secretos gazpacho

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Estás "harta" de inventar nuevas ensaladas, pero la oferta de los mercados y tu salud te están pidiendo a gritos que tomes más verduras crudas. Si te sientes así más de un día cuando estás dándole vueltas a qué hacer para comer, el gazpacho es una magnífica opción.

La receta básica es: 1 kg de tomates, 1 pimiento verde, 1 pepino, 2 dientes de ajo y 3 cucharadas de aceite de oliva. Pero ¿cuáles son las claves para conseguir que sea gustoso y nutritivo al máximo?

1. Usa un buen tomate maduro

Es el sabor que tiene que reinar en esta preparación y eso no solo se consigue poniendo más cantidad de este ingrediente que de ningún otro: es fundamental que elijas tomates muy rojos, maduros, aunque más vale descartar los que estén un poco "tocados".

La clave de un gazpacho sabroso está en la calidad de los productos, aunque acaben triturados

Lávalos bien, trocéalos y tritúralos con el resto de alimentos y si te molesta encontrarte restos de pieles, es mejor pasarlo por un colador chino que batir insistentemente: así se espesará.

2. No te pases con el pimiento

Es un cóctel antioxidante y protector... pero en este caso conviene usarlo con mesura. Si se te va la mano, su sabor dominará y, lo que es peor, el gazpacho tomará un color parduzco poco atractivo.

3. Rebaja el gusto del ajo, si quieres

Te gusta añadirlo, pero a veces te sienta mal, te "vuelve" o no le gusta a tus invitados.

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La mejor solución en este caso es pelarlos y escaldarlos en agua hirviendo unos 10 segundos antes de triturarlos. Con este simple gesto, mantienes el sabor y te ahorras sus "inconvenientes".

4. Si añades pan, escúrrelo bien

Hay tantas recetas de gazpacho como personas porque cada una le da su toque personal. Si eres de las que agrega un poco de pan remojado con agua y vinagre, estrújalo bien para que el gusto nal, y la textura, no se resientan.

5. Varía su sabor con fruta

Sandía y fresas son las que mejor encajan. Una primera opción es sustituir parte del tomate por fresas. Otra, combinar esos dos ingredientes con sandía (sin pepitas). En ambos casos, lo mejor es retirar el pepino.

6. Tómalo en cuanto puedas

Este tipo de preparaciones conviene comerlas al momento o, como mucho, al cabo de unas horas.

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El máximo que "soporta" son dos días de nevera, ya que con el tiempo el tomate toma un gusto rancio. Al sacarlo del refrigerador tendrás que agitarlo porque notarás que la parte "sólida" se ha separado de la más líquida. Si has añadido pan, no sucede tanto.

7. Transfórmalo en sopa

El gazpacho suele tener una consistencia bastante líquida, pero si queremos podemos convertirlo en una sopa fría. Para conseguirlo, añade aceite y tritura la mezcla durante más tiempo. De este modo consigues que emulsione.

Por su consistencia, el gazpacho queda muy bien servido en vasitos

El resultado no solo será más espeso, también adquirirá un tono rosado.

8. O en una bebida refrescante

En verano necesitamos más líquidos que en los meses de menos calor. Si añades agua helada a un gazpacho obtienes una bebida especialmente ligera, vitamínica y sabrosa.

9. Inventa, pero sin asumir riesgos

En muchas ocasiones te hablamos de lo útiles que son las hierbas aromáticas para sazonar los platos.

El salmorejo queda mejor en tazas o boles

En este caso, sin embargo, se convierten en un arma de doble lo. Añadir albahaca, por ejemplo, resta autenticidad al gazpacho y transforma demasiado su sabor.

10. Un gazpacho ¿verde?

Si aun así te gusta personalizar tus recetas, y ya has hecho tus pinitos con los smoothies, ¿qué te parece este gazpacho verde?

Tritura pepino, ajo, apio y espinacas con aceite de oliva y unas gotas de vinagre.

Escoge los mejores ingredientes

  • Tomate. Mientras esté maduro, todo va bien, pero se suelen recomendar los de pera, muy carnosos y poco ácidos. Eso sí, es importante que estén suficientemente blandos.
  • Vinagre y aceite. Para que no se salgan de su papel secundario, el vinagre que sea de Jerez o blanco; el aceite, que tenga personalidad pero que no se imponga, como el de arbequina.

El pimiento debe ser carnoso y duro

  • Pimiento y pepino. Elige piezas medianas o pequeñas para permitir que sea el tomate maduro el que brille.

Salmorejo, espeso y delicioso

  • Más calórico. La base es más sencilla pero más "energética": 1 kg de tomate maduro, 200 g de pan, 250 ml de aceite de oliva (que pueden ser menos), un ajo (o medio) y sal. Con estas cantidades obtienes unas 6 raciones.

Empieza triturando el tomate y deja que se empape con el pan

  • Con tropezones. Puedes incorporar los ingredientes que más te gusten. Los tradicionales son jamón y huevo duro troceado. Pero también puedes añadir bogavante, gambitas, queso, bastoncitos de hortalizas...
  • Y un buen aceite. No hay duda de que la mejor opción es usar un aceite de oliva virgen extra. Pero elígelo de una variedad "suave"; si es fuerte, al llevar más cantidad que el gazpacho, puede aportar cierto amargor. Bátelo todo bien para que adquiera ese bonito color anaranjado.