alimentos tranquilizantes

Cuando estas muy nerviosa o pasas un mal momento se activa el sistema nervioso autónomo, que es el que controla los músculos involucrados en la digestión.

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Así, hay quienes sienten que el estómago se les "cierra” pero también puede ocurrir que ante una situación que genera angustia, se intente calmar los nervios comiendo incluso más de lo habitual (y productos normalmente calóricos).

POR QUÉ EL estrés PUEDE ENGORDAR

Varios estudios han comprobado que los nervios "engordan" por varias razones:

  • Almacenas más grasa. Segregas cortisol y esta hormona envía señales al organismo para que libere glucosa a la sangre (así los músculos obtienen energía para afrontar "el peligro"). El problema es que, en realidad, las situaciones que hoy nos preocupan y estresan no requieren de una respuesta física importante (no tienes que escapar de un depredador, por ejemplo) así que no usas esa glucosa “extra” y la almacenas en forma de grasa, sobre todo, en caderas, abdomen y cintura.

El cuerpo genera glucosa "extra" que se almacena en forma de grasa

  • Te sientes hinchada. Cuando estás nerviosa recurres con más facilidad a la comida rápida y tomas menos porciones de frutas y verduras y agua, según un estudio presentado por el Foro de Regulación Intestinal y la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA). Todos estos factores hacen que se reduzca el aporte sanguíneo al tracto intestinal y se produzca estreñimiento.

El trío de nutrientes desestresantes

Combina en tus platos los siguientes 3 nutrientes y lograrás unos menús "calmantes" que te pueden venir muy bien en las situaciones de estrés:

  • Hidratos de carbono. Tomar entre cinco y seis raciones de hidratos de carbono complejos (como cereales integrales (pasta o arroz), patata, legumbres, etc.) a lo largo del día tiene especial importancia para sobrellevar mejor los nervios. Este tipo de nutriente garantiza el suministro de glucosa al cerebro, evitando los bajones de ánimo que te pueden llevar a comer compulsivamente.
  • Vitaminas del grupo B. Cuando el cuerpo está bajo tensión, gasta con mayor rapidez estas vitaminas por lo que requiere un mayor aporte. Son necesarias para el sistema nervioso y para que el organismo pueda utilizar la energía de los hidratos de carbono. Huevos, cereales integrales, germen de trigo, levadura de cerveza y frutos secos son buenas fuentes. Consume también setas, fruta y verduras.
  • Vitamina C. En situaciones de estrés las necesidades de vitamina C aumentan, por lo que conviene tomar como mínimo tres piezas de fruta fresca al día y dos raciones de verdura (una de ellas en crudo). Ten en cuenta que las mejores fuentes son frutas (cítricos, kiwi, piña, etc.) y verduras frescas (lechuga, tomate, pimiento, etc.).

Proteínas relajantes

Te conviene tomar alimentos ricos en proteínas como carnes magras, pescado, huevos, legumbres y frutos secos ya que los en esta situación tu cuerpo reclamará este macronutriente pero es que además, estos alimentos son a la vez ricos en triptófano.

Este aminoácido esencial es clave para mantener los nervios a raya, porque contribuye a aumentar la síntesis de serotonina, un neurotransmisor implicado en los estados de ánimo (su déficit esta relacionado con la depresión).

El triptófano también ayuda a controlar los nervios

Además de las proteínas no debes olvidarte del Omega 3 ya que su carencia provoca nerviosismo, falta de concentración y defensas bajas. El pescado azul y las nueces son un fuente excelente.

El CHOCOLATE te ayuda

El magnesio es un mineral necesario para la síntesis de serotonina y tiene propiedades relajantes, por lo que ayuda a mantener a raya el ritmo cardiovascular y a relajar los músculos. La deficiencia de magnesio provoca irritabilidad e insomnio. Lo vas a encontrar en los frutos secos, cereales integrales, verduras de hoja verde y también en el chocolate negro (mínimo un 70% de caco).

Una onza de chocolate negro puede ser un buen bálsamo

Así es, puedes tomar chocolate para calmar tus nervios pero aunque los beneficios del cacao están sobradamente demostrados no puedes abusar: una onza al día como mucho. Piensa que el cacao también es rico en grasa y su consumo sin control te llevaría al aumento de peso.