habituales son:

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  • El ginseng tiene virtudes energéticas y reduce la fatiga. Potencia la secreción de una hormona, la cortisona, que ejerce una acción revitalizante. Por ello resulta eficaz para rebajar situaciones de estrés emocional y falta de motivación.
  • La schisandra relaja la tensión en los ojos. Se emplean sus bayas rojas, deshidratadas. Actúa como un efectivo relajante muscular, ayuda a distender la musculatura facial y combate la fatiga ocular.

Antes de tomar fitoterapia también debes informarte adecuadamente ya que hay plantas que pueden interferir en otras patologías que ya tengas o en ciertas medicaciones que estés tomando.

¿Y si el problema son las vacaciones?

En los últimos años se ha constatado que este síndrome puede tener otro origen. En la gran mayoría de los casos no se producen por añoranza de unas vacaciones idílicas, sino todo lo contrario. “Es el haber puesto demasiadas expectativas en el verano, que luego no se han cumplido. –explica el doctor Marín–. Vivimos en un postureo. Nos esforzamos en parecer muy felices en las redes sociales colgando fotos de un viaje idílico que no lo ha sido tanto.

Muchas veces el síndrome es por la decepción de las vacaciones y no por el regreso

Hemos viajado pocos días, ha salido caro y el destino estaba abarrotado de gente. Además, las peleas de pareja han sido constantes. En este caso, la emoción que más nos afecta, al volver a la rutina es el enfado y no una bajada de ánimos. “Es necesario ser más sinceros con nosotros mismos para asumir la realidad del problema”, concluye el doctor Marín.