Huevo-nube

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Ha hecho furor en Estados Unidos y, gracias a Internet, en medio mundo. Te enseñamos cómo hacerla.

No dejes que su aspecto dorado te engañe. Esa nube que un día de estos te vas a llevar a la boca si te decides a preparar esta receta no es crujiente sino que tiene la delicadeza de una espuma densa. Aunque también se podría decir que es un merengue semisalado...

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  • La gracia de esta receta no es solo su impresionante aspecto. Además, se trata de una preparación muy ligera porque se elabora en el horno sin usar ni gota de aceite. Eso es lo que convierte este huevo en una opción ideal para tu dieta: te permite variar y, a la vez, tienes la sensación de que comes algo especial.
  • Al hundir en él un tenedor, o una cuchara, lo que tú escojas, se mezclarán dos texturas y dos sabores distintos. Y es realmente sencillo de hacer. Compruébalo... y saboréalo lentamente.

Una NUEVA RECETA CON HUEVO

  • Haz variaciones en la clara y agrega los ingredientes que más te gusten. El único límite es tu imaginación. Una vez ya esté montada a punto de nieve, puedes añadirle, por ejemplo, tomate seco picado, hierbas frescas, jamón ibérico, tus frutos secos preferidos (los anacardos quedan muy bien), frutas con un punto ácido como los arándanos secos, semillas…
  • Búscale una buena pareja: acompáñalo con ensalada con germinados, láminas de aguacate, unas tiras de escalivada, algún pescado ahumado… Según cuál elijas, prácticamente se puede convertir en un plato único. Y si lo colocas sobre una rebanada de pan de semillas, este recogerá parte de la yema cuando empieces a comerlo.
  • Dale un espacio en un menú "de fiesta": corta unos bastoncitos de verdura "para mojar", prepara chips caseros de patata y otras hortalizas... Anímate y tómalo cuando te apetezca.

De MODA Y MUY FÁCIL: PASO A PASO

La condición fundamental es que uses huevos lo más frescos posible. Así te asegurarás de quenel aspecto –de la clara, pero sobre todo de la yema– sea impecable.

Sigue este paso a paso:

  1. Bate la clara: separa la clara de la yema delicadamente. Móntala a punto de nieve con un tenedor o, si lo prefieres, con una batidora eléctrica. Es importante que la yema quede limpia de clara, sin restos, para que luego la nube no se ablande.
  2. Crea la nube: introduce la clara montada en un aro. Repártela bien pero no le dediques mucho tiempo; ya terminarás de darle forma después si es necesario. El plato que uses de base tiene que poder aguantar la temperatura del horno.
  3. Hornéala: Retira el aro con suavidad e introduce el plato en el horno precalentado a 220°. No uses el grill, la clara podría quedar cruda, sino la función horno con calor arriba y abajo. Cuece la nube 4 minutos o hasta que veas que se dorada.
  4. Sirve de prisa: Coloca la yema en el centro de la nube y cuece en el horno durante 2 minutos más. Sazona y acompaña con unos tomates cherry, hierbas aromáticas, semillas... Como prefieras. ¡Pero sírvelo enseguida!

disfrútalo a cualquier hora del día

Puedes tomarlo incluso por la noche, ya que al ser un plato al que no le añades grasas y está cocido al horno, se digiere muy bien.

Desayuno:

Ya sabes que el huevo puede ser un excelente desayuno porque te aporta proteínas de calidad. Preparado de este modo tiene, además, un beneficio extra: se convierte en un desayuno de cuchara que te hace comer más despacio.

Tapeo sano:

Los días con buen tiempo nos invitan a comer diferente. Por eso, te proponemos convertirlo en tapa. Usa huevos de codorniz para tranformar la preparación en un minúsculo pero energético tapeo. Solo necesitarás un aro más pequeño.

En familia:

Puestos a experimentar, puedes crear una gran nube de varios huevos para compartir. Podrás crear un momento único en el que toda la familia se une en el centro de la mesa para "mojar" en la yema y compartir el plato.

Tentempié:

Hay jornadas en que necesitamos pequeños empujones para salir airosas de todas las obligaciones. En ese caso, o si prevés que la comida se retrasará, usa este plato (también con huevos de codorniz) como tentempié con un poco de ensalada.

ADEMÁS

Sazónalo con sal maldon, esa cuyos cristales tienen forma de escamas. Le aportará un toque crujiente.
• Si no puedes tomar mucha yema, prepara la nube con clara de huevo pasteurizada (en botella) y un huevo de codorniz.