histamina

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Cada vez hay más investigaciones para averiguar por qué aumentan de forma vertiginosa los trastornos de salud asociados al consumo de ciertos alimentos. Y hay sospechas sobre lo que podría estar detrás de muchos de estos casos: la histamina.

Es una molécula vital para el organismo, porque está involucrada en las respuestas locales del sistema inmunitario, regula funciones del estómago y actúa como neurotransmisor en el sistema nervioso. La produce el organismo, pero también está presente –en una mayor o menor proporción– en algunos alimentos.

Síntomas de una intolerancia a la histamina

Cuando el sistema digestivo no puede asimilar algún nutriente, uno se siente “raro”, como si el cuerpo no respondiera. Hay personas que, por mucha dieta y ejercicio que hagan, no dejan de coger kilos; otras notan un cansancio (casi agotamiento) que no se justifica por lo que se ha hecho ese día; y hay quien sufre migrañas recurrentes. Y, pese a que puedes llegar a encontrarte realmente mal, los análisis de sangre no muestran ningún trastorno reseñable.

Son síntomas frecuentes los trastornos digestivos e intestinales, migrañas, fatiga, congestión...

Un posible culpable puede ser la una intolerancia a la histamina. Sus manifestaciones son muy variadas. Causa muchos de los típicos síntomas de las alergias alimentarias y también se cree que la acumulación de un exceso de histamina en el cuerpo por su incapacidad de metabolizarla – intolerancia a la histamina o histaminosis alimentaria– puede desencadenar:

  • Ronchas, congestión, urticaria... (y demás síntomas de las alergias alimentarias)
  • Migrañas
  • Cansancio extremo (o fatiga crónica)
  • Irritabilidad
  • Alteraciones del sueño
  • Aumento de peso
  • Piel atópica
  • Estreñimiento / Cólico
  • Síndrome del colon irritable
  • Artritis (empeoran los síntomas)
  • Sensación de hinchazón

¿Por qué ocurre este trastorno?

Estas manifestaciones pueden aparecer por las siguientes razones:

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1. Tu cuerpo no metaboliza bien la histamina que hay en él.

La encargada de metabolizar la histamina del organismo (la que recibe con los alimentos, pero también la que produce él mismo) es una enzima llamada DAO (diamino oxidasa). Si “trabaja” menos de lo que debiera (por causas genéticas, por enfermedades inflamatorias intestinales, como efecto secundario del consumo crónico de ciertos medicamentos, por beber mucho alcohol...), es cuando la histamina se acumula en exceso. Y el cuadro se agrava si se consumen muchos alimentos ricos en histamina.

Aunque la histamina contribuye a funciones importantes de nuestro organismo, tener un exceso de ella es perjudicial

2. Tu organismo recibe demasiada histamina con lo que comes.

Si tu dieta es especialmente rica en alimentos que contienen histamina (puedes comprobarlo en la lista que te damos a continuación), aumentan tus posibilidades de trastornos. Y lo mismo ocurre si consumes demasiada cantidad de alimentos que –aunque no tienen tanta histamina– son ricos en otras moléculas, como la tiramina, que liberan histamina en el organismo.

Los alimentos que contienen más histamina

Si notas a menudo algunos de los síntomas que te hemos descrito anteriormente, quizá deberías reducir el consumo de los alimentos que te comentamos a continuación. Son aquellos que contienen más histamina o que potencian su acumulación dentro del organismo:

  • Embutidos
  • Pescado (en especial si es azul y está mal conservado)
  • Marisco
  • Quesos azules y quesos curados
  • Chocolate y café
  • Aguacate, kiwi y cítricos
  • Carne de cerdo
  • Tomates, espinacas y fruta desecada (orejones, pasas...)
  • Huevo
  • Vainilla
  • Cava, vino blanco y cerveza
  • Conservas de pescado y de otros alimentos proteicos (curados, ahumados...)
  • Chucrut (col fermentada) y fermentados de la soja

Descubre que alimentos te perjudican

Si padeces tres o más de los síntomas mencionados de forma recurrente, antes de eliminar de tu dieta los alimentos citados arriba, haz una prueba para saber si podrías tener alguna intolerancia a la histamina:

  1. En dos semanas no cambies tu dieta, pero anota (día, hora y cantidad ingerida) cada vez que tomes alguno de los productos que hemos citado, y que contienen más histamina. Apunta también las molestias “reincidentes” a las que no encuentras explicación.
  2. Después, durante un mes, elimina de tus menús los alimentos comentados (si tomas alguno, aunque sea solo una mínima porción, anótalo en tu cuaderno). Sigue apuntando tus “achaques sin motivo aparente”. A lo mejor, descubres con el paso de los días que estos se presentan menos. Después, puedes ir introduciendo de nuevo uno a uno los alimentos a priori “prohibidos” (uno cada semana) para dar con los que más te perjudican.