glaucoma

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Un millón de españoles sufre glaucoma, primera causa de ceguera irreversible en el mundo. Sin embargo, si se diagnostica a tiempo, con el tratamiento adecuado se puede llegar a controlar la enfermedad y frenar su progresión, evitando la pérdida de visión total en un 90% de los casos.

El glaucoma suele afectar a las personas mayores de 40 años. En la mayoría de los casos, el principal factor de riesgo es tener la presión intraocular alta, que produce un daño progresivo en el nervio óptico, algo que se puede detectar en una revisión oftalmológica y tratar. Por eso es muy importante no saltarse los controles periódicos.

El 12 de marzo se celebra el Día Mundial del Glaucoma para concienciar sobre la enfermedad

Varios estudios han apuntado últimamente que el estilo de vida puede estar relacionado no solo con el desarrollo de la enfermedad sino también con su evolución una vez diagnosticada. La investigación más reciente se centra en la práctica de ejercicio físico.

Coincidiendo con el Día Mundial del Glaucoma (12 de marzo), te contamos por qué a partir de ahora tienes una razón más para evitar el sedentarismo.

El deporte reduce un 73% el riesgo de glaucoma

Un estudio, realizado por la Universidad de California en Los Ángeles y presentado en la última Reunión de la Academia Americana de Oftalmología, ha comprobado que las personas que realizan alguna actividad física de moderada a vigorosa pueden llegar a reducir hasta un 73% el riesgo de desarrollar glaucoma respecto de las personas que son menos activas.

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Para definir lo que consideraban una actividad física de moderada a vigorosa, los investigadores lo compararon con la velocidad de marcha y el número de pasos medidos con un podómetro.

  • Según ellos, dar 7.000 pasos diarios, todos los días de la semana, es equivalente a hacer 30 minutos al día de actividad física de moderada a vigorosa al menos 5 días por semana.
  • Y partiendo de este baremo, han visto que por cada aumento de 10 minutos de actividad a la semana el riesgo de glaucoma disminuye un 25%.

Andar o correr más rápido y dar más pasos aumenta el beneficio

Los resultados les han llevado a la conclusión de que no solo es importante hacer ejercicio para prevenir el glaucoma, sino que las personas que lo practican con más intensidad, por ejemplo a más velocidad y mayor número de pasos al andar o correr, pueden incluso disminuir su riesgo más que las personas que lo hacen a un ritmo más pausado.

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Aunque reconocen que hacen falta más investigaciones, los autores recuerdan que anteriores estudios ya habían demostrado que la presión dentro del ojo puede cambiar con el ejercicio físico, lo que puede afectar al riesgo de glaucoma.

¿y QUIeN YA LO SUFRE?

La práctica de ejercicio aeróbico también podría beneficiar a las personas que ya han sido diagnosticadas de glaucoma evitando que la enfermedad avance, por supuesto sin olvidar el tratamiento.

Un artículo de "Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología", para el cual se ha hecho una revisión de todos los estudios publicados hasta el momento sobre glaucoma y deporte, apunta que actividades como caminar, correr o hacer ciclismo favorecen una disminución de la presión intraocular.

El ejercicio aeróbico ayuda a mantener la presión ocular en reposo más baja

Aunque la presión vuelve a los valores iniciales unos 40 minutos después de finalizar la actividad, se ha demostrado que las personas que realizan ejercicio de forma rutinaria mantienen valores de presión intraocular más bajos en reposo que las que no hacen ejercicio, lo que puede ayudar a frenar la progresión del glaucoma de ángulo abierto, el más frecuente (el 90% de los casos).

Pero no todos los deportes están indicados

No obstante, el artículo expone que las personas con glaucoma deberían tener en cuenta una serie de precauciones, ya que algunos ejercicios no serían muy recomendables en su caso:

  • Natación: los pacientes, sobre todo con glaucoma severo, deberían usar preferiblemente gafas acuáticas más amplias, tipo máscara de buceo, ya que las gafas habituales de natación, que se ajustan muy cerca del ojo, pueden favorecer un incremento de la presión intraocular.
  • Yoga: se ha demostrado que la presión del ojo aumenta según la inclinación del cuerpo, por lo que aquellas posturas en las que se baja mucho la cabeza o que se mantiene abajo con el cuerpo vertical pueden empeorar el glaucoma.

Los expertos recomiendan evitar los ejercicios de fuerza o en los que se baja mucho la cabeza

  • Musculación y respiración: en algunos ejercicios anaeróbicos que requieren un gran esfuerzo, como el levantamiento de pesas, se suele contener el aire en los pulmones antes de expulsarlo con fuerza –también sucede en el caso de las personas que tocan instrumentos de viento–. Esta técnica, similar a la llamada "maniobra de Valsalva", que consiste en retener el aire tapando la nariz y cerrando la boca, también puede aumentar la presión intraocular, por lo que se deben evitar aquellos ejercicios en los que se realice.

Como concluyen los expertos de la Sociedad Española de Oftalmología, "suprimir una actividad que eleva la presión intraocular es también un tratamiento eficaz para evitar el desarrollo del glaucoma".

PREVENIR Y DETECTAR EL glaucoma

Los avances en la detección precoz y en los tratamientos del glaucoma han contribuido a frenar esta enfermedad degenerativa, que no tiene cura, y evitar muchos casos de ceguera. Pero como nos explica Delfina Balonga, presidenta de la Asociación de Glaucoma para Afectados y Familiares (AGAF), también ha hecho que se le haya restado importancia y que los propios pacientes a menudo bajen la guardia.

Un 30% de los pacientes no se pone las gotas para tratar el glaucoma

"Tras el diagnóstico es indispensable que la persona siga a rajatabla el tratamiento y acuda sin falta a todos los controles con el oftalmólogo. Tenemos comprobado que hasta un 30% de los pacientes no se pone las gotas", advierte.

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Y es que las cifras en torno a esta enfermedad demuestran la importancia de las revisiones preventivas y también de las de seguimiento:

  • Más de un millón de españoles sufre glaucoma.
  • De ellos, aproximadamente la mitad, unos 500.000, no saben que lo padecen porque la enfermedad al principio no da síntomas. Y por tanto, no reciben el tratamiento adecuado para retrasar el daño visual, que consiste en la aplicación de colirios o, en algunos casos, una intervención quirúrgica.
  • A pesar de seguir todos los tratamientos y revisiones médicas, unas 25.000 personas en España diagnosticadas de esta enfermedad podrían sufrir una ceguera total.

"Es fundamental saber que existen varios tipos de glaucoma (congénito, pigmentario, traumático, etc.) y que la degeneración visual es más lenta en algunos, pero en otros es más agresiva y rápida. Al no tener cura, puede ir a mayor o menor velocidad, pero en muchos casos el resultado es la discapacidad visual", aclara Delfina Balonga.