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Se conoce como la epidemia del siglo XXI, y no es de extrañar. En nuestro país ya padecen sobrepeso u obesidad 6 de cada 10 personas, una cifra que se ha doblado en 15 años.

Objetivo: acabar con la OBESIDAD resistente

En las personas obesas hacer ejercicio y reducir las calorías a veces no es suficiente, sobre todo si sus problemas de peso se ven favorecidos por alteraciones metabólicas.

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  • El gusto por los platos grasos, marcado en los genes. Una mutación en un gen (MC4R) podría hacer que las personas obesas sientan predilección por este tipo de platos, según un reciente informe de la Universidad de Cambridge (Reino Unido). Adquirir unos buenos hábitos desde la infancia, reeducando el paladar, es aún más importante en estos casos.
  • Una proteína podría ser la clave. Investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) han descubierto un mecanismo capaz de transformar la grasa blanca (que se acumula en el organismo) en parda (que se quema y produce energía). Lo consiguen aumentando los niveles de una proteína (GRP78) en el cerebro. El estudio abre una vía a futuros tratamientos en humanos.
  • Un déficit de cobre puede hacerte engordar. Este mineral ayuda a que las grasas se descompongan y se quemen mejor, sostiene un estudio estadounidense. El marisco y las verduras de hoja verde son ricos en él.

Qué dicen las últimas investigaciones

  1. El frío te ayuda. Puede provocar cambios en la microbiota que contribuyen a que quemes más grasa.
  2. Muévete... en bici. Los que lo hacen pesan, de media, 4 kilos menos que los que eligen el coche como medio de transporte.
  3. Come sin ver la TV. Los padres que lo hacen tienen un 67% más opciones de que sus hijos coman más verduras.
  4. El ánimo influye. El riesgo de obesidad aumenta un 58% entre las personas afectadas por depresión.
  5. Acuéstate pronto. Trasnochar y dormir parte de la mañana aumenta el riesgo de obesidad abdominal.
  6. Menos precocinados. El 65,5% de los españoles reconoce comer más platos de este tipo que sus padres a su edad.

Si tienes dudas respecto a si sufres de sobrepeso, puedes aplicar una fórmula sencilla que te ayudará a saberlo. Divide tu peso en kilos entre tu altura en metros al cuadrado. Si la cifra es de más de 25, sufres de sobrepeso.

LA RELACIÓN microbiota Y kilos DE MÁS

¿Por qué hay quien engorda más? El Dr. Francisco José Tinahones, de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), nos explica que si te faltan ciertas bacterias en el intestino puedes acumular hasta 150 kcal más al día.

  • En nuestro intestino viven bacterias amigas que nos ayudan, entre otras cosas, en la digestión de los alimentos. Es la llamada flora intestinal, formada por una amplia variedad de bacterias.
  • Cada vez tenemos una flora más pobre. Vivir en entornos demasiado limpios, el mayor uso de antibióticos... contribuye a que ahora tengamos en el intestino menos bacterias que hace unos años.

La flora intestinal alterada puede influir en el peso

  • Eso puede repercutir en el peso, ya que algunas de las que tenemos en menor cantidad hacen que se rentabilicen más los alimentos o ayudan a que se produzca la pérdida de apetito tras comer.
  • Las últimas investigaciones asocian esa flora alterada al sobrepeso y la obesidad. En concreto, se cree que en ciertas personas eso puede ser responsable de que acumulen hasta 150 kcal más al día.

Alimentos que la cuidan

Algunos ingredientes pueden ayudarte a cuidar tu flora intestinal y a preservar su biodiversidad.

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  • Te ayudan a "repoblarla". Los ingredientes probióticos aportan bacterias vivas. Yogur, col fermentada y encurtidos son algunos de estos probióticos.
  • O contribuyen a alimentarla. Los prebióticos son "alimento" para las bacterias. Cebolla, espárragos, alcachofas, plátano...estimulan así la flora.

Incluye estos alimentos poco a poco en tu dieta diaria y comenzar a evaluar los pequeños cambios que notes en tu cuerpo y hábitos de regularidad. Recuerda consultar con tu médico las opciones que mejor te convengan y combina la buena alimentación con ejercicio y hábitos saludables.

Además, debes integrar los cambios en tu alimentación como hábitos que formarán parte de ti y te ayudarán a mejorar tu salud. No los veas como una dieta impuesta que terminará en unas semanas, así evitarás el efecto rebote.

Comer bien no se trata solo de adelgazar, se trata de mejorar tu vida y permitir que tu organismo funcione de la mejor manera posible.