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Vivir esta situación resulta especialmente duro. Para los padres es una pérdida irreparable y para la comunidad científica todavía un misterio, ya que sus miembros están ante un diagnóstico del que todavía no se ha averiguado con exactitud cuál es su origen.

La buena noticia es que la incidencia en nuestro país no es alta (se dan entre 1 y 2 casos cada 10.000 nacimientos), pero cada vez que ocurre ocasiona un inmenso dolor y un gran sentimiento de impotencia así que las investigaciones entorno a ello no cesan.

¿se puede detectar antes este síndrome?

Es una alteración "traicionera" porque nada hace presagiar que va a producirse, puesto que no hay síntomas previos evidentes. Y además, los expertos no han podido hallar todavía una explicación contundente que ayude a comprender (y, por tanto, prevenir) el Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante, o SMSL.

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Hasta ahora, la mayoría de las investigaciones se habían centrado “en factores externos, sobre todo en aquellos relacionados con la forma de dormir, el tabaquismo de los padres, el exceso de ropa en la cama o la prematuridad”, afirma el Dr. Ramón Brugada, cardiólogo y director del centro de genética cardiovascular del Instituto de Investigación Biomédica de Girona IDIBGI.

posibles causas que se desconocían

En los últimos años, a las explicaciones relacionadas con la postura del bebé al dormir, la temperatura de la habitación o los hábitos de los padres, se han añadido argumentos genéticos.

  • Así lo asegura el Dr. Brugada: “En algunos casos (entre un 30% y un 40%), se ha visto que la muerte súbita del bebé puede estar relacionada con alteraciones genéticas, enfermedades hereditarias que pueden causar un problema eléctrico en el corazón y una arritmia grave. Como estas enfermedades son familiares, es importantísimo realizar una valoración de los parientes directos para descartarlas”.

Se ha visto que hay un componente genético que podría causarlo

La investigación ha seguido avanzando y, recientemente, un grupo de científicos y médicos británicos y estadounidenses ha dado un paso más hacia un camino que aún no se había explorado:

  1. La revista Lancet ha publicado un estudio que revela que los pulmones de los bebés fallecidos por muerte súbita, en cierto modo, "se olvidan de respirar".
  2. Esta conclusión se apoya en que los pequeños examinados presentaban una proporción anormalmente alta de genes alterados, en concreto, del responsable del desarrollo y funcionamiento de los músculos respiratorios, como los situados entre las costillas (intercostales) o el diafragma. Todos ellos son los que ensanchan o encogen la cavidad torácica, lo cual facilita el trabajo de los pulmones.
  3. La mayoría de las mutaciones causantes de enfermedades que la ciencia ha identificado hasta ahora se localiza en una pequeña parte de los genes que forman nuestro ADN. Los autores de la investigación se fijaron en un gen concreto que hace que las células musculares se contraigan o relajen.
  4. Los resultados de la investigación revelan este gen solo aparece alterado en el 1% de los casos estudiados, de modo que parece que su posible responsabilidad en este asunto no es muy elevada.

avances muy prometedores

"Desafortunadamente, en el campo de la muerte súbita avanzamos dando pasos cada vez más pequeños”, se lamenta el experto. A pesar de ello, también se muestra optimista en el camino hacia la prevención: “Para mí lo más importante del estudio es que se han descrito unas variantes en un gen asociado al control muscular de la respiración, con lo cual se ha abierto una nueva hipótesis de trabajo para identificar las causas de la muerte en estos bebés”.

El problema puede ser el control muscular de la respiración

El Dr. Brugada también insiste en que “ya no solo valoramos los defectos genéticos que controlan el músculo cardiaco, sino también el músculo respiratorio". Sin duda, “podremos plantear nuevas medidas de prevención para aquellos bebés que tengan un riesgo de no poder mantener una respiración espontánea sin dificultad”.

Qué hacer en casa para prevenir

Estos avances relacionados con la genética no significa que debamos olvidarnos de aquellos factores externos que ya teníamos presentes:

  • Dormir boca arriba: las investigaciones han demostrado que la forma más segura de poner al bebé en la cuna es boca arriba. Hay que evitar que tenga ropa de cama u otras prendas como pañuelos sueltos cerca. Cuando el bebé es más mayor y se da la vuelta por sí mismo mientras duerme no hace falta moverlo para ponerlo boca arriba.

Cuando el bebé por sí mismo se da la vuelta no hay que moverlo

  • La temperatura de la habitación y la ropa de cama: el bebé debe estar en un ambiente confortable, pero no caluroso. No hay que abrigarlo en exceso a la hora de dormir.
  • Actualmente se encuentra una explicación en el 40% - 45% de los casos pero es cierto que en la mayoría, todavía no se puede determinar una causa clara. Esto se traduce en que "cualquier elemento que pueda afectar la capacidad de mantener una respiración espontánea en el bebé debe ser tenida en cuenta”, recalca el cardiólogo.
  • A pesar de que faltan investigaciones al respecto, numerosos estudios ya apuntan a que lactancia materna reduce el riesgo de muerte súbita en un 50%, incrementando su poder protector a la vez que aumenta el tiempo de lactancia.