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Si cepillas los dientes 3 veces al día puedes pensar que ya está todo hecho. Pero quizá olvides algo, por ejemplo que no puedes usar colutorios a discreción o que debes limpiar también la lengua, entre otros detalles.

La salud de la boca es algo a lo que no prestamos demasiada atención hasta que el problema ya existe. El deterioro de algún diente o una enfermedad de encías, cuando ya están avanzadas, suelen producir dolor o sangrado y es entonces cuando saltan todas las alarmas. Pero en ese momento ya puede ser tarde.

¿QUÉ HACEMOS MAL AL CEPILLAR LOS DIENTES?

El buen cepillado de los dientes es la base para empezar a estar seguros de que tenemos unos buenos hábitos en lo que a salud bucal se refiere. Fíjate en los 7 errores que no hay que cometer al limpiarse los dientes, tal y como nos cuentan especialistas de la Clínica del Dr.Ángel Cidad Vicario de Madrid.

  1. Compartir el cepillo de dientes. Aunque pueda parecerte algo desagradable es más común de lo que se cree y obviamente es una práctica que hace que se transfieran bacterias.
  2. Usar un cepillo de cerdas duras. El esmalte y la encía pueden sufrir si los filamentos tienen consistencia dura. Lo mejor es que las cerdas sean suaves o de consistencia media.
  3. Olvidar lavar la lengua. Es un foco importante de bacterias, por lo que hay que cepillarla para que la higiene bucal sea completa y efectiva. hay que hacerlo de atrás hacia adelante, con movimientos suaves pero firmes.
  4. Utilizar bicarbonato u otros “remedios caseros” para blanquear los dientes, ya que pueden rayar el esmalte.
  5. Mojar la pasta del cepillo antes de lavarte los dientes. Es un gesto casi inconsciente para la mayoría y lo que estamos haciendo es que el dentífrico pierda sus propiedades o que se elimine y no quede cantidad suficiente.
  6. Usar flúor o colutorios específicos para determinadas patologías sin estar supervisados por el odontólogo.
  7. No visitar al dentista al menos una vez al año. Lo recomendable es realizar 2 visitas anuales, una para realizar la revisión y otra para limpieza dental.

LA BUENA HIGIENE DENTAL

Este acto diario y "sencillo" tiene sus instrucciones de buen uso. El tiempo que le dedicamos, por ejemplo, sí importa: un buen cepillado dura, al menos, 2 minutos. Además debes procurar que el ángulo y la presión sean los adecuados y a la hora de guardar el cepillo mejor no lo dejes dentro de un armario ni le pongas protector.

Hay otros detalles a tener en cuenta que te explicamos a continuación.

El uso de hilo o seda dental

Un cepillado completo elimina la mayor parte de los restos que quedan en los dientes pero hay zonas a las que el cepillo es incapaz de llegar por lo que el uso del hilo o seda puede estar indicado en la higiene bucal diaria tras el cepillado.

El 57% de los españoles no se lava los dientes 3 veces al día

El uso de seda dental está indicado para espacios entre dientes de mínimas dimensiones. En caso de separación importante, el hilo no es efectivo y hay que pasar al cepillo interproximal o interdental que, al contrario que la seda, dispone de diferentes tamaños según un código de colores que permite elegir el más adecuado al tamaño de los dientes sin dañarlos.

Tanto unos como otros deben ser utilizados de forma suave, sin empujar la encía ni rozarla bruscamente ya que pueden dañarla y originar inflamación, sangrado e incluso enfermedades más importantes.

Cuándo necesitas una pasta "especial"

Cada boca tiene su problema particular y, por eso, hay infinidad de pastas de dientes con acciones específicas. Si no hay ninguna afectación concreta, lo recomendable es utilizar un dentífrico con flúor, pues es esta sustancia la encargada de prevenir la caries.

Si sufres sensibilidad dental, las pastas blanqueadoras no se recomiendan, ya que pueden aumentarla. Lo ideal es que el odontólogo sea quien indique la pasta de dientes que a cada uno le conviene en la visita anual recomendada. Piensa que si utilizas algo que tus dientes no necesitan, en lugar de ayudar, les puedes estar perjudicando.

El enjuague y los colutorios

Siempre que el enjuague bucal sea complementario a la higiene dental diaria es recomendable, pero nunca debe utilizarse en sustitución del cepillado, es decir, se trata de un complemento. Lo ideal es que sea un odontólogo o un higienista dental quien elija el que te conviene (hay una amplia variedad de ellos) según tus necesidades.

Las pastas blanqueadoras (mal usadas) pueden causar sensibilidad dental

Aunque, en líneas generales, no se recomiendan usar a diario (si el especialista no lo indica) y evitar aquellos cuya composición contenga alcohol o azúcares.

COSTUMBRES SANAS PARA TUS DIENTES

Además de la higiene, tus hábitos de vida también afectan a la salud de tu boca. Fíjate:

  • Aleja nervios y tensiones: Un estudio de la Universidad de Tufts (EE. UU.) ha visto que existe una relación directa entre la enfermedad periodontal y el estrés. Sugieren que el estrés promueve la inflamación de las encías y su sangrado. También causa bruxismo (rechinar de dientes) un gesto que desgasta el esmalte.
  • Alcohol, café y alimentos que te afectan. Por su composición degrada el esmalte dental y además posee azúcar, que facilita el desarrollo de caries. Por otro lado, el vino tinto contiene pigmentos que pueden manchar los dientes, por lo que no conviene abusar. Lo mismo ocurre con el café ( si se toma en exceso). En cuanto alimentos, obviamente el azúcar es el que hay que poner a raya para cuidar tanto los dientes como otros muchos aspectos de la salud.

Morderse las uñas o un nivel de estrés mantenido perjudican a tus dientes

  • Haz deporte. La falta de ejercicio regular favorece el desarrollo de diabetes 2, una enfermedad que aumenta el riesgo de periodontitis porque la mayor proporción de azúcar en sangre facilita que las bacterias proliferen. Hacer algo de deporte ayuda (incluso cuando ya se padece la enfermedad) a controlar la glucosa y evitar daños orales.
  • Evita el tabaco. Investigadores de la Universidad de Sevilla han demostrado que existe una correlación entre el hábito de fumar y un tipo de periodontitis, llamada apical, que afecta a la raíz del diente.
  • Aleja la acidez. Procura no realizar cenas demasiado especiadas o abundantes que favorezcan el reflujo gástrico.
  • Masca chicle con xilitol. En caso de no poder lavarte los dientes, esta sustancia ejerce un efecto “fregona” de limpieza.
  • No te muerdas las uñas. Por su dureza, al hacerlo se puede lastimar la superficie del diente, resquebrajando su esmalte. Además, bajo las uñas viven bacterias y, al morderlas, pueden pasar al diente y provocar caries.