1. Amplitud en tu pecho

1 / 3 Amplitud en tu pecho

Apoya las palmas de las manos en los extremos de una barra de más o menos un metro (puede servirte el palo de un recogedor o escoba corta).

  • Súbelo por encima de la cabeza abriendo bien tu pecho y vuelve a bajar lentamente. Haz 10 repeticiones.
  • Con el palo elevado por encima de tu cabeza ladea el tronco hacia un lado y el otro de forma suave, sin desplazar las caderas. Siente cómo se movilizan las costillas.
2. Libera las costillas

2 / 3 Libera las costillas

Túmbate boca arriba con las piernas flexionadas y coloca las manos en la V invertida que forman tus costillas.

  • Haz una inhalación profunda y siente como las costillas se abren al hacerlo.
  • Ahora suelta el aire despacio, suavemente y fíjate cómo las costillas vuelven a "juntarse".
  • Haz esta respiración 10 veces.
3. Abre el costado

3 / 3 Abre el costado

Siéntate en una silla a un palmo de una mesa y apoya en ella el lateral del brazo y la escápula (la zona trasera del hombro).

  • Con las manos en la nuca y los codo hacia adelante lleva la mirada al techo rotando un poco tu tronco y sintiendo como se abre toda la zona pectoral.
  • Respira suavemente en esta posición 5 veces y luego cambia de lado y repite.

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alivia la presión en el pecho

La tensión acumulada no solo puede afectar a la musculatura de las cervicales o de otros puntos de la espalda causando contracturas y dolor, también bloquea las costillas y provoca una sensación de presión que impide una correcta respiración.

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El Dr. Sagrera-Ferrándiz, experto en terapias manuales, nos propone 3 ejercicios que ayudan en estos casos ya que abren las costillas y recuperan su flexibilidad dejando los pulmones "liberados". Solo te llevarán unos minutos pero sentirás rápidamente una gran relajación.

La postura revela tu ansiedad

Las personas que sufren estrés o están pasando por un periodo de angustia suelen caminar con la espalda encorvada, los hombros caídos y la cabeza baja.

  • Esta postura "cierra" las costillas y el pecho y dificulta una respiración completa.
  • Cambiar la postura también te ayudará a evitar las contracturas propias de la acumulación de tensiones y regulará mejor tu respiración. Camina con los hombros hacia atrás y el mentón lejos de tu pecho. El abdomen contraído (sin hacer fuerza) y

Dr. Sagrera-Ferrándiz, Médico y Magister en Medicina Manual y Osteopatía