1aguacate. Por qué tomar el aguacate en frío

1 / 5 Por qué tomar el aguacate en frío

El ácido pantoténico (o vitamina B5) que contiene ayuda a alejar la ansiedad. Por eso se la conoce como la "vitamina anti-estrés".

  • Pero... ten en cuenta que esta vitamina se destruye con el calor.
  • Por eso, si quieres aprovechar esta propiedad recuerda tomar el aguacate siempre en platos fríos.
2tomate. Y el tomate... en sofrito

2 / 5 Y el tomate... en sofrito

En crudo aprovechas mejor sus vitaminas y minerales (B, C, A y E, potasio, fósforo, magnesio). Sin embargo...

  • El licopeno se absorbe con el triple de eficacia después de que el calor haya roto las membranas celulares y haya permitido su salida.
  • Por eso, las fuentes más abundantes de licopeno son las salsas de tomate naturales y, sobre todo, los sofritos. ¡Y su efecto antioxidante se multiplica si utilizas un buen aceite de oliva virgen y añades cebolla y ajo!

 

3ajo. ¿Chafas los ajos y los dejas "respirar"?

3 / 5 ¿Chafas los ajos y los dejas "respirar"?

Al machacar el ajo en crudo se forma aliína que, en contacto con el oxígeno se transforma en alicina y ajoeno, dos de los principales componentes medicinales de este alimento.

  • Cuando prepares una salsa en caliente con ajo, maja los ajos en un mortero antes de prepararla y déjalos reposar 10 minutos al aire.
4naranja. ¡Sí, hay que beber el zumo rápido!

4 / 5 ¡Sí, hay que beber el zumo rápido!

Tomarla entera permite beneficiarse de los flavonoides, que se concentran en la piel blanca.

  • Pero si la tomas en zumo, es mejor tomarlo recién exprimido porque la vitamina C se oxida rápidamente: a los 15-20 minutos de exprimir la pulpa.
  • Es mejor que hagas el zumo en casa con fruta ecológica y lo bebas enseguida para preservar al máximo su vitamina C.

 

5coles. Coles: añade vinagre al cocerlas

5 / 5 Coles: añade vinagre al cocerlas

La cocción desactiva una parte de sus moléculas beneficiosas: tras 5 minutos de ebullición se ha perdido un 20% de ellas y a los 10 minutos un 40%.

  • Para evitarlo, elige otros métodos de cocción: el salteado, el papillote y, sobre todo, el vapor, que mantiene mejor las vitaminas presentes en las coles (C,  A, del grupo B...).
  • Pero si las hierves, añade sal y vinagre o limón y disminuirás las pérdidas.

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PEQUEÑOS GESTOS QUE MARCAN LA DIFERENCIA

Es muy probable que estés cometiendo algunos errores que no te están permitiendo obtener todos los beneficios de los alimentos. Toma nota de cómo puedes preservar al máximo sus nutrientes para que actúen como verdaderas píldoras de salud.

Para no se destruyan los nutrientes

Los nutrientes son altamente inestables y pueden “desactivarse” o “perderse” por la acción de la luz, el calor, al cortar un alimento o manipularlo de una determinada forma...

  • Protege las endibias del sol. Son ricas en ácido fólico pero este nutrientes es fotosensible, por lo que conviene protegerlas de la luz todo lo posible. Una vez limpias, envuélvelas en papel de cocina o un paño de algodón.

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  • El perejil añádelo al final. Este clásico de la cocina española tiene el triple de vitamina C que una naranja, pero debes añadirlo en el último momento porque el calor la destruye.
  • Patatas, sin pelar. Al tomada con la piel, una patata mediana aporta la mitad de la cantidad diaria recomendada de calcio.

En la piel de la patata se "esconde" su calcio

  • Judías verdes: espera a que el agua hierva. Si las sumerges mucho tiempo se pierden muchas de sus vitaminas: mejor ponlas en agua cuando ya esté hirviendo para preservar mejor sus nutrientes.

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  • Guisantes, déjalos en su vaina. Los guisantes frescos son auténticas perlas de salud pero si los sacas de sus vainas y los guardas…¡empiezan a perder nutrientes!

Potencia sus cualidades

También ocurre lo contrario, algunas preparaciones potencian la acción de los nutrientes o mejoran su digestibilidad. Conocer estos otros trucos culinarios te va a permitir multiplicar los efectos beneficiosos de los alimentos sobre tu organismo. Por ejemplo..

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  • No deseches las pepitas de las uvas. Si las tomas para regular el funcionamiento del intestino, es imprescindible que no deseches estas partes, ya que son las que fomentan la actividad intestinal.
  • Las castañas, mejor en remojo. Pélalas bien si las vas a comer en crudo (aprovecharás su vitamina C), pero retira la piel amarilla que las recubre (es indigesta) y déjalas en remojo 8 horas para que resulten más digeribles
  • Zanahoria: cuécela entera. Una investigación de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) demostró que si se cuecen enteras y después se trocean, preservan un 25% más de falcarinol –un potente antioxidante–, y son más nutritivas.

Las zanahorias cocidas enteras preservan un 25% más de falcarinol

  • Granada, bebe su zumo. Los taninos de esta fruta, sustancias con propiedades astringentes y antiinflamatorias, están presentes sobre todo en las membranas blanquecinas que separan los granos. Para beneficiarte de sus virtudes es mejor que la tomes en zumo.
  • Apura la piel de la sandía. Su pulpa blanca es rica en citrulina, un aminoácido que también contienen los pepinos y los melones y que regula la tensión. En 200 g de sandía hay unos 400 mg de esta sustancia (60% en la cáscara y 40% en el interior).