pies1. Estira los dedos

1 / 4 Estira los dedos

  • Siéntate sobre una colchoneta o toalla. Sujeta los dedos de un pie con los de la mano. 
  • Tira de ellos hacia ti (notando tensión en los músculos) y a continuación llévalos hacia delante.
  • Repite el movimiento durante 30 segundos con cada pie.
pies2. Moviliza el metatarso

2 / 4 Moviliza el metatarso

  • Sujeta  el primer y segundo dedo del pie con el pulgar de la mano, y agarra con el índice la base del dedo meñique del pie.
  • Estira los dedos del pie primero hacia fuera, y después hacia delante.
  • Repite el movimiento durante 30 segundos con cada pie.
pies3. Flexiona y desentumece

3 / 4 Flexiona y desentumece

  • Ponte de pie cerca de una pared y apoya las manos sobre ella.
  • Sube y baja los talones de forma alterna, notando como se tensa la musculatura del pie.
  • Repite el movimiento durante 30 segundos.
pies4. Abre "el arco" del pie

4 / 4 Abre "el arco" del pie

  • Coloca el pie sobre una pelota de dureza media.
  • Pon los dedos pulgares de la mano sobre los dedos del pie y masajéalos siguiendo el trazo de los tendones, desde su base hacia las puntas.
  • Repite el masaje con todos los dedos y durante 30 segundos con cada pie.

 

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Cómo prevenir molestias si usas tacones

Aunque muchas veces nos cuesta resistirnos a un bonito zapato alto, debes saber que si los llevas habitualmente, no solo tienes más posibilidades de sufrir llagas, callos, juanetes y dolor de pies.

Su uso también puede ocasionar que adquieras malas posturas al caminar que deriven en molestias en la columna.

  • Al caminar, el peso del cuerpo se reparte de forma proporcional entre la parte delantera y el talón. Pero esta distribución perfecta cambia a medida que elevas el talón ya que el peso se desplaza hacia delante.
  • Al ir el pie elevado, al andar se acorta en exceso el músculo de la pantorrilla. Por ello, la columna puede arquearse y aumentar la presión entre los discos, lo que puede provocar desviaciones y dolor. Para evitarlo, en lugar de apoyar el talón como te hemos indicado antes, te conviene intentar repartir el peso.

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Si los eliges, apuesta por diseños cómodos

Ten en cuenta que la presencia de callos, juanetes o durezas en el pie puede indicar que no estás apoyando bien el pie o que estás usando un mal zapato. Y si eres una incondicional de los tacones altos...

  • Procura que sean de tacón ancho y te sujeten bien el pie pero sin oprimirlo. Evita las punteras demasiado estrechas y elige una horma cómoda.

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  • Para prevenir rozaduras y ampollas puedes aplicar dentro 'sprays' y 'sticks' antifricción en las zonas conflictivas como talones y dedos, que crean una película protectora.

Las punteras muy estrechas incrementan las molestias

  • Acolcha tus pisadas. Recurre a medias plantillas y almohadillas de silicona para aliviar la presión en los distintos puntos débiles de tus pies.

Llévalos con paso firme

Tu postura corporal, cómo apoyas los pies y repartes el peso tienen mucho que ver con las molestias que puedes llegar a sufrir. Así que procura seguir estos consejos cuando lleves tacones:

  • Avanza la pierna derecha en línea recta, sin flexionar en exceso las rodillas. Eso evita dolores futuros.
  • Al apoyar el pie, no asientes el peso sobre los dedos solamente, trata de hacer fuerza también sobre el talón.
  • Durante el balanceo al caminar procura que no suba y baje un solo hombro. Mantener los hombros rectos carga menos la espalda.

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"Entrénate" antes de ponértelos

No es bueno abusar de ellos pero si entrenas la musculatura del pie el daño será menor. Así que si sueles llevar tacones haz estos ejercicios a diario:

  • Recoge un calcetín del suelo con los dedos de los pies (repite 5 veces).
  • Envuelve los dedos con una goma elástica y haz fuerza para soltarla (repite 5 veces).