semaforo-nutricional

Esta etiqueta te proporciona información sobre el contenido energético de un alimento, es decir sus calorías, y sobre nutrientes como azúcar, grasas totales, grasas saturadas y sal.

Cómo funciona el semáforo nutricional

La etiqueta muestra la cantidad de cada uno de ellos que te aporta una ración de ese alimento, y también un valor expresado en porcentaje, que te indica lo que representa en comparación con la cantidad recomendada para un día.

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Y es que saber que un alimento aporta 4 g de sal no resulta muy útil si no nos dicen si eso, en realidad, es poco o mucho –en este caso, por ejemplo, la OMS recomienda no tomar más de 5 g al día–.

Por eso, a diferencia de las etiquetas convencionales, en el semáforo nutricional cada valor está enmarcado en un cuadro vistoso de color naranja, amarillo o verde. Estos colores sirven precisamente para saber si esas cantidades son altas, medias o bajas, respectivamente.

Qué te dice cada color

Fíjate en la información que te aporta cada color:

Ámbar

Si un nutriente, por ejemplo el azúcar, está en este color, quiere decir que el alimento contiene una cantidad más alta de azúcar de la recomendada.

Esta información es muy importante para las personas que sufren algún trastorno de salud y deben evitar un tipo de nutriente en particular.

  • Por ejemplo, alguien con hipertensión puede mirar la etiqueta de un alimento y si ve que el parámetro de la sal está en un cuadradito naranja, ya sabe automáticamente que no es aconsejable que lo consuma o que solo debería hacerlo muy de vez en cuando.

Debes moderar su consumo aunque no tengas problemas de salud

  • Pero incluso aunque no tengas ningún problema de salud, deberías prestar atención a esta información, ya que medidas de prevención como no abusar de la sal, las grasas o el azúcar reducen el riesgo de sufrir muchos trastornos que pueden comprometer tu salud.

Amarillo

Informa de que hay un contenido medio de determinado nutriente. Conviene estar atento también a este color, ya que si tomas muchos alimentos que aportan ese nutriente en cantidad media, puedes acabar pasándote.

  • Por ejemplo, si tomas muchos alimentos marcados con las grasas saturadas en amarillo, es muy probable que te excedas. Y este tipo de grasas pueden aumentar tus valores de colesterol y triglicéridos en sangre, lo que supone un mayor riesgo cardiovascular.

Verde

Este color indica un contenido bajo de un nutriente, por lo que debes buscar preferentemente el verde en aquellas sustancias cuyo consumo conviene reducir al máximo, como grasas, sal, azúcar...

El contenido es bajo pero tampoco debes "pasarte"

Sin embargo, eso no te da “carta blanca” para consumirlos en grandes cantidades.

  • Es decir, si estás a dieta, te conviene elegir los alimentos que tengan el valor de las calorías en verde, pero eso no significa que puedas tomarlos sin límite, ya que algunos productos bajos en calorías contienen otras sustancias o condimentos que no son beneficiosos y que los utilizan para potenciar el sabor.
  • Recuerda que las comidas caseras preparadas con alimentos frescos siempre son mucho más saludables y bajas en calorías que las precocinadas o los productos envasados.

Por qué no hay rojo

Aunque existen algunas versiones de semáforo nutricional en las que puedes ver que el naranja (contenido alto) es sustituido por el rojo, la mayoría no incluye este color porque, de entrada, se podría decir que no existen alimentos prohibidos, sino que su consumo debe ser limitado o restringido.

No hay alimentos prohibidos pero algunos los debes tomar de forma muy puntual

El objetivo de este etiquetado no es que descartes los alimentos que tienen algún valor en amarillo o naranja, sino que elijas los alimentos que más te convengan en función de tu salud. Aunque como hemos dicho, también puede tener una función preventiva.

No te fíes de las apariencias

El sabor o el tipo de alimento nos puede hacer bajar la guardia y dar por sentado que no tiene determinados nutrientes. Por eso, conviene leer siempre la etiqueta o semáforo nutricional. Estas son algunas de las confusiones más habituales:

  • Sal. No solo las patatas fritas, snacks, aceitunas, encurtidos... tienen un alto contenido en sal. También llevan bastante algunos alimentos dulces, como galletas, bollería industrial, cereales, o incluso el mismo pan, sobre todo si es de molde.

Hay productos con ingredientes "ocultos" que no imaginas

  • Grasas. Debes vigilar especialmente la cantidad de grasas saturadas y trans. Y tampoco presupongas que ciertos alimentos no las contienen, porque además de en precocinados y embutidos, también están en salsas y dulces, por ejemplo.
  • Azúcar. Pasa lo mismo que con la sal, pero al contrario. Además de dulces y repostería, también contienen azúcar alimentos salados, como la salsa de tomate, comida preparada, conservas, vinagre tipo Módena, etc.