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Los españoles son los terceros que más gastan en helados y los cuartos que más consumen a nivel mundial, con un consumo por habitante de 10,67 litros o, lo que es lo mismo, 192 bolas al año, según el estudio elaborado por una consultoria privada, que además revela que los consumidores españoles han aumentado su consumo y su gasto en helados a lo largo de los últimos años.

De hecho, una conocida marca de helados, ha calculado que el 61% de españoles elegería un helado antes que otra cosa para picar entre horas y que el momento preferido para tomarlo para el 67% es de postre tras la comida o la cena.

Los helados tienen cierta "mala fama": que si engordan, que si contienen demasiado azúcar... Pero, ¿qué repercusiones tiene en realidad para tu salud y tu línea tomarlos?

No lo tomes de postre tras una comida copiosa. Es mejor de merienda a media tarde

Algunos son ricos en grasas y azúcares, o sea, en calorías, pero si los consumes solo ocasionalmente y eliges bien, pueden convertirse en tu aliado a la hora de controlar el ansia por comer. Y es que además de ser hidratantes, nutritivos y saciantes, te pueden ayudar a calmar la ansiedad y el estrés.

Un truco para evitar sumar calorías es tomarlo a media tarde en lugar de como postre en la comida y que la ración sea de 50 g (nunca más de 100). Además, trata de compensar con una cena ligera: verdura, pescado blanco y fruta. Si lo tomaras de postre, hazlo al mediodía mejor que por la noche y luego sal a caminar un poco.

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LOS BENEFICIOS DE UN HELADO

Existen estudios que demuestran que su consumo activa zonas del cerebro asociadas a la sensación de bienestar (las mismas que se ponen en marcha cuando ves o haces algo que te gusta mucho).

La razón podría estar en que algunos ingredientes estimulan la producción de endorfinas, neurotransmisores que desencadenan la sensación de placer.

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Por otro lado, según una investigación de la Universidad de Maryland (EE. UU.), los helados contribuyen a relajarnos y a mejorar el ánimo porque contienen una buena dosis de triptófano. Esta sustancia es un aminoácido esencial que favorece la producción de serotonina, involucrada con la sensación de bienestar, la relajación y el buen humor.

QUÉ TIPO DE HELADO ES MEJOR

Según el tipo de helado y la calidad y cantidad de los ingredientes, su valor nutritivo y energético varía. Por ejemplo, los que contienen lácteos son una buena fuente de calcio, proteínas completas y algunas vitaminas (sobre todo las del tipo B).

Lo ideal es que los prepares en casa, o al menos, intenta que sean lo más artesanales posible.

Para reducir la cantidad de azúcar, opta por hacerlos de frutas dulces y maduras (higos, pera, mango...).

Ten en cuenta que el plátano o el aguacate aportan cremosidad. Así te ahorras parte de la leche y sumas fibra, grasas saludables...

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Toma nota de los que te puedes permitir (incluso si son industriales):

De agua

  • Los polos son los más ligeros, tienen un 88% de agua. Van de 39 kcal por unidad a 95-100 kcal, según la cantidad de azúcar.
  • Los sorbetes tienen un máximo de 80% de agua y un30% de aire, así que son poco calóricos (65 kcal). Para considerarlos "de fruta" deben tener un 15% de ella.
  • Los granizados (de piña, sandía, té verde) son una buena opción.

Con grasa no láctea

  • Los helados elaborados con grasas vegetales son más ligeros. Una bola mediana puede aportar unas 78 kcal.
  • Otra ventaja es que no contienen colesterol ni lactosa (el azúcar de la leche).
  • Sin embargo, la grasa vegetal usada suele ser de coco o de palma (principalmente saturada), por lo que abusar no es cardiosaludable.

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Cremosos

  • En vaso o cucurucho, son bastante más energéticos (de 100 a 350 kcal por 100 g, o más), ya que se elaboran con lácteos y azúcares.
  • El ingrediente básico es la crema de leche. Una bola pequeña supone unas 116 kcal (sin contar las de la galleta).
  • Con leche desnatada resultan más ligeros.

5 razones por las que tomarlos sin remordimientos

  1. Te refrescan y sacian como pocos alimentos.
  2. Resultan muy hidratantes y nutritivos si optas por los ingredientes adecuados.
  3. Si los eliges de agua, frutas o con leche desnatada y no le añades apenas azúcar, no tienen por qué afectar al peso.
  4. Ayudan a rebajar nuestro nivel de estrés y ansiedad y mejoran el ánimo.
  5. El mejor momento para tomarlos es en la merienda. En caso de que quieras saborearlos de postre por la noche, da un paseo antes de acostarte.