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Son varios los efectos que provoca la grasa en tu pecho. Y todos ellos pueden modificar las células mamarias y favorecer la formación de un tumor.

La obesidad provoca...

  • Un exceso de estrógeno. El tejido adiposo produce grandes cantidades de esta hormona. Y este exceso actúa como un tóxico en las células mamarias.
  • Resistencia a la insulina. Las personas obesas tienen mayores concentraciones de insulina en sangre. Y esto es puro combustible para cualquier célula tumoral incipiente porque le “ayuda” a formar nuevos vasos sanguíneos, a través de los cuales se alimenta y crece.

El tumor se alimenta de azúcar para crecer

  • Un aumento de las adipocinas. Las células grasas fabrican este tipo de hormonas, en concreto leptina, que también favorecen la expansión de las células tumorales.

La peor grasa, la del abdomen

Lo confirma una investigación dirigida por la profesora Jamie Bernard, de la Universidad de Michigan.

En nuestro estudio hemos descubierto que la grasa visceral, la del abdomen, segrega proteína FGF2 (factor de crecimiento de fibroblastos-2).

Y hemos comprobado que esta proteína, que proviene prácticamente solo del tejido adiposo visceral o abdominal, estimula ciertas células mamarias sensibles a ella y las hace crecer hasta convertirse en tumores.

De esto se deduce que eliminar la grasa abdominal reduce el riesgo de cáncer de mama”.

No toda la grasa es mala

Lógicamente, cuando hablamos de obesidad o kilos de más nos referimos a la grasa común o blanca. Esa que se almacena cuando comemos demasiado y no quemamos lo suficiente. Justo la que se deposita en el vientre, los muslos, los brazos…

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Pero hay otro tipo, la marrón o parda, que es "buena". Se sitúa en la parte superior de la espalda y en el cuello.

Los bebés la tienen en cantidades importantes y con la edad se va perdiendo. Su misión es crear calor para regular nuestra temperatura cuando hace frío.

La grasa parda aumenta el gasto metabólico

Lo curioso es que, para lograrlo, usa como combustible triglicéridos (grasa) y glucosa. También aumenta el gasto metabólico en un 5%. Esto se traduce en unas 100 kcal más quemadas al día, y una pérdida de unos 4,7 kg al año.

Por eso es una aliada para combatir la obesidad.

Activar la grasa parda ayuda a adelgazar

Si te sobra peso es obligado hacer una dieta equilibrada e hipocalórica. Pero a veces no es tan sencillo. De hecho, hay personas a las que les cuesta horrores bajar unos kilos.

¿Y si pudieras acelerar ese proceso? Una forma de conseguirlo es activando la grasa parda de tu organismo, ya que te ayuda a quemar calorías de forma más eficaz.

Así se crea grasa “buena”

Este tipo de grasa se activa a través de tres vías en tu organismo:

  • El sistema nervioso, cuando se aviva con el frío, segrega neurotransmisores (catecolaminas), que estimulan el tejido adiposo pardo.
  • El corazón, si late a un ritmo acelerado y con intensidad, libera hormonas (péptidos natriuréticos) que también lo estimulan.
  • Cuando el músculo se contrae también segrega unas hormonas (miokinas) que “transforman” la grasa común o blanca en parda. Y este adipocito transformado es lo que se ha denominado grasa beige. A este proceso se llama ‘browning’ of enmarronamiento.

¿Cómo consigues aumentar la "grasa buena"?

Jonatan Ruiz, investigador Ramón y Cajal del Departamento de Educación Física de la Universidad de Granada, te da pista para activar la grasa parda:

  • CON EJERCICIO. Con él estimulas las tres vías que acabamos de mencionar: el sistema nervioso segrega adrenalina y noradrenalina; el corazón se acelera para enviar sangre y oxígeno, y además el músculo se contrae.

Lo ideal es combinar el ejercicio aeróbico con el de fuerza

  • CON FRÍO. Está claro que las bajas temperaturas estimulan el tejido adiposo pardo. Por lo tanto, todo aquello que suponga una exposición a un frío tolerable aumenta tu gasto energético (quemas más calorías sin hacer ninguna actividad extra).

    Algo tan sencillo como bajar el termostato de casa en invierno ayuda a activar la grasa parda.

no olvides reducir el azúcar

Cuando tomas mucho dulce sube el nivel de glucosa en sangre y produces demasiada insulina. Esta hormona estimula directamente el ovario haciendo que produzca más estrógenos. Además, la glucemia alta favorece la inflamación.