magia arroz. La magia del arroz recalentado

1 / 6 La magia del arroz recalentado

El almidón resistente (por ejemplo, en la avena) sacia mucho más y ayuda a reducir los niveles de glucosa en sangre después de comer.

Al enfriar el arroz o la pasta tras cocinarlos también se forma, aunque luego recalientes esos platos.

 

mejor integral. Todo cambia cuando es integral

2 / 6 Todo cambia cuando es integral

Si la mayor parte de los cereales que consumes son "negros" (integrales) obtienes la glucosa necesaria, pero de forma lenta y gradual. Eso sí, acostúmbrate a consumirlo en raciones moderadas.

 

vegetales primero. Toma vegetales justo antes...

3 / 6 Toma vegetales justo antes...

El orden en el que ingieres los alimentos influye en el modo en que tu cuerpo los asimila.

Si quieres que los carbohidratos te sacien más y no alteren la insulina de tu organismo, una buena opción es tomar verdura justo antes de tomarlos.

cafe. ... Y después, un café

4 / 6 ... Y después, un café

La cafeína ayuda a metabolizar los hidratos de carbono.

Aunque hay que tener en cuenta que los estudios que lo han confirmado usaron altas dosis de esta sustancia, lo cierto es que un café tras la comida puede ayudarte a digerir mejor los carbohidratos.

cena. ¿Puedo tomarlos en la cena?

5 / 6 ¿Puedo tomarlos en la cena?

No hay problema en cenar carbohidratos… Pero modérate un poco más en las cantidades y elígelos (más que nunca) complejos.

  • Una ensalada tibia con pasta integral y frutos del mar, por ejemplo, es una cena adecuada.
elige bien el azucar. Elige bien el azúcar

6 / 6 Elige bien el azúcar

Procura que la miel, el azúcar de mesa o la lactosa de la leche no supere el 10% de las calorías diarias. Y lee la etiqueta antes de comprar: si los jarabes o nombres acabados en "osa" ocupan los tres primeros puestos de ingredientes, elige otro producto.

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Asimilar bien los alimentos ricos en carbohidratos es sumamente importante por dos motivos:

  • Te evitas problemas gastrointestinales, en especial si tienes tendencia a sufrirlos.
  • Para que no haya un excedente de energía que se acabe transformado en grasa.

Son imprescindibles

Absolutamente todas nuestras células –también las del cerebro, las neuronas– necesitan glucosa. La obtenemos al consumir –y transformar– hidratos de carbono.

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De ahí que seguir dietas sin contar con ellos no sea demasiado buena idea. El problema surge cuando tomamos demasiados porque el exceso de glucosa se transforma en grasa… y engordamos.

Para evitarlo, es importante que controlemos muy bien qué tipo de carbohidratos ingerimos. Conviene dar siempre prioridad a los complejos, que se descomponen lentamente y van pasando a la sangre de forma gradual.

Cuando ingerimos estos carbohidratos, nos saciamos más y el hambre tarda más en aparecer. Si, además, tienes en cuenta los trucos que te ofrecemos, evitarás que tu peso vaya subiendo.