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El Cilento es una región del sur de Italia que destaca por ser uno de los lugares del mundo con más población longeva. Y es que muchos de sus habitantes superan los 90 e incluso los 100 años de edad.

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No es la primera vez que los investigadores han viajado a esta zona en busca de los secretos para vivir más años y mejor.

Pero ahora científicos italianos, con la colaboración de la Universidad de California en San Diego (EE. UU.), han dado con nuevas y sorprendentes claves: al parecer estas personas comparten ciertos rasgos psicológicos y de actitud ante la vida. Te lo desvelamos.

LA SALUD MENTAL SUMA AÑOS DE VIDA

Los autores de este reciente estudio entrevistaron a hombres y mujeres de nueve pueblos de esta región italiana cuyas edades estaban entre los 90 y los 101 años. Pero también a familiares suyos más jóvenes, de 51 a 75 años.

Los psicólogos les preguntaron sobre su vida, su personalidad, su cultura, sus costumbres, sus experiencias traumáticas... Y después se evaluó su salud física y mental a través de varias pruebas.

Los más ancianos tenían más bienestar psicológico que sus familiares más jóvenes

  • Lo que pudieron comprobar es que las personas más ancianas y con una serie de rasgos en común, pese a tener peor salud física debido a la edad, tenían mejor salud mental que sus parientes más jóvenes.
  • Y estas características que compartían las personas más longevas tienen mucho que ver con la actitud y la filosofía de vida, así que igual deberíamos tomar nota.

Más optimismo, menos depresión

Según los investigadores, las personas de más edad del grupo tenían en común un carácter optimista que les había llevado toda la vida a enfrentarse a los diferentes problemas y situaciones de una forma positiva.

  • Este rasgo, además de aportarles una mayor resistencia al trabajo duro, está relacionado con un aumento del bienestar mental y una menor incidencia de trastornos como ansiedad, depresión o estrés, cuyos niveles fueron evaluados por los expertos mediante las escalas de calificación médicas.
  • Asimismo, las personas de 90 y 100 años expresaron una mejor aceptación y recuperación frente a las pérdidas de seres queridos.

Terquedad y autoconfianza

Por otro lado, la constancia en todo lo que hacen, la terquedad o perseverancia y la confianza en ellos mismos son otras de las características que apreciaron en estas personas. Rasgos que, según los científicos, ayudan a tomar decisiones y a adaptarse a las situaciones cambiantes a lo largo de la vida.

Un rasgo saludable es preocuparse menos por lo que piensan los demás

"También descubrimos que solían ser dominantes y necesitaban tener una sensación de control, lo que a su vez les permitía ser más fieles a sus convicciones y preocuparse menos por lo que los demás piensan", explica Anna Scelzo, una de las autoras del estudio, publicado en "International Psychogeriatrics".

  • Es decir, que según la investigación, "la excepcional longevidad se caracteriza por un equilibrio entre la aceptación y la determinación para superar las adversidades con una actitud positiva".

tener un propósito en la vida

Los investigadores también comprobaron que el grupo de longevos manifestaba fuertes vínculos con la familia y un profundo amor por su tierra. Estas características les proporcionaba un propósito en la vida.

Mantenernos activos y estar orgullosos de nuestras raíces son otras de las claves

Por eso, pese a la edad y en la medida de sus posibilidades, la mayoría seguía trabajando en el campo y en sus hogares, lo cual les mantenía activos y les hacía sentir importantes, responsables, autosuficientes y conectados con el mundo que les rodea.

Esto, unido a su carácter terco y sus fuertes creencias religiosas o convicciones personales, se traduce en una filosofía que podría resumirse como: "Esta es mi vida y no voy a renunciar a ella".

  • Los autores del estudio creen que los hallazgos deberían servir para fomentar estos rasgos positivos en las personas jóvenes, no solo para gozar de más años de vida, sino también para favorecer una mejor salud, bienestar y felicidad tanto en el presente como más adelante, cuando se hagan mayores.

La "cuna" de la dieta mediterránea

El Cilento, la región italiana donde se ha llevado a cabo este estudio, podríamos decir que es el lugar donde "nació" el concepto de "dieta mediterránea". La longevidad de sus habitantes ya fue objeto de estudio en la década de los 50 por el fisiólogo norteamericano Ancel Keys, considerado el impulsor de la dieta mediterránea.

Keys analizó durante años las costumbres y estilo de vida de los habitantes de la región, conocida como "el triángulo de la larga vida". Y llegó a la conclusión de que la alimentación jugaba un papel clave en la longevidad de su población y en una menor incidencia de las enfermedades cardiovasculares.

El "padre" e impulsor de esta alimentación murió con casi 101 años

Aceite de oliva, verduras, frutas, legumbres, pescado, pasta y pan eran la base de la dieta habitual en esta zona, que en cambio incluía menor cantidad de carne. Keys fue uno de los primeros investigadores en utilizar el término "estilo de vida mediterráneo", que hoy conocemos como dieta mediterránea.

Y por lo visto no solo difundió sus bondades sino que pudo comprobar por sí mismo que funcionaba: murió en 2004 a dos meses de cumplir los 101 años.