ser positivo sano

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Qué sentimos y cómo reaccionamos ante las diferentes situaciones que nos plantea la vida no solo afecta a nuestra salud mental, sino también a la física.

Numerosos estudios han comprobado que tener un talante optimista y alegre reduce el riesgo de sufrir ciertas enfermedades. Por el contrario, las personas que viven instaladas en la negatividad, la angustia y el rencor, entre otras emociones "oscuras", suelen tener peor salud.

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Sin embargo, una cosa es evitar caer en el círculo vicioso de los pensamientos tóxicos, y otra muy distinta imponerse la "obligación" de ser positivo y feliz en todo momento. Te contamos dónde está la delgada línea que separa estas dos actitudes y cómo pueden afectar a tu salud.

más emociones positivas, menos inflamación

Una reciente investigación publicada en la revista "Emotion" de la Asociación Americana de Psicología afirma que las personas que experimentan a menudo emociones positivas tienen niveles más bajos de inflamación sistémica, lo que a su vez reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y osteoporosis, entre otras patologías crónicas.

Pero lo novedoso de este trabajo es que los científicos detectaron que no solo influye la frecuencia o la cantidad de estos sentimientos sino también su variedad. Es decir, cuanto más diversas son las emociones positivas, más beneficiosas resultan para la salud. Es lo que los investigadores llaman "emodiversidad".

Tener sentimientos positivos muy variados protege de enfermedades crónicas

Los participantes en el estudio, realizado por investigadores de la Universidad Cornell (EE. UU.), tuvieron que anotar las experiencias emocionales que tenían cada día a lo largo de un mes.

Y para conocer su variedad, debían decir cómo se sentían en cada caso según 16 tipos de emociones positivas diferentes: entusiasmado, interesado, decidido, emocionado, divertido, inspirado, alerta, activo, fuerte, orgulloso, atento, feliz, relajado, alegre, aliviado o tranquilo.

Seis meses después se les hizo análisis de sangre para comprobar diferentes marcadores de inflamación. Y los resultados demostraron que las personas con una vida emocional positiva más rica y variada tenían niveles inferiores de inflamación sistémica.

estar satisfecho con la vida es básico

¿Eres feliz? Seguramente, a la mayoría nos costaría contestar a esta pregunta. Y es que la felicidad es un concepto difícil de definir. Según un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid, la felicidad puede "medirse" en dos aspectos:

  • Felicidad evaluada, que sería el nivel de satisfacción que tiene una persona cuando piensa en su vida.
  • Felicidad experimentada, es decir, la frecuencia e intensidad de las emociones positivas y negativas que la persona siente en el día a día.

Pues bien, tras entrevistar a más de 50.000 personas de nueve países, los investigadores han llegado a la conclusión de que estar satisfechos con nuestra vida contribuye más a tener mejor salud que las emociones que podamos experimentar a diario.

Los pensamientos negativos perjudican más de lo que benefician los positivos

Eso sí, también según este estudio, las emociones negativas tienen un mayor peso sobre la salud que las emociones positivas.

El estudio, además, vendría a confirmar que el dinero no da la felicidad. Hasta ahora este tipo de trabajos se había hecho en países con un nivel económico alto, en Europa y Estados Unidos, "pero nosotros hemos encontrado que la relación entre salud y nivel de satisfacción con la vida también se da en países de menores ingresos de Asia, África y América Latina", explica Marta Miret, una de las autoras del trabajo.

presión por ser feliz y optimista

Pero el contrapunto a todas estas evidencias científicas lo han dado investigadores de la Universidad de California en Berkeley (EE. UU.), quienes han alertado de que actualmente existe una excesiva "presión" por ser feliz, optimista y positivo siempre.

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Esto, además de generar estrés psicológico, puede hacer que nos sintamos culpables y angustiados cuando no logramos este "estado ideal" y nos castigamos o sentimos mal por tener emociones negativas.

aceptar los sentimientos negativos

Tras un estudio en el que participaron 1.300 adultos, los investigadores vieron que las personas que aceptan sus emociones negativas paradójicamente las experimentan con menor frecuencia, y sufren menos problemas psicológicos y trastornos anímicos a largo plazo que quienes se juzgan por tenerlas y se obstinan en rechazarlas.

Juzgarse continuamente alimenta las emociones negativas

Según Iris Mauss, una de las autoras del estudio, "si tienes una actitud de aceptación hacia las emociones negativas quizá no les prestes tanta atención. Pero si estás constantemente juzgándolas, la negatividad puede amontonarse", lo que redundaría en una peor salud psicológica.

Forman parte de nosotros

La doctora en Psicología Clínica y de la Salud Laura Rojas-Marcos coincide con esta tesis. "Negar las emociones negativas es un serio error ya que equivale a reprimir y anular una parte intrínseca del ser humano. Como el dolor físico, el dolor emocional forma parte de nuestro instinto de supervivencia, nos alerta de que algo está pasando", explica a Saber Vivir.

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Y añade, "necesitamos prestar atención a nuestras emociones negativas para poder identificar si debemos protegernos de alguna amenaza o si debemos cambiar algo. Eso sí, no hay que obsesionarse y vivir centrándose exclusivamente en los sentimientos negativos".

Ojo con estas emociones

Según Rojas-Marcos, el sentimiento de culpa, la frustración, la rabia, los celos, la inseguridad, la ira y el rechazo son las emociones negativas que experimentamos con más frecuencia.

Y si no se tratan, expresan o canalizan adecuadamente "pueden perjudicar nuestra salud física y mental, ya que entre muchas otras cosas elevan los niveles de cortisol, la hormona del estrés", advierte la doctora.

Cómo debemos afrontarlas

Pero reconocer y aceptar estas emociones es una cosa, y ahondar en ellas, otra. Para no caer en el círculo vicioso de la negatividad, Rojas-Marcos aconseja "pedir ayuda, hablar, desahogarse, buscar compañía de personas positivas, empáticas y objetivas. Es esencial evitar el aislamiento".

La psicóloga nos recuerda que todos experimentamos emociones negativas. Y para superarlas, nos recomienda seguir los siguientes pasos:

  1. Identificar las emociones negativas.
  2. Llamar al sentimiento por su nombre (celos, envidia, rabia...).
  3. Intentar analizar y entender el porqué del sentimiento.
  4. Evaluar la intensidad de la emoción e identificar si es desproporcionada.
  5. Aceptar nuestra emoción sin juicio ni prejuicio. Es nuestra y debemos responsabilizarnos de ella sin castigarnos ni perder el control.
  6. Analizar objetivamente qué podemos cambiar y qué no de la situación que nos provoca este sentimiento.
  7. Hablarlo con alguien de confianza (y que sea una persona positiva) para que nos ayude a entender y aceptar nuestro sentimiento.
  8. Ser humilde y amable con uno mismo.
  9. Hacer un plan de acción para intentar aclarar lo que se pueda resolver.
  10. Pasar página sin rencor ni resentimiento.