peligros ansioliticos

Estos fármacos, en principio, están indicados cuando la ansiedad es tan intensa que limita el día a día del afectado.

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Pero incluso la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SemFyc) ha reconocido que conviene no medicalizar situaciones que en realidad no son patológicas, y que se debería ayudar al paciente a encontrar otras soluciones frente a la ansiedad.

Cómo pueden afectarte los ansiolíticos

Las benzodiacepinas, el grupo de fármacos al que pertenecen los ansiolíticos, actúan directamente en el cerebro y consiguen que el paso de información entre las neuronas sea más lento.

Lo hacen aumentando la acción de un neurotransmisor llamado GABA, que les dice a las neuronas que vayan más lentas. Por ello, tienen importantes efectos secundarios:

  • Pueden "enganchar". Uno de los principales problemas de tomar ansiolíticos es la dependencia que pueden generar. Si se dejan de golpe pueden provocar síndrome de abstinencia, con síntomas como cefaleas o nerviosismo. Por ello, el médico no los receta a la ligera y, si cuando te los prescriba, es básico que sigas las recomendaciones al pie de la letra y que no los tomes más tiempo del que te recomienden.
  • Crean tolerancia. Es decir, con el tiempo, su eficacia es menor con una misma dosis. Ocurre si se toman más tiempo del previsto

No hay que tomarlos por tiempo indefinido ni improvisar las dosis

  • Te pueden "debilitar". Somnolencia, dificultad para concentrarse, reducción del estado de alerta, mareos y debilidad muscular son otros de los posibles efectos secundarios de los ansiolíticos. Por ello, si tu médico te aconseja tomarlos, es mejor que no conduzcas mientras lo haces, sobre todo durante los primeros días, que son claves para valorar en qué medida te afectan.

¿usamos BIEN ESTOS FÁRMACOS?

Basta echar un vistazo a los prospectos de este tipo de fármacos para comprobar que están indicados en los casos de ansiedad intensa y que deben tomarse por un periodo corto de tiempo.

¿Pero realmente se hace un uso prudente de ellos? Parece ser que no, si tenemos en cuenta que son la tercera droga más consumida por los españoles (después del tabaco y el alcohol) según el Ministerio de Sanidad.

Además, se calcula que, de media, quienes toman ansiolíticos lo hacen durante 8 años, una cifra que nada tiene que ver con el máximo de

El 50% de los españoles ha tomado ansiolíticos alguna vez

Los motivos por los que alguien puede acabar tomando ansiolíticos son variados: dificultad para conciliar el sueño, vivir un hecho traumático, problemas laborales o personales...

En ocasiones (muchas veces debido a la falta de tiempo y también de recursos) el médico los receta sin contemplar otras opciones con menos efectos secundarios. Un estudio español, que relaciona un mayor consumo de ansiolíticos con la precariedad laboral, es buen ejemplo de esta tendencia a la medicalización de lo cotidiano.

aleja la ansiedad sin medicamentos

Encontrar el origen de tu ansiedad es fundamental para corregirlo, pero este proceso puede ser largo. Mientras tanto, para superarla tienes aliados:

  • Con plantas. La rhodiola es una planta útil en caso de ansiedad ocasional (ayuda a adaptarse a nuevas situaciones). La valeriana, la pasiflora, el espino blanco y la amapola de California se recomiendan por su efecto tranquilizante.
  • La terapia psicológica. Es otra opción que se debería valorar porque, además de aliviar los síntomas, proporciona herramientas para modificar nuestra respuesta ante las situaciones que pueden provocarnos ansiedad. El problema es que muchas veces el afectado no pasa de la consulta de Atención Primaria (el 60% de los ansiolíticos se prescriben allí), con lo que no se le ofrecen este tipo de tratamientos.

Hay que encontrar el origen de la ansiedad para vencerla

  • Autocontrol. Respirar hondo te puede ayudar en muchas ocasiones. Coge aire por la nariz y expúlsalo poco a poco por la boca hasta notar que los pulmones se vacían. Llénalos de nuevo y expulsa el aire. Repite varias veces. Un automasaje suave en el pecho también te puede ayudar a relajarte en momentos puntuales. Haz círculos con la punta de los dedos lentamente en el sentido de las agujas del reloj, a la altura del esternón.
  • A través de la alimentación. Hay ingredientes que ayudan a superar los episodios de ansiedad y que puedes incluir en tu dieta. Por ejemplo, el germen de trigo es rico en vitaminas del grupo B, que equilibran el sistema nervioso naturalmente. Otro ejemplo son las almendras, ricas en zinc, que modula la actividad de las neuronas.