sobrepeso afecta memoria

Ya sabes que cuidar la línea y estar en tu peso influye positivamente sobre tu salud de muchas maneras, pero lo que quizá no estés teniendo en cuenta es que estar en un peso adecuado también es una forma de proteger tu memoria.

Y es que a lo largo de los años son muchos los estudios que han relacionado la obesidad con la pérdida de capacidad cognitiva.

¿Cómo afecta la obesidad al cerebro?

Los procesos por los cuales el sobrepeso puede afectar a la memoria son múltiples, como podrás ver a continuación.

1. Puede cambiar genes que son decisivos

El último hallazgo al respecto resulta sorprendente: el exceso de peso afecta a la expresión de determinados genes relacionados con la memoria.

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Se ha investigado con ratones en la Universidad de Alabama en Birmingham (Reino Unido), pero los científicos encargados del estudio creen que hay evidencias de que esta vinculación génica se da también en los humanos, ya que esto explicaría por qué se ha relacionado la obesidad con las pérdidas cognitivas.

La memoria espacial se altera con la obesidad

En concreto, los investigadores pudieron comprobar que cuando se inducía la obesidad a esos ratones mediante la dieta, estos animales mostraban defectos en la memoria espacial, que depende del hipocampo, y la comunicación entre las neuronas era peor.

2. El exceso de azúcar afecta por partida doble

Además de contribuir a la ganancia de peso, se ha demostrado que el consumo de azúcar disminuye el rendimiento intelectual a corto plazo, ya que su rápida absorción provoca una hiperglucemia brusca seguida de una hipoglucemia reactiva que afecta al hipocampo y, por lo tanto, a la concentración mental.

El consumo de azúcar disminuye el rendimiento intelectual

La repetición de estos altibajos provoca cansancio físico y mental y, a la larga, favorece la aparición de problemas degenerativos del cerebro.

Modera los azúcares de absorción rápida. El cerebro necesita que la tasa de glucosa en la sangre sea equilibrada, porque una deficiencia de glucosa ralentiza su funcionamiento y un exceso acelera su degeneración.

La tasa de glucosa en sangre depende de los tipos de hidratos de carbono y grasas que consumimos. Hay que evitar, por lo tanto, el azúcar, el pan blanco, las patatas viejas y los dulces en general, puesto que provocan indeseables subidas y bajadas de las tasas de glucosa.

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Otro estudio reciente publicado en la revista "Neurology" señala que tomar grandes cantidades de azúcar o de harinas refinadas puede suponer un riesgo para la estructura y la función cerebral y por esa razón puede dar lugar a un deterioro de la memoria. Por ello recomiendan restringir su consumo.

3. Grasas saturadas: otro origen del problema

Múltiples estudios, de entre los que destaca el realizado por el Hospital Brigham en Boston (Estados Unidos), han asociado el exceso de grasas saturadas en la dieta, especialmente las grasas trans, con dificultades cognitivas que pueden incluso derivar en Alzhéimer y otro tipo de demencias.

  • Y es que los estudios sugieren que una dieta demasiado rica en grasas puede reducir la irrigación del hipocampo, la zona del cerebro ligada al aprendizaje y a la memoria. Por el contrario, se ha comprobado que llevar una dieta baja en grasas saturadas desde la niñez mejora el rendimiento cognitivo y reduce el riesgo de sufrir enfermedades del cerebro cuya evolución empeora a medida que sumamos años.

4. La grasa en las caderas afecta todavía más

Es la conclusión de otro amplio estudio, en este caso realizado en la Universidad de Northwestern (EE. UU.), que analizó la salud cognitiva de más de 8.000 mujeres.

  • Se encontró que por cada punto que aumentaba el Índice de Masa Corporal (IMC, que se calcula dividiendo el peso en kg por la estatura en metros) por encima de 18,5 –lo que se considera un IMC para un peso normal– bajaba un punto la puntuación para la memoria.

El tipo de grasa que se acumula en esta zona afecta a la presión arterial, que acaba repercutiendo al cerebro

  • Se cree que esta relación ocurre porque la grasa libera al organismo citoquinas, que son hormonas que afectan a la insulina y a la presión arterial, lo que acaba afectando al cerebro. Incluso se sospecha que esa grasa puede contribuir a la formación de placas asociadas a la enfermedad de Alzheimer.
  • Tras estudiarlas, llegaron a la conclusión de que la perdida de memoria asociada al sobrepeso era más evidente en las que tenían un cuerpo en forma de pera (la grasa se acumula alrededor de las caderas) que en las que su morfología se asemejaba más a la de una manzana (con más grasa en el contorno del abdomen). La razón, según los investigadores, reside en las diferencias del tipo de grasa que se acumula en esas zonas.