dieta atlantica

La Dieta Atlántica parte de una constatación objetiva y clara. En la franja que va de Portugal a Asturias, pasando por Galicia tienen una alimentación variada y saludable, como atestigua el hecho de que la longevidad en estas zonas es incluso más alta que la del arco mediterráneo.

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Según el catedrático Aniceto Luis Charro, jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital de Madrid, “es una cultura gastronómica ancestral enormemente saludable y beneficiosa para el ser humano por sus ingredientes de primera calidad y su elaboración”.

EN QUÉ CONSISTE LA DIETA ATLÁNTICA

“No se trata de confrontar dos culturas gastronómicas –añade el catedrático–, sino de constatar los beneficios de cada una y empezar a valorar la atlántica”, que había quedado un poco relegada.

Básicamente se pueden destacar 3 elementos fundamentales que destacan en este tipo de dieta:

  1. El gran valor de sus proteínas, provenientes sobre todo de la gran cantidad de pescado que se consume, lácteos y sus legumbres (garbanzos, lentejas, alubias).
  2. Un vino excelente, que tomado con moderación de una o dos copas se ha constatado que puede tener beneficios cardiovasculares.
  3. El pote o caldo gallego, base de la gastronomía, emparentado con el stew irlandés. Varios indicadores destacan sus beneficios. Por una parte, hay estudios que apuntan que la verdura con la que se elabora, los grelos, tiene propiedades protectoras contra algunos tipos de cánceres, en especial el de páncreas. Y otro ingredientes, la grasa de cerdo, el unto, es una grasa que se ha constatado que tiene propiedades antiinflamatorias.

LOS FALSOS MITOS DE ESTA DIETA

Frente a aquellos que consideran que algunos ingredientes de la dieta atlántica son perjudiciales, el nutricionista Charro, resalta que “la dieta atlántica reduce hasta un 33% el riesgo de infarto de miocardio”. Además son “alimentos sencillos de cocinar".

  • No es cierto que el marisco sea perjudicial. En esta dieta su consumo es moderado. El precio tampoco invita a un consumo excesivo. Y el marisco es una fuente de proteína excelente, sin grasas y que bloquea el colesterol malo en beneficio del bueno.
  • No es verdad que sea excesiva para embarazadas. Todo lo contrario. Hay estudios que concluyen que el consumo frecuente de pescado y marisco hace que los niños que dan a luz tengan comparativamente menos casos de falta de atención y sin embargo un alto grado de control emocional. Otros estudios en Noruega también constataron que el aumento de pescado reducía el grado de agresividad en las personas.
  • La empanada gallega es saludable. Tiene la ventaja de que la pasta protege mucho el relleno, que puede ser de carne o sardinas, excelentes fuentes de proteínas y su método de preparado, la cocción muy adecuado.

LAS DIEZ NORMAS DE LA DIETA ATLÁNTICA

Algunos de los nutricionistas que han formado parte de la asociación de promoción de la dieta atlántica, crearon un decálogo para llevar bien esta dieta.

  1. Consumo alto de pescados, tanto de mar como de río, y de mariscos. Se recomienda tomar de 3 a 4 veces a la semana.
  2. Tomar en abundancia cereales, legumbres y patatas. Aportan la mitad de las calorías que necesita nuestro cuerpo. Además de un buen aporte de fibra.
  3. Consumo alto de frutas y hortalizas. Se señala en especial, manzana y cítricos, propios de la zona. Entre las hortalizas, repollo, berzas, grelos, abundantes en la franja atlántica, y pimientos, cebollas, zanahorias...
  4. Aceite de oliva como materia primera para cocinar, pero sobre todo como aderezo.
  5. Productos lácteos diarios, que Asturias y Galicia tienen en abundancia. Se destaca el aporte extra de los fermentados para mejorar la flora intestinal.
  6. Las carnes son importantes, por su aporte imprescindible de proteínas y hierro. Aunque también se señala que el exceso puede ser perjudicial.
  7. Hay que beber abundante agua, pero no olvidar el vino en un consumo moderado.
  8. Gusto por la sencillez a la hora de preparar los alimentos para mantener la calidad de los ingredientes. Sobre todo la cocción, más habitual que en otras zonas. Pero también la fritura con aceite de oliva y platos a la plancha.
  9. Disfrutar de la comida. “La buena costumbre del tradicional filandón que tenemos en Galicia –recuerda el nutricionista Charro–, que no es más que la sobremesa”. Es decir, el gusto por compartir los momentos con familia o amigos y sin estrés. Una calidad de vida inseparable con el buen comer.
  10. Realizar actividad física cada día que complemente los hábitos alimenticios y sociales.

Se trata, por tando, de reconocer la cocina de cada zona de España, porque también encontramos factores muy recomendables en la dieta que se come en la zona central de la Península. Apreciar las influencias mútuas de las tres franjas, mediterránea, centro y atlántica, y probar de todo.