estudio azucar

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el consumo de azúcar debería ser muy moderado: señala como tolerable unos 50 gr al día y como aconsejable un máximo de 25 gr.

Pero la realidad es que nuestro consumo de azúcar suele estar muy por encima de lo recomendable, y no solo por el que añadimos a los alimentos, sino por la dosis de “azúcar oculto” que contienen muchos de ellos.

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Sabemos que tomar azúcar en exceso es perjudicial para la salud, algo que, al parecer, ya descubrió la industria azucarera de Estados Unidos hace 50 años pero que, según un informe que ha publicado la revista 'Plos Biology', quiso silenciar.

LO QUE LA industria azucarera NO QUISO CONTAR

Los autores de este informe, los investigadores Cristin Kearns, Stanton Glantz y Dorie Apollonio, de la Universidad de California en San Francisco (EE UU), afirman que, tras revisar documentos internos de la industria azucarera, descubrieron que la Fundación de Investigación del Azúcar (SRF, por sus siglas en inglés) financió en los años 60 investigaciones con animales para evaluar los efectos de la sacarosa en la salud cardiovascular.

Cuando estas investigaciones parecían indicar que el azúcar podría estar asociado con enfermedades coronarias y con el cáncer de vejiga, la fundación terminó con los proyectos sin publicar los resultados.

Investigaciones canceladas y artículos financiados

Kearns y Glantz analizaron documentos de la SRF en los que encontraron que esta fundación había financiado secretamente un artículo de revisión de 1967 que reducía la importancia de las pruebas que vinculaban el consumo de azúcar con enfermedades coronarias.

Según publican estos investigadores en 'Plos Biology', al año siguiente, la SRF (que cambió su nombre en 1968 al de Fundación Internacional de Investigación del Azúcar, o ISRF) inició el 'Proyecto 259', un estudio con ratas que comparaba los efectos nutricionales del consumo de azúcar con los del almidón.

Esta investigación, que realizó un equipo de la Universidad de Birmingham (Reino Unido), señalaba los efectos cardiovasculares adversos del azúcar, e incluso se informó de hallazgos que podría indicar un mayor riesgo de cáncer de vejiga.

Las investigaciones sugerían que el azúcar podía ser más perjudicial que el almidón

La ISRF reconoció que en un documento interno de 1989 que era "una de las primeras demostraciones de una diferencia biológica entre las ratas alimentadas con sacarosa y con almidón", pero poco antes de que el estudio concluyese, retiraron los fondos para el proyecto y los resultados no fueron publicados.

Y es que en los años 60, los científicos tenían un debate sobre si el azúcar podría elevar más los triglicéridos que el almidón, y el 'Proyecto 259' habría reforzado este argumento. Por tanto, los resultados de esta investigación habrían sido desfavorables para los intereses comerciales de la industria azucarera.

Los resultados perjudicaban intereses comerciales

Por ello, los autores del informe publicado en 'Plos Biology', hacen referencia a más de 50 años de manipulación del sector en cuanto a los efectos nocivos del azúcar en la salud.

¿PERO Es perjudicial el azúcar para la salud?

Abel Mariné, Catedrático emérito de Nutrición y Bramatología de la Universitat de Barcelona, asegura que "en el momento de afimar si una sustancia es tóxica o no, se tiene que precisar la dosis y la frecuencia de las dosis. El azúcar no es tóxico, es el exceso de azúcar el que tiene efectos negativos en la salud".

El azúcar es una de las pocas sustancias químicas puras que comemos, junto con la sal, y no aporta nutrientes, solo las llamadas calorías vacías. Y es que las calorías que aporta el azúcar son de fácil y rápida disposición, es decir, que son absorbidas rápidamente por el organismo, por lo que cuesta obtener una sensación de saciedad, y podemos ingerir más de la cuenta.

"El exceso de azúcar, sobre todo, favorece la obesidad, y esta, por sí misma, es una fuente de riesgo. Con el sobrepeso aumentan las posibilidades de padecer trastornos cardiovasculares, de diabetes tipo 2, de síndrome metabólico y también de cáncer", afirma Mariné.

Un exceso de sacarosa puede provocar sobrepeso, lo que aumenta el riesgo a padecer enfermedades

El azúcar podría resultar útil si se necesita obtener una carga inmediata de energía (para hacer ciertos esfuerzos o para los deportistas), pero según el experto en nutrición, "desde el punto de vista de la dieta habitual, la sacarosa es perfectamente prescindible".

Las grasas, en su justa medida

Según nos explica Abel Mariné, de las calorías que ingerimos durante el día, "un 50-60% tienen que venir de hidratos de carbono, pero preferentemente en forma de almidón, no de azúcares. Y un 20-30% de las calorías pueden venir de las grasas, pero siempre tiene que dominar las que son insaturadas, es decir, las que son líquidas a temperatura ambiente".

Si ya hemos comentado que la ingesta de azúcar debe ser muy moderada debido a que pueden producir obesidad, y con ello,aumentar el riesgo a padecer ciertas enfermedades, con las grasas pasa exactamente lo mismo. La diferencia es que del azúcar podríamos prescindir, en cambio, una cierta cantidad de grasa es conveniente.

Algunas grasas, como las insaturadas o el Omega 3 tienen propiedades muy saludables para el organismo, además es donde podemos encontrar las vitaminas liposolubles (la A, D, E y K) de algunos alimentos, por lo tanto, deben consumirse, pero siempre aplicando la moderación.

Debemos consumir grasas pero con moderación y que sean mayormente insaturadas

Según concluye el profesor Mariné, más que poner etiquetas "bueno" o "malo", se trataría de un tema de proporciones. "Si nos ponemos ante el exceso, de cualquier alimento, habrá efectos negativos, entre otras razones por una muy importante: si abusamos de un alimento la dieta perderá variedad, y la clave de una buena dieta, por encima de todo, siempre es la diversidad".