edificio enfermo

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Si te suele faltar concentración en el trabajo, sientes irritación en las mucosas (ojos y garganta), estás constantemente fatigado o incluso llegas a sentirte mal y poco productivo (como si estuvieras pillando un resfriado que nunca termina de llegar), puede que te veas afectado por el síndrome del edificio enfermo.

El problema de los edificios enfermos viene de lejos. Cada época ha tenido sus casos concretos. La uralita, por ejemplo, señalada como potencialmente cancerígena es ya conocida.

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Sin ser tan grave, otra señal de alarma saltó hace diez años cuando empezaron a detectarse numerosos casos de trabajadores con lipoatrofia semicircular. Esta lesión, ya que no es propiamente una enfermedad, hace que la persona pierda el tejido subcutáneo y se le queden unas hendidura muy visibles (tipo celulitis), sobre todo en las muñecas o en las piernas. Es una de las reacciones posibles cuando se trabaja en un edificio enfermo, pero no la única.

EFECTOS DEL SÍNDROME DEL EDIFICIO ENFERMO

Pasamos muchas horas en nuestro lugar de trabajo, rodeados de ordenadores y otros aparatos eléctricos. En realidad es esta es la base de muchos de los problemas.

En los casos más leves, las molestias desaparecen al dejar la oficina

Hay una serie de reacciones puntuales, no graves, pero sí molestas, que aparecen cuando se llega al lugar de trabajo y desaparecen cuando se sale del edificio, o al menos de la zona donde se trabaja.

Básicamente son:

  • Sensación de resfriado.
  • Picor de ojos.
  • Cansancio y pesadez.
  • Irritabilidad.

Además, hay una serie de trastornos permanentes que se producen por acumulación de días en un lugar de trabajo poco saludable.

Pueden ser, por ejemplo, los casos de cáncer de pulmón provocados por la presencia de radón, un gas radioactivo de origen natural que "entra" en los edificios desde el terreno. También puede estar presente en edificios con mucho granito o pizarra, que abundan sobre todo en Galicia y Madrid.

Otro menos grave, pero habitual, son los problemas dermatológicos y respiratorios, provocados por los compuestos orgánicos y sustancias volátiles procedentes de algunas colas o pinturas que se han utilizado en las oficinas.

LOS DOS PROBLEMAS MÁS HABITUALES EN EL TRABAJO

Hipersensibilidad electromagnética

Este trastorno, que ha costado que sea reconocido, causa un abanico amplio de síntomas, no siempre fáciles de relacionar, como dolor de cabeza, vómitos y rojez de la piel. “La persona se pone tan roja como si acabara de volver de su primer día de playa”, explica la doctora Gloria Cruceta, especialista en riesgos laborales.

Depende mucho de factores individuales, ya que puede afectar a una persona y a otra que comparta zona de trabajo no. La causa más común es estar expuesto constantemente a señales wifi.

Lipoatrofia semicircular

Esta lesión es llamativa, aunque por suerte leve. “Lo peor es el efecto psicológico -explica la doctora Cruceta-, ya que la persona que la padece la suele descubrir de un día para otro y tiene la angustia hasta que se la diagnostican correctamente.” Lo normal es que vayas a tu médico de cabecera asustado, que éste te remita al dermatólogo y, después de hacerte unas pruebas, lo diagnostique.

La lipoatrofia causa mucha angustia inicial al no saber qué tienes

Las causas de la lipoatrofia son básicamente:

  • Mucha electricidad estática, que suele comprobarse porque te dan pequeñas descargas a veces al tocar un objeto eléctrico.
  • Campos electromagnéticos, provocados por los aparatos eléctricos o las tomas de corriente eléctrica.
  • Microtraumatismos: pequeños golpes que nos vamos dando sin darnos cuenta.

La buena noticia es que, pese a su aparatosidad, en un 95% de casos desaparece sin dejar ninguna secuela, una vez se ha solventado el problema en el edificio o la persona ya no va a trabajar allí. Las marcas desaparecen después de entre seis meses y un año y medio.

QUÉ HACER SI TU OFICINA ESTÁ "ENFERMA"

Las personas que crean padecer algún tipo de enfermedad relacionada con su trabajo, tienen todo el derecho a informar a sus jefes y exigir un estudio de por qué tienen estas reacciones.

Si no les hacen caso, desde 1995 está la ley de prevención de riesgos laborales, que permite ir a inspección de trabajo a que hagan una investigación.

Hay una serie de factores que pueden influir y que son difíciles de solventar de un día para otro. Necesitan obras. Por ejemplo:

  • Habitaciones sin ventilación natural.
  • Zonas cableadas sin suficiente aislamiento ni toma de tierra.
  • Mobiliario y estructuras sintéticas.
  • Suelos sintéticos.
  • Bajo nivel de humedad atmosférica, por calefacción y aire acondicionado.

CÓMO EVITAR LA ELECTRICIDAD ESTÁTICA

De todas formas, también hay una serie de medidas que pueden ser menos costosas y que ya puedes intentar conseguir para evitar mejorar la situación y evitar la electricidad estática:

  • Poner mesas con bordes redondeados y amplios. Está comprobado que en los bordes y esquinas puntiagudos favorecen más las descargas electroestáticas.
  • Procurar que la humedad del aire sea del 50% al menos, con botes sobre radiadores o humidificadores.
  • Evitar los roces continuos con los objetos, que te hacen cargar de electricidad.
  • Una distancia de 70 centímetros al menos entre trabajador y trabajador.
  • Estar al menos a un metro de la fuente del campo electromagnético, provocado, por ejemplo, por impresoras.
  • Evitar que los cables pasen por las mesas o mejorar su aislamiento.
  • Pedir sillas con ruedas especiales antiestáticas.

UN PROBLEMA CRECIENTE

“Cada vez hay más casos de lipoatrofia, pero se habla menos porque ya no asusta como cuando se descubrió”, remarca la doctora Cruceta. No obstante, esto sólo demuestra que el síndrome del lugar de trabajo enfermo está muy presente.

Surgen materiales nuevos a los que aún no sabemos cómo reaccionaremos

Además, cuando ponemos parches a un problema, surgen otros. “A medida que los materiales de construcción cambien también cambiarán las patologías, como ha pasado hasta ahora. No sabemos lo que nos encontraremos en los próximos diez años”, concluye la doctora Cruceta.

Sería el caso de la nanotecnología, materiales microscópicos, que ya se aplican a cremas, telas y otros campos y que esta por ver cómo reaccionará nuestro cuerpo cuando nos los encontremos masivamente.