falsos positivos

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Veamos algunos casos en los que los resultados de las pruebas médicas pueden generar falsas alarmas (por determinar que existe una enfermedad cuando, en realidad, no es así), o hacer que te sometas a tratamientos o más exploraciones que, quizá, no necesitas.

Un falso positivo de infarto

Según un estudio de la Sociedad Española de Cardiología, uno de cada diez infartos diagnosticados es un falso positivo, es decir, el médico intuye que el paciente ha sufrido un infarto cuando, en realidad, el corazón no presenta ningún problema.

Los investigadores se basaron en los datos obtenidos en 2011 entre los pacientes tratados en la red Código Infarto de Cataluña, un protocolo que se activa en los centros asistenciales al detectar posibles personas infartadas.

El estudio reveló que los falsos positivos se dieron sobre todo en mujeres que sí presentaban antecedentes previos de infarto de miocardio. En la mayoría de casos, al activar el protocolo los pacientes se someten a un cateterismo, una prueba invasiva que, como todas, puede tener complicaciones.

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De todos modos, esto no significa que los pacientes a los que se les realiza el cateterismo reciban un tratamiento inadecuado: en muchos casos, hasta que no se hace esta prueba, no se puede confirmar el diagnóstico.

Análisis de sangre oculta en las heces

Esta prueba se realiza en laboratorio a partir de las muestras que lleva el paciente y suele hacerse antes de pedir una colonoscopia. Busca detectar sangre oculta en las heces que, a veces, viene provocada por pólipos precancerosos o por algún tipo de tumor en el colon o en el recto.

Hay muchos motivos que pueden provocar la presencia de sangre en las heces

El hecho que este análisis dé positivo no significa que tengas cáncer. Hay otros muchos motivos que pueden provocar la presencia de sangre en las heces: hemorroides, una infección gastrointestinal leve, sangrado en las encías…

Algunos medicamentos y suplementos alimenticios también pueden alterar el anáisis y dar lugar a diagnósticos erróneos.

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Por ejemplo, el ácido acetilsalicílico o el ibuprofeno pueden provocar sangrados microscópicos en el intestino que, después, se detectan en las heces. Por eso, si te vas a hacer esta prueba, conviene que los días antes no tomes estos medicamentos.

PSA, próstata y cáncer

El antígeno prostático específico (PSA) es una molécula que se suele utilizar como marcador para detectar el cáncer de próstata, una glándula que solo poseen los varones. A veces, cuando aparece un tumor la producción de PSA se dispara y aumenta su nivel en sangre.

Sin embargo, un nivel alto de PSA no es siempre sinónimo de cáncer.

Algunas patologías benignas (como una simple infección de orina o una inflamación de la próstata) y ciertas actividades (mantener relaciones sexuales, montar en bicicleta…) también pueden elevar el nivel de PSA.

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Y, a la inversa, en algunos casos de cáncer no se da esta elevación.

Por todos estos motivos, cuando se detecta un nivel alto de PSA el médico suele pedir exploraciones complementarias. Un tacto rectal, pruebas de imagen o un análisis de orina para detectar PCA3 (un gen asociado al cáncer de próstata) son de gran ayuda para afinar el diagnóstico.

¿De verdad tienes el colesterol alto?

Los resultados de las analíticas para medir el colesterol pueden verse afectados por muchos factores, como lo que hayas comido o bebido los días antes de hacerte análisis, los medicamentos que tomes u otros problemas de salud.

Algunas investigaciones sugieren que el estrés puede aumentar los niveles de colesterol.

Algunos fármacos pueden alterar los niveles de colesterol

El motivo: cuando estamos estresados nuestro cuerpo, para protegerse, libera hormonas de cortisol y adrenalina. A su vez, estas hormonas fomentan la liberación de triglicéridos y ácidos grasos libres, que pueden aumentar el colesterol LDL (“colesterol malo”).

Recuerda que siempre es muy importante que informes a tu médico de los medicamentos que tomas. Los anticonceptivos, los fármacos para controlar la tensión arterial (por ejemplo, los diuréticos) y muchos otros medicamentos pueden alterar de forma importante tus niveles de colesterol.

Tests de embarazo

Los tests que se compran en las farmacias detectan en la orina la hormona HCG (gonadotropina coriónica), que el embrión libera tras implantarse en el útero materno. Aunque tienen un alto porcentaje de efectividad, de más del 95%, lo cierto es que no son infalibles.

En fases muy tempranas de la gestación, cuando la concentración de HCG es muy baja, el test puede dar un falso negativo. Teniendo en cuenta que la hormona se duplica aproximadamente cada 48 horas, si pocos días después de realizar el test no aparece la menstruación, se recomienda repetirlo.

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También es posible que el test indique que existe embarazo y no sea así. Algunos tratamientos médicos para aumentar la fertilidad o para bajar de peso incluyen la hormona HCG. En este caso, es posible que el test detecte la presencia de esta hormona y dé un resultado erróneo.

Celiaquía, las pruebas no siempre son fiables

Ahora que todo lo que está relacionado con el gluten está de moda, no podíamos dejar de hablar de la celiaquía. Es una enfermedad autoinmune provocada por una intolerancia permanente al gluten.

El diagnóstico es complicado, ya que muchos de sus síntomas (diarrea, estreñimiento, digestiones pesadas…) se dan también en otras enfermedades del aparato digestivo.

Si tu médico sospecha que eres celíaco, probablemente te pedirá una analítica para detectar “los chivatos” de la celiaquía, unos anticuerpos que la personas celíacas generan al consumir gluten.

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Como explica el Dr. Joaquín Poza, facultativo especialista del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario La Paz, “en los niños los tests sanguíneos suelen ofrecer mucha fiabilidad, pero en adultos no siempre es así”.

Por eso, aunque tu analítica salga negativa, es posible que tu médico te pida pruebas complementarias, sobre todo si perteneces a lo que se denominan “grupos de riesgo”.

Tener un familiar de primer grado con enfermedad celiaca, padecer una enfermedad autoinmune (hipertiroidismo, diabetes mellitus…) o una alteración cromosómica (por ejemplo, síndrome de Down), son factores que llevan a los médicos a seguir investigando.

“En estos casos, se suele realizar una biopsia intestinal o un test genético para confirmar el diagnóstico”, explica el Dr. Poza.

Además, nos recuerda algo muy importante: “Nunca hay que eliminar el gluten de la dieta antes de consultar con el médico. Si hacemos las pruebas cuando el paciente ya ha retirado el gluten, es posible que antes tuviera los anticuerpos positivos y se hayan regularizado o que, al hacer la biopsia, no se detecte ninguna alteración.”