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Las campañas de detección precoz de cáncer de mama tienen mucho que ver con su mayor diagnóstico (y también con que ahora el 80% de las afectadas lo supere), pero a la vez su incidencia crece porque:

  • No nos cuidamos lo suficiente. La mayor parte de tumores de mama no se heredan y, según un informe de la OMS, estos aumentan solo en los países desarrollados, donde los hábitos de vida son peores.
  • El entorno lo favorece. Cada vez hay más evidencias de que ciertas sustancias "nuevas" de nuestro entorno podrían aumentar el riesgo de sufrirlo. Además, el ritmo de vida más estresante juega en nuestra contra. La buena noticia es que hay formas de reducir la probabilidad de sufrirlo.

Prevenir ES POSIBLE

Así pues, hay ciertas medidas que puedes tomar para alejar la posibilidad de sufrir este cáncer ya que los estudios han demostrado que constituyen importantes factores de riesgo.

1. Reduce el consumo de azúcar

Está demostrado que tomarlo en exceso puede “alimentar” el tumor: cuando tomas dulce, sube el nivel de glucosa en sangre y, en consecuencia, produces mucha insulina. Esta hormona estimula directamente el ovario, haciendo que fabrique más estrógenos. Y un nivel de estrógenos elevado aumenta el riesgo de cáncer de mama.

Además, el azúcar es el mayor inflamatorio que existe y las células cancerígenas necesitan un ambiente de inflamación para crecer. De hecho, todos los estudios indican que las mujeres que comen muchos azúcares tienen el doble de riesgo de desarrollar un cáncer de mama. Y si ya se sufre, la insulina alta favorece la metástasis (propagación del tumor).

Y no solo cuentan los dulces, la bollería y las bebidas azucaradas: los cereales refinados o los alimentos preparados con ellos también se convierten en azúcares. Evita también los edulcorantes artificiales, puesto que elevan la insulina. Y piensa que hay muchos productos que llevan azúcar "oculto".

Conviene reducir la ingesta de azúcar y edulcorantes

2. Quítate de encima los kilos de más

El exceso de peso afecta negativamente en todas las etapas de vida de la mujer y en especial durante la menopausia, ya que en esa época baja la producción de hormonas femeninas. Pero está comprobado que si hay obesidad, la grasa corporal se convierte en una máquina productora de estrógeno.

No hay que olvidar que la obesidad también genera inflamación, otro riesgo de cáncer de mama. Para combatir el sobrepeso, además de reducir el azúcar, las harinas refinadas y los alimentos procesados, te interesa consumir menos carnes rojas, embutidos y lácteos enteros. Y no solo porque lleven grasa, sino porque son muy proteicos.

La grasa corporal influye en las hormonas y favorece la tumoración

Estudios hechos en los países nórdicos demuestran que una dieta rica en proteínas procedentes de estos alimentos acaba provocando obesidad. De hecho, solo un 8% de las calorías debería provenir de proteínas. Y tomamos el doble.

De todos modos, intenta reducir la ingesta de grasas, ya que en una persona con obesidad y cáncer, una dieta muy rica en lípidos puede hacer que el tumor crezca más rápido.

En cambio, seguir la dieta mediterránea te protege (rica en vegetales y frutas, frutos secos, aceite de oliva...) reduciendo hasta un 30% las probabilidades de sufrir este tipo de tumor.

3. Evita exponerte a muchos químicos

Bisfenol A, parabenos, ftalatos... son compuestos químicos que actúan de forma muy similar a los estrógenos, como si imitasen su comportamiento, y eso acaba confundiendo a tu sistema hormonal. Resultado: se altera el equilibrio y aumenta el riesgo de cáncer de mama.

Algunas de estas sustancias están prohibidas, como el DDT (un antiguo pesticida), pero muchas otras no lo están ya que a menudo escapan de los controles toxicológicos: en solitario no provocan mutaciones genéticas ni son cancerígenas.

El problema es el llamado efecto cóctel: cuando se juntan de 60 a 70 residuos tóxicos en sangre, aunque sea en bajas dosis, sí puede ser peligroso. Desde el año 1900 hasta ahora, la sociedad industrial ha desarrollado más de 100.000 químicos y se cree que hay unos 600 que pueden afectar al sistema hormonal.

Lo peligroso de los tóxicos es el llamado "efecto cóctel"

Usar jabones y productos de higiene sin parabenos, cocinar en acero inoxidable, utilizar el táper de cristal, evitar alimentos envasados en plástico y latas o no vestir con prendas de poliéster ayuda a reducir el riesgo de cáncer de mama.

También te conviene estar atenta a los cosméticos. Por ejemplo, elige protectores solares con filtros físicos minerales, dejan un poco de capa blanca pero no llevan químicos.

4. Vive con más placidez

Hay evidencias de que el estrés mantenido aumenta ligeramente el riesgo de sufrir cáncer de mama. Y es que esa tensión nerviosa puede alterar la función del sistema inmune, que juega un papel importante en el desarrollo de tumores, ya que “vigila” la aparición de células cancerígenas.

Además, se sabe que los cambios inmunológicos que provoca pueden activar el ciclo tumoral y favorecer la multiplicación celular.

Por otra parte, el estrés aumenta el nivel de estrógenos en el organismo. Desde que acabas de ovular y hasta que te viene la regla segregas estrógeno y progesterona, pero el estrés hace que se produzca un exceso del primero, lo que eleva el riesgo de cáncer. Y una investigación de la Universidad de Ohio (EE. UU.) reveló que el estrés favorece también la metástasis, es decir, la propagación del tumor hacia otras zonas.

El estrés eleva el riesgo de cáncer y también de metástasis

La Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid demostró que un tipo de personalidad –la llamada "C"– es más común en mujeres con tumor mamario. Se caracteriza por ser una persona que lleva años cargando con toda la responsabilidad del hogar, hace siempre "lo que debe" para evitar conflictos, actúa de mediadora para que los demás no discutan y aunque esté sobrepasada o triste, disimula y sonríe.

Si es tu caso, te conviene poner en práctica técnicas de relajación, compartir tus emociones, permitirte llorar unos minutos para liberar la tensión acumulada, reírte más y sobre todo dejarte ayudar.