ahorrar agua

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Si seguimos con la tendencia actual, 2018 será el año más seco en lo que va de siglo. Según datos del Ministerio de Medio Ambiente, actualmente los embalses están tan solo al 36,7% de su capacidad total. O, lo que es lo mismo, nuestra reserva de agua está bajo mínimos.

Pero la sequía no solo puede acabar provocando restricciones de agua: también perjudica la calidad y cantidad de nuestras frutas y verduras.

Por qué SI FALTA AGUA SE PIERDEN NUTRIENTES

Los microorganismos presentes en la tierra transforman la materia orgánica en nutrientes, que pasan a las plantas a través de las raíces. Y para que esto suceda es fundamental que el suelo conserve un buen grado de humedad.

En épocas de pocas precipitaciones como la que estamos viviendo la tierra se reseca y, en consecuencia, las plantas que allí se cultivan no son tan ricas en minerales provenientes del subsuelo (aunque algunos fertilizantes los añaden de forma artificial). Pero este no es la única diferencia.

El contenido en vitaminas del grupo B puede ser menor

"Cuando los vegetales pasan por una temporada de sequía, producen de forma natural unas sustancias (como por ejemplo el ácido abscísico) que se comportan como hormonas y, en este caso, frenan el crecimiento y desarrollo vegetal para que así la planta pueda subsistir con poca agua. Evidentemente, con estos procesos de 'subsistencia' la planta no crece lo normal y tampoco se desarrolla al 100%", explica a Saber Vivir María T. López, farmaceútica y técnica en nutrición y dietética.

Esto, además de hacer que pierda propiedades, repercute en su sabor. "Al tener menos contenido de agua los demás nutrientes, incluidos los azúcares, están más concentrados, y esto puede hacer que la fruta sea algo más dulce", apunta la experta.

Vegetales CON MENOS SABOR y más caros

Otro de los efectos de la ausencia de lluvias es el encarecimiento de ciertas frutas y verduras. La razón es sencilla: cuesta más que los vegetales crezcan.

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Al disponer de menos cantidad, los precios que pagamos por ellas se disparan, como seguro has podido comprobar últimamente en ciertos productos de tu lista de la compra.

Empieza a ahorrar agua desde ya

Que las frutas y verduras sean más caras y aporten menos nutrientes es solo una de las consecuencias de la escasez de lluvias. Hay otras muchas, como por ejemplo las posibles restricciones de agua que pueden decretarse en épocas de sequía.

Antes de llegar a este punto es mucho lo que puedes hacer para ahorrar, cada vez, más agua. Si ya eres de los que cierras el grifo mientras te lavas los dientes, añade los siguientes consejos a tu estrategia para no derrochar este bien tan preciado.

1. Las verduras, mejor al vapor

Aparte de perder menos nutrientes (algo fundamental cuando ya llevan menos de lo habitual como acabas de leer), cocer las verduras al vapor te ayudará a ahorrar agua. Tan solo necesitas una vaporera y un dedo de agua para cocinar los vegetales en su punto.

Puedes encontrar vaporeras de bambú o de acero inoxidable

  • El horno es otra estupenda opción: no necesitas agua y, además, permite cocinarlo todo en una bandeja (lo que te hará ahorrar agua cuando vayas a fregar).

2. Cambia la alcachofa de la ducha

¿Has oído hablar de los aireadores de agua? Se conocen también como perlizadores y permiten ahorrar hasta un 50% de agua… sin que te des cuenta.

  • Funcionan de la siguiente manera: su cabezal está diseñado para que el agua se mezcle con aire y, aunque se gasta mucha menos agua, la sensación que se tiene es que el chorro es igualmente abundante.
  • Puedes encontrar este tipo de dispositivos en cualquier ferretería por un precio muy asequible (los más sencillos cuestan poco más de 1€) y se instalan muy fácilmente: basta con desenroscar el anterior y poner el nuevo en el caño.
  • Puedes usarlo en tu ducha, en los grifos del fregadero, en el lavabo…

3. ¿Esperas el agua caliente? No desperdicies ni una gota

Mientras el agua alcanza la temperatura que deseas, pon un cubo bajo el grifo.

Utiliza el agua sobrante para regar las plantas, fregar el suelo…

  • Si necesitas una cantidad pequeña (por ejemplo, para cocer arroz o pasta) y tienes un hervidor grande en casa, no lo dudes y utilízalo para calentar el agua que sale directamente del grifo.
  • Suele ser mucho más rápido (y más barato) que calentarla dentro de una olla en los fogones.

4. Riega a primera hora o al atardecer

Este sencillo gesto puede hacerte ahorrar hasta un 30% de agua, que es la que se evapora si riegas durante las horas centrales del día según datos de Ecologistas en Acción.

Las plantas tropicales necesitan mucha más agua para sobrevivir

  • Y, a la hora de comprar plantas, decántate por las que sean propias de tu zona, porque son las que mejor se adaptan a nuestro clima y estaciones.

5. Reduce la capacidad de tu cisterna… con una botella

Puedes hacerlo de una manera muy sencilla: colocando una botella llena de arena dentro. Gracias a esto, al tirar de la cadena saldrá menos agua que si la cisterna estuviera totalmente llena.

  • Para no desperdiciar agua innecesariamente también es importante que tires las toallitas húmedas en un contenedor aparte, no en el inodoro.
  • Te ahorrarás descargas de la cisterna y, además, contribuirás a que los ríos y mares estén más limpios.