dolor -cabeza

Muchas personas sufren este desagradable dolor habitualmente, aunque no todas logran conocer qué lo origina y cuáles son sus patrones de aparición.

Sin embargo, identificar el tipo de dolor de cabeza que se sufre es de gran utilidad para tomar medidas al respecto. Los siguientes datos te ayudarán a lograrlo.

Los principales tipos de cefalea

Entender las causas del malestar es básico para ponerle remedio. A continuación encontrar las características de los principales tipos de dolor de cabeza:

1. Cefalea tensional

Si sufres dolor de cabeza al entrar en un estado de ansiedad, seguramente se trate de la llamada cefalea tensional, padecida por hasta el 70% de la población y sobre todo mujeres.

Este tipo de cefalea está relacionada con el estrés, que provoca un aumento de tensión en los músculos de los hombros, el cuello y el cuero cabelludo, y termina generando dolor. Normalmente se percibe como una tirantez que afecta a ambos lados de la cabeza al mismo tiempo o que se concentra en la nuca o en la frente.

2. Migraña

Si tienes náuseas y vómitos, además de un dolor de cabeza muy intenso y notas como si sufrieras "pinchazos" intermitentes, puede tratarse de migraña.

También puedes percibir una especie de destellos que invaden tu campo visual o que, a veces, tienes algunas dificultades para hablar, y que te molesta el ruido y la luz; en este caso, sufres un tipo de migraña con "aura".

La inflamación de los nervios y vasos sanguíneos podría provocar la migraña

Las auras son síntomas que aparecen normalmente como anticipo del dolor de cabeza producido por la migraña y que desaparecen pasado un rato. La causa de la migraña es poco conocida pero se cree que está relacionada con la inflamación de los nervios y de los vasos sanguíneos de la cabeza.

Si el dolor es cada vez más severo o interfiere en tu actividad, puedes tomar un analgésico (aspirina, paracetamol) o un antiinflamatorio (ibuprofeno) para aliviarlo, siempre y cuando no existe contraindicación médica.

Y si no quieres recurrir a fármacos, técnicas como el yoga, la meditación o las terapias de relajación pueden resultarte de gran ayuda, así como algunos preparados de hierbas (matricaria, manzanilla o camomila).

3. En racimos

La molestia es intensa y la notas especialmente en uno de los ojos. Entonces posiblemente sufras un tipo de dolor de cabeza conocido como cefalea en racimos o en brotes. Se trata de un dolor debilitante que incapacita a quien lo padece. Es típico que el foco del dolor esté cerca de uno de los ojos o de una sien y que se acompañe también de enrojecimiento, lagrimeo y congestión nasal.

Los ataques acostumbran a presentarse en forma de un brote cada año, que en algunos casos llega a prolongarse durante varias semanas para después remitir hasta el año siguiente. El malestar puede durar aproximadamente entre 15 y 45 minutos y repetirse varias veces durante unas horas.

Otra característica de este tipo de dolor de cabeza es que frecuentemente los brotes siguen un determinado patrón. Por ejemplo, que siempre se presenten al despertarse por la mañana o antes de acostarse.

El tratamiento con toxina botulínica puede ser útil en algunos casos

En cuanto al modo de combatir esta cefalea, un tratamiento consiste en inyectar toxina botulínica en varios puntos del cuello y de la frente. El efecto beneficioso aparece en unos días y se mantiene durante tres meses, cuando hay que repetir la aplicación. No siempre funciona pero es una opción para algunos afectados.

¿Qué influye en su aparición?

La mejor forma de resolver el síntoma es "atacando" su causa.

Para conocer lo que propicia la aparición de cefaleas es esencial que analices cómo te duele la cabeza y si la molestia se desencadena tras una circunstancia particular. Eso te ayudará a saber qué estrategia es mejor para suavizar el malestar o incluso prevenirlo.

1. El problema puede ser el propio organismo

Por ejemplo, forzar la vista mucho tiempo o llevar las gafas mal graduadas puede originar una cefalea, y lo mismo ocurre con la congestión nasal provocada por la inflamación de los senos paranasales (sinusitis). Incluso las alergias a determinadas sustancias pueden desencadenar este síntoma.

2. ¿Bebes suficiente agua?

El organismo responde a la deshidratación segregando unas hormonas llamadas histaminas que pueden provocar dolor de cabeza. Para evitarlo es esencial tomar de 1,5 a 2 litros de agua al día.

3. A veces, el origen es lo que te rodea

Hay cosas en el ambiente que “activan” las cefaleas. Por ejemplo, el humo, algunos productos químicos que desprenden olores fuertes o incluso los perfumes y ambientadores. Observa si te suele ocurrir al exponerte a ello y evítalo.

4. ¿Te ocurre más según el tiempo que haga?

Aunque el porqué de esto sigue siendo un misterio para la ciencia, los expertos aseguran que las cefaleas tensionales son más frecuentes los días muy calurosos o con mucho viento.

5. Medicarse en exceso puede ser la causa

Si te duele más de 15 días al mes durante 3 meses seguidos puedes sufrir una cefalea crónica causada por un abuso de analgésicos.

Y es que tomarlos puede ayudar a controlar determinados problemas, pero su uso excesivo presenta el riesgo de un efecto rebote; el dolor lleva de nuevo al uso del fármaco y se entra en un círculo vicioso.

6. ¿Fuerzas tu postura?

Caminar con postura encorvada, sostener el teléfono con la cabeza, sentarse mal en la silla... Las malas posturas fuerzan la musculatura del cuello y del cuero cabelludo y esa tensión facilita la aparición de dolor de cabeza.

7. ¿Aprietas los dientes al dormir?

El 10% de la población sufre cefaleas porque aprieta la mandíbula al dormir, es el llamado bruxismo. Este acto inconsciente también tensa los músculos de la cabeza. Muchas veces se resuelve utilizando una férula de descarga que el médico odontólogo hace "a medida".

8. Ciertos alimentos y bebidas lo acentúan

El chocolate, el queso curado, los embutidos, el café, las salsas de soja, las bebidas azucaradas o alcohólicas... Procura reducir su consumo y apostar por comidas sin aditivos químicos.

Pon fin a tu dolor de cabeza

Las estadísticas apuntan a que la mitad de los adultos sufre algún tipo de cefalea de forma habitual. La más común es la tensional (que es de carácter leve) y la segunda más sufrida es la migraña, que se caracteriza por ser muy intensa e incapacitante.

El problema es que no todas las personas reciben el tratamiento adecuado para aliviarlas ya que la mayoría se resigna a sufrirlas sin ni siquiera tomar medidas para resolverlo.

La cefalea tensional es la más frecuente, aunque no produce mucho dolor

Es importante que no subestimes las cefaleas, ya que ponen en jaque tu salud y, aunque no lo notes, te vuelven más sensible a la frustración y afectan a tu estado de ánimo.

Así pues, sea cual sea el tipo de dolor de cabeza que sufras, este puede tener un impacto sobre tu calidad de vida. Tanto es así que las cefaleas ocupan el puesto 19 en la lista de enfermedades incapacitantes elaborada por la Organización Mundial de la Salud.

Que el hecho de que son frecuentes no te haga perder de vista el hecho de que, a pesar de que es difícil que desaparezcan del todo, se puede hacer mucho por hacerlas más llevaderas.